Kimberly Herrera.   24 enero
El pianista Paul Barton deleita con su melodía a 28 elefantes. Foto tomada del Facebook Paul Barton.

El pianista inglés Paul Barton quería celebrar su cumpleaños 50 de una manera especial, quería un regalo que lo marcara de por vida y por ello, cuando ese día llegó no tardó en empacar maletas para viajar junto a su esposa, Khwan Barton, a Tailandia.

Este no era un viaje precisamente para vacaciona; Barton quería llegar a ese país para tocar música clásica y compartir su pasión por el piano, pero con un público totalmente diferente al que estaba acostumbrado: los elefantes.

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Fue entonces cuando la pareja llegó a Elephants World, un santuario en la montaña cerca de Kanchanaburi, Tailandia, que alberga cerca de 28 elefantes viejos, con alguna discapacidad, torturados o maltratados por cazadores quienes les arrancan sus colmillos y los utilizan para hacer (entre otras cosas) teclas de piano.

“Tuve que arrastrar el piano por una montaña, tengo una espalda muy mala, pero quería hacer el esfuerzo para sentir que había sufrido un desafío personal”, dijo al Daily Mail Barton.

El músico había trabajado con elefantes durante muchos años, pero nunca les había tocado el piano.

"Me senté y pensé, ¿qué le tocas a un elefante?. Tienes muy poco tiempo, así que comencé a buscar entre mis partituras y encontré Pathitique Sonata, de Beethoven”, agregó Barton quien afirma que allí la magia ocurrió.

El músico quedó tan impresionado de la tranquilidad que transmite el piano a estos animales que ya suma siete años desde que llegó a Elephant World, en el 2011.

De acuerdo con National Geographic las cifras del grupo de bienestar animal World Animal Protection (WAP), revelan que casi el 80% de los elefantes que habitan en lugares turísticos de países como Tailandia, Camboya, India y Sri Lanka soportan malas condiciones de vida, e incluso están sobrecargados de trabajo.

“Estos elefantes están tan cerca de ti y hay una clase de conexión que no se puede explicar con palabras” detalló.

Ahora el pianista espera poder quedarse junto a estos animales por muchos años más, pues le agrada ver la libertad con la que los animales se expresan y se acercan al piano cuando este suena.