Juan Diego Córdoba.   24 septiembre
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Siete meses después del inicio de operaciones, la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) da por superada su “curva de aprendizaje”, frase que utilizó en su momento para justificar los problemas que sufrió durante el periodo de arranque.

Los apagones, atrasos y presas de camiones a la entrada de la plataforma quedaron atrás, según APM Terminals, luego de implementar algunos cambios operativos.

“Estamos incrementando nuestros niveles de efectividad y de producción, alcanzando prácticamente todos los parámetros que nos exigía el contrato de concesión. Estamos cumpliendo con todas las métricas y estamos demostrando el nivel de eficiencia que se requería y se nos exige”, señaló este martes Enrique del Águila, gerente de Operaciones de la TCM.

Uno de los cambios más importantes que implementó la terminal fue conectarse a la red eléctrica de alta tensión, ya que hasta hace unas semanas estuvo operando con un cableado que fue diseñado únicamente para su etapa constructiva.

La baja capacidad de esa red provocaba que los equipos sufrieran apagones. Un corte eléctrico de cinco minutos se convertía en hasta cinco horas de retrasos, según reconoció la concesionaria.

La compañía holandesa también trajo a un operador de uno de sus puertos de Brasil para ayudar a los operadores nacionales de grúas a que aumenten la rapidez con la que cargan o descargan contenedores desde las seis grúas pórticas de la TCM.

Otra parte, relevó a su antiguo director general, Kenneth Waugh, para traer al alemán Hartmut Goeritz.

Dicho cambio de mando, que según la empresa estaba planificado, tenía el objetivo de mejorar la productividad del puerto, luego de que el exdirector costarricense lograra concluir la etapa constructiva y la puesta en marcha del megapuerto.

Atención más ágil

A raíz de esos cambios, según APM Terminals, se está logrando atender a las embarcaciones en un promedio de 10 horas.

La Terminal de Contenedores de Moín logró conectarse a la red eléctrica de alta tensión semanas atrás (al fondo). Antes, operó con un cableado diseñado para la etapa de contrucción. Fotografía: John Durán

Ese ritmo le permitió inaugurar una nueva ventana de atención para un buque que saldrá cada tres domingos rumbo a China.

“Al mejorar nuestra productividad, la estadía del barco en el puerto se reduce y al reducirse nos quedan espacios libres para introducir nuevas ventanas o servicios. El pasado domingo estuvimos haciendo un nuevo servicio que tiene APM Terminals con ruta Moín-Shangái”, afirmó del Águila.

Según los datos oficiales de la terminal, el rendimiento de las grúas también mejoró. Ahora realizan 26 movimientos de contenedores por hora, cuando en febrero alcanzaban 20 movimientos.

Aunque las grúas tienen capacidad para realizar hasta 40 movimientos de contenedores por hora, la productividad actual del equipo portuario cumple con las exigencias del Consejo Nacional de Concesiones (CNC) para esta etapa inicial de operaciones.

De acuerdo con APM Terminals, todos estos números permitieron erradicar las presas de camiones que se formaban a la entrada de la plataforma.

La terminal enfrentó su primer retraso operativo en abril pasado, cuando las embarcaciones en bahía reportaron atrasos de atención de hasta 10 horas. Debido a ello, los camiones se acumularon en la ruta de acceso a la plataforma y llegaron a bloquear la carretera hacia Limón.

En esa ocasión, la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) tuvo que habilitar su muelle y atender buques para despejar el congestionamiento en la TCM.

Luego, un daño en el transformador principal mantuvo varado al megapuerto durante una semana.

Nuevamente, Japdeva tuvo que habilitar sus servicios. Ante la imposibilidad de recibir una veintena de embarcaciones, APM Terminals reportó pérdidas por $3 millones.

Pero,para la concesionaria, esa curva de aprendizaje ya es pasado.

“Creo que está a la vista. Yo estoy maravillado de la gente, porque prácticamente el 95% de la gente es de Limón, Siquirres, Guápiles (...). Y aquí en este país no había una terminal con estas características, por lo tanto toda su capacitación empezó desde cero.

”Algunos operadores de grúas pórticas y de patio salieron al extranjero, a otras terminales de la empresa, para capacitarse y de regreso capacitaron a sus compañeros”, señaló del Águila.

El megapuerto cambió de mando en julio anterior, cuando el alemán Hartmut Goeritz sustituyó al costarricense Kenneth Waugh en la dirección general del proyecto. Fotografía: John Durán
Tarifas y escáneres

Aunque afirman haber alcanzado los parámetros óptimos de operación, la Terminal de Contenedores de Moín continúa recibiendo críticas de exportadores y empresarios.

Estos usuarios alegan, principalmente, que la tarifa del megapuerto es muy elevada.

Sin embargo, la posición de la empresa sigue siendo la misma: “Las tarifas obedecen a un plan de inversión y la metodología implementada para calcularlas ya era conocida por ellos desde años antes”, como lo aseveró Freddy Serrano, vocero de APM Terminals.

Sobre los escáneres para monitorear lo que transportan los contenedores, la operadora insistió en que los atrasos en su implementación formal fueron culpa del Gobierno.

En la actualidad, ese sistema de seguridad opera bajo prueba.

“Hay que diferenciar la obligación del operador y de la autoridad, y es la autoridad la que tiene que detectar e incautar las sustancias ilegales”, afirmó Serrano.

No obstante, según dijeron los encargados del megapuerto, el sistema de monitoreo podría estar funcionando de forma completa a partir de octubre próximo.