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Eduardo Doryan, presidente del Grupo ICE, dio un salto vertiginoso hacia el pasado. En un artículo de este sábado, en La Nación, titulado “Racsa, más fuerte”, recurrió a la mujer de Lot. Si su visión del ICE y de Racsa corresponde a su interpretación bíblica, estamos extraviados. El ICE, tras su edad de oro (electricidad y telefonía fija), no ha podido, en pleno monopolio, corroído por Alcatel, y luego con la apertura, lidiar con el gran reto tecnológico de las telecomunicaciones. Sus peripecias internas en estos años nos atribulan.

El artículo del G.ICE comienza así: “La esposa de Lot murió porque se equivocó al seguir pensando y actuando igual. Racsa, por el contrario, dejó atrás la vieja ciudad y se apresta a desarrollarse más fuerte que nunca porque piensa y actúa distinto”.(¿?). Termina así el artículo: “En nada se parece la nueva historia de Racsa dentro del Grupo ICE a la tragedia que nos describe la esposa de Lot”. La “nueva historia” del G.ICE consiste en el anuncio de un plan de acción. Por su parte, un director de Racsa, Pablo Ureña, publicó un artículo, esta semana, sobre el destace y agonía de Racsa por propios y extraños.

La mujer de Lot no murió, reducida a estatua de sal, por “seguir pensando y actuando igual”, sino por desobediencia: volvió a ver atrás contra el mandato divino. Pensar y actuar igual no mata. Vivifica. El pasaje, además, visto con ojos modernos, tiene un toque machista. Dos ángeles habían advertido a Lot sobre el fin de Sodoma, pero este no los tomó en serio, por lo que la familia fue sacada a la fuerza. Si el G.ICE quiere presentar a la mujer como miope y a Lot, encarnado en Racsa, como el visionario, el símil falla.

El G.ICE erró al no leer el texto íntegro. El modelo es Abraham, líder formidable, tío de Lot, varón, este, de fe, pero medio mañoso. Abraham, solidario, le ofreció las mejores tierras de Canaán para evitar discordias (¿ICE y Racsa?), pero Lot, latifundista, se excedió y llegó hasta Sodoma, que se convirtió en un despelote moral. Dios salvaría a Sodoma si Abraham encontraba 50 justos, pero, qué va, ni 10 había. Los justos, tan necesarios, son escasos. Lot lo perdió todo. Un día, sus dos hijas, temerosas de no tener descendencia, lo emborracharon y fornicaron con él, de donde salieron dos varones (mal ejemplo de progreso y visión).

Si la mujer de Lot murió “por pensar y actuar igual”, y si “la tragedia de ella”, como dice el G.ICE, “en nada se parece a la nueva historia de Racsa”, el modelo a seguir sería, entonces, Lot, quien sobrevivió por obedecer y no pensar. Sin embargo, señores del G.ICE, el modelo genuino no es “una propuesta de acción”, sino los valores de Abraham, quien pensó, actuó y obedeció. Amén.