Natalia Díaz Zeledón.   7 enero, 2016
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En Spotlight (2015), la realidad supera a la ficción. La cinta del director Tom McCarthy no es un thriller policiaco, no es una historia de terror, ni tampoco una película de superhéroes.

No obstante, su premisa es escalofriante y sus personajes, investigadores natos, asumen una tarea sobrehumana hasta sus últimas consecuencias.

El vestuario de la cinta aspiró a ser un retrato auténtico de los periodistas del Boston Globe : un uniforme de trabajo cómodo, holgado y que reflejara el desdén del equipo por su apariencia física. Discine para La Nación.

Traducida para Latinoamérica como En primera plana , la película narra la historia del grupo de investigación del Boston Globe (ese equipo se llama Spotlight) que denunció múltiples casos de abuso sexual infantil encubiertos por la Arquidiócesis de Boston durante casi tres décadas.

McCarthy escribió el guión con Josh Singer (escritor de la serie de política The West Wing y productor de la serie policiaca Law & Order: Special Victims Unit ) para recapitular en la pantalla grande un oscuro capítulo de la historia estadounidense y una victoria histórica para la prensa de investigación.

“Esos reporteros son héroes. La historia tuvo un impacto mundial. Pero creo que lo que nos abrasó fue que nos dimos cuenta de esa frase que aparece a la mitad de la película: ‘Se necesita una aldea para criar un niño. Se necesita una aldea para abusarlo’”, explicó McCarthy en entrevista con la revista Variety . “¿Cómo es que esto sucede por tanto tiempo cuando sabemos que algo malo ocurre? ¿Por qué no actuamos? ”

Aunque las publicaciones del Boston Globe comenzaron en enero del 2002, los cuatro periodistas se abocaron durante varios meses a desempolvar las resoluciones que los abogados de la Iglesia Católica intentaron esconder del ojo público y a convencer a las víctimas de dar testimonio para el periódico.

Sin cualidades de thriller , la cinta de McCarthy ha resonado con los críticos como la documentación de un procedimiento, el detrás de escenas del trabajo que le valió al periódico estadounidense el premio Pulitzer por Servicio Público en el 2003.

Primera plana fue destacada como una de las mejores películas del 2015 en varias publicaciones de entretenimiento, incluyendo primeros lugares en las listas de revistas como The Atlantic , Entertainment Weekly , Rolling Stone e Indiewire .

El mérito no es inusitado. El esfuerzo de McCarthy no es otro que contar las cosas que pasaron con tanta simpleza que la transición entre la pantalla grande y la realidad sea apenas perceptible.

Disección. Los fans de las series de procedimiento legal son el público más sensibilizado a la forma en que En primera plana hila su historia. Aunque la investigación periodística no sigue el mismo procedimiento que un caso en series como CSI o NCIS , el contraste entre las vidas personales del equipo de Spotlight y sus responsabilidades profesionales es muy similar.

Los periodistas atienden al liderazgo de Walter Robby Robinson (interpretado por Michael Keaton, en un segundo gran papel protagónico después de Bird-man en el 2014), un reportero de investigación que tropieza al comienzo de la historia con encontrar una historia que publicar.

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El elenco de reporteros en Spotlight incluye a uno de los favoritos de la temporada de premios 2014, el actor Michael Keaton. Discine para La Nación.

Los tiempos de producción de la unidad de investigación generan preocupaciones en el nuevo editor del periódico, Marty Baron (Liev Schreiber, cara reconocida por su papel como el mutante Dientes de Sable en las dos películas del personaje Wolverine ).

Baron sugiere cambios en Spotlight en una época en la que los periódicos comenzaron a ajustarse para cumplir con tiempos de producción más eficientes –después de todo, los primeros años del milenio fueron vitales para la transición entre el mundo del papel y los artículos en línea–.

La gran idea de Baron es perseguir una historia que podría o no estar ahí: ¿cuántos sacerdotes católicos podrían estar involucrados en casos de abuso sexual?

Las primeras exploraciones las realizan los subalternos de Robinson con escepticismo.

En Boston, la Iglesia Católica ha sido siempre una institución de gran aporte social para los menos afortunados; un centro de cohesión para la herencia cultural de sus habitantes (que lo digan las mafias italiana e irlandesa que han ocupado sus calles por décadas).

Los periodistas Michael Rezendes (Mark Ruffalo, Avengers ), Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams, Diario de una pasión ) y Matt Carroll (Brian d’Arcy James) abren la investigación luchando contra todos los posibles obstáculos.

En el camino se enfrentan al proteccionismo de la Iglesia Católica –la cual se pronunció hasta que los primeros artículos fueron publicados porque tuvo que responder ante la Corte Suprema Judicial–; los abogados corruptos que defendieron a los sacerdotes implicados con arreglos monetarios y las víctimas que hasta ese momento no habían recibido la oportuna atención para contar sus historias de abuso sexual y, sobre todo, psicológico.

Con esos elementos, la película de McCarthy se alinea como una de las grandes favoritas para una nominación de los premios Óscar. Su músculo de trabajo es impresionante pero es eclipsado por el verdadero protagonista de la cinta: la vida real.

Un año de lucha.

El 6 de enero del 2002, el Boston Globe publicó el primer artículo que generó su investigación del año anterior. Titulado Iglesia permitió abuso de sacerdote por años , el texto contaba la historia del padre John J. Geoghan, quien durante tres décadas abusó y violó a niños de familias pobres porque la Arquidiócesis de Boston encubrió su historial. Geoghan fue reubicado en diferentes parroquias, a pesar de que el entonces arzobispo, el cardenal Bernard Law, recibió consejo de que Geoghan recibiera ayuda psiquiátrica y fuera retirado del servicio. El Boston Globe constató que ninguna de ellas se hizo y que la Iglesia compensó a sus víctimas sin pasar por un tribunal de justicia.En su lugar, Law invirtió varias décadas en rotar a Geoghan y otros sacerdotes acusados por abuso sexual en hogares de rehabilitación que se ubicaban en vecindarios residenciales sin que el resto de vecinos conocieran de ellos.El caso de Geoghan dio luz sobre otros que el Globe denunció hasta enero del 2003. Para esa fecha, el cardenal Law fue destituido de su puesto y varios sacerdotes fueron condenados por la Corte Suprema de Justicia.

El Boston Globe mantiene en su sitio web una línea de tiempo con todas sus publicaciones.