Garbage reivindica 'el derecho a la imperfección' en su último disco

El disco viene cuatro años después del previo Not your kind of people

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Madrid

En una industria eclipsada por la rutilante presencia de Beyoncé, capaz de salir no solo indemne, sino incluso reforzada musicalmente de una presunta infidelidad matrimonial, mujeres como Shirley Manson, carismática voz de Garbage, reivindican "el derecho a la imperfección".

"Me siento frustrada, porque nunca seré tan genial como quiero ser", canta en Empty, primer sencillo del último disco del grupo, Strange little birds, que la banda escocesa-estadounidense presentará el jueves en la jornada inaugural del nuevo festival madrileño MadCool, justo detrás de la actuación de The Who.

Se trata de la sexta producción de esta banda de rock alternativo para unos, "alternativo a lo alternativo" incluso para otros, incluidos ellos mismos, que presumen o lamentan haber formado parte siempre del sector "rarito" de la población.

Con el cabello rosa, en lugar de su natural tono pelirrojo, Shirley Manson responde a las preguntas ante un álbum que llega cuatro años después del previo Not your kind of people (2012) —"no nos habíamos dado cuenta de que había pasado tanto tiempo", asegura— y que junto a sus compañeros Duke Erikson, Steve Marker y Butch Vig empezó a fabricar bajo una clara premisa.

"Queríamos sonar con la frescura del principio", comenta la singular vocalista, para lo que se impusieron dejarse llevar "por la inmediatez y por el instinto, tanto en la música como en las letras".

Así surgió este Strange little birds (pequeños pájaros extraños), que desde la misma portada del álbum, con una gran "G" vestida de leopardo, denota cierta vulnerabilidad ante los acontecimientos.

Esa impresión está también en el interior del disco, tanto en lo musical, como en ese corte inaugural llamado Sometimes —que traslada la tensión de la caza, justo antes del ataque—, como en lo sentimental, con temas como If I lost you.

"Solo soy vulnerable cuando me enamoro", reconoce la artista, que está casada desde 2010 con el ingeniero de sonido del grupo, Billy Bush, y que da cuenta de sus inseguridades en este corte, en línea con un repertorio que la artista considera un ejemplo de "honestidad".

Hablando de sinceridad, la a veces imparable verborrea de la cantante la llevó a confesar en otra reciente entrevista para Billboard cómo la marcó su primera experiencia sexual, cuando solo tenía 13 años, como fruto de la intimidación.

"¿Por qué soy tan desconfiada? Creo que ahí empezó todo. Me metía en el baño a llorar, disgustada conmigo misma", declaró entonces.

Manson no se arrepiente de haber hecho esas declaraciones, afirma solo unas semanas después, y vuelve al mercado con "un disco claramente oscuro y con contenido", que contrasta con las coloridas producciones pop predominantes en la actualidad.

Se publica justo después de la reedición del primer disco de Garbage, de título homónimo, del que en 2015 se cumplieron 20 años, aunque este Strange little birds se escribió antes.

Casualmente, destaca Manson, o quizás por la búsqueda de "ese espacio del principiante", la energía es muy similar en ambos. "Tras una carrera más o menos larga, a veces puedes olvidar por qué empezaste a hacer música", razón de más, destaca la artista, para borrar la pizarra, las expectativas y para dejarse llevar.