Jorge Arturo Mora.   28 agosto
Claudia Neira es directora del festival Centroamérica Cuenta. Foto: cortesía FIL

Desde el 2012, Claudia Neira ha llevado de la mano con el escritor Sergio Ramírez uno de los eventos literarios más importantes para la región: Centroamérica cuenta. El festival ha reunido a grandes exponentes de la escritura y ha propiciado un intercambio para enriquecer y dar a conocer a diferentes autores.

En su visita al país, Neira conversó sobre la cancelación de la edición de este año a causa de la crisis política de Nicaragua y las posibilidades de realizar el evento en Costa Rica.

–El festival se realiza desde el 2012, ¿cuánto ha cambiado la literatura de la región gracias a Centroamérica cuenta?

–Yo creo que ha servido como plataforma para aportar un vistazo de la región como marca literaria. Centroamérica es un destino poco conocido en términos de literatura pero es bastante fértil. Tenés a un premio Nobel, tenés un premio Cervantes, pero muy pocas veces hablamos de una marca. Me atrevo a decir que el festival nos ha puesto adelante en términos de ver la región como ente creador y capaz de dar escrituras de calidad.

–Siempre han existido buenos creadores en la región, ¿pero por qué hasta ahora intentamos mirar a Centroamérica como marca literaria?

–Yo creo que las cosas pasan en el momento que deben pasar. Hay una sólida generación de escritores jóvenes con herramientas y cosas muy buenas. Va de la mano en que todo se está dando. Es como ir a un partido con un buen portero y buenos defensas. Ahora tenemos autores consagrados y emergentes, gente que se está formando fuera y se lo está tomando en serio, como profesión. Centroamérica cuenta ha unido a esta gente. Es como presentarse en los cuartos de final de un Mundial. Hoy Centroamérica es vista de otra manera.

–El festival difumina fronteras, pero ¿usted considera que existen diferencias en las producciones de cada país de la región?

–Son limitaciones propias del contexto de cada país. Esto también plantea desafíos para buscar autores que puedan compartir escenarios con otros autores. En nuestra programación no hablamos de solo un país, sino que hablamos de los festivales de literatura universal. Estamos tratando de hablar el mismo idioma. La idea es no hablar cómo la región únicamente fabrica migrantes o pobreza, sino creación literaria. Evidentemente, hay países con más condiciones. En América Central solo hay tres países que hacen una feria del libro, pero hay otros países que están buscando abrir espacios. En otros, existe el dilema de comprar un litro de leche o un libro.

–¿Usted cree que la región está consciente de lo que significa Centroamérica cuenta y las ferias del libro?

Yo creo que está abriendo los ojos. Es un proceso difícil. Es todo un desafío y hay que encontrar cómo la empresa privada puede aportar a través de literatura. Esto va a tener repercusiones importantes a mediano y largo plazo. Por lo menos ya ves la dimensión hacia donde tenés que ir y te das cuenta que se requieren otros actores para que esto funcione. No es solo cosa del Estado. Incluso, interviene la escasa cantidad de medios de comunicación dedicados a la cultura.

–Aprovechando que lo comenta, ¿cómo podría intervenir la empresa privada?

Hay otros festivales donde la empresa privada no solo aporta plata, sino que lleva a los hijos de su personal al espacio. Llevan escuelas, apuestan por talleres formativos en el marco del festival y por supuesto aportan económicamente porque hay que financiar. Esto cuesta.

–¿Cómo ha sido acogido el festival durante estos años dentro de Nicaragua?

Hemos tenido un impacto directo en la formación del público. Al comienzo, éramos 45 personas. En la última edición teníamos salones con 400 personas, con mesas en paralelo. Esto no es una feria del libro; la razón de ser no es solo venta de libros sino el intercambio de autores.

–¿Cómo surgió la decisión de cancelar esta edición de Centroamérica cuenta?

En un contexto donde estaban muriendo seis personas a diario nos dimos cuenta que no era el momento. Ha sido una represión brutal. La literatura ha sido testigo de cosas así, pero debíamos ser responsables para cuidar la integridad de los participantes, con todo y las pérdidas que esto causó porque a tres semanas antes ya casi toda la inversión estaba hecha.

“Centroamérica va a seguir contando con Centroamérica cuenta el tiempo necesario que deba estar fuera de Nicaragua. Esperamos tener el festival para mayo con la programación inicial que teníamos para este año”.

–Existe un rumor de que Centroamérica cuenta se podría realizar en Costa Rica, ¿qué posibilidades hay?

–Es posible. Como el nombre lo dice, el festival permite que se pueda realizar en cualquier país, sobre todo con un público tan listo para este evento. Costa Rica es una opción, sin dudas. Costa Rica tiene las condiciones para este tipo de festival.

–¿Qué necesitaría el país para albergar el festival?

–Necesita voluntad de querer recibirlo. Están las condiciones de infraestructura para hacerlo y estoy segura que el Gobierno tendría la mejor voluntad de recibirnos. Estamos explorando posibilidades. Además, implica otra serie de temas no solo de logística, sino de temas económicos y de programación. Estamos en ello. Son opciones donde solo va a ganar la región. Lo importante es que el festival no se muera.