Juan Diego Villarreal.   12 abril
El volante Luis Díaz firma la camiseta de Jairo Solano Cordero, quien es un gran seguidor del Herediano. El joven de 19 años va perdiendo paulatinamente la vista a causa de un glaucoma congénito. Fotografía: Juan Diego Villarreal

Aferrado a la malla del Estadio Eladio Rosabal Cordero, Jairo Solano Cordero vive el fútbol guiado por los gritos de la afición, pues una enfermedad prácticamente lo ha dejado ciego.

Este vecino de Paraíso de Cartago y aficionado al Herediano fue diagnosticado de niño con un glaucoma congénito, enfermedad que daña el nervio óptico y aumenta la presión de su ojo y de no ser tratado puede hacer que explote.

Debido a ello le han tenido que realizar nueve cirugías desde que estaba pequeño e incluso cuenta que tiene unas pequeñas válvulas que le ayudan a bajar la presión ocular.

Aun así, Jairo, cada vez que puede asiste al reducto florense junto a su familia con el fin de apoyar al Team. El sueño del joven de 19 años es graduarse como periodista y jugar algún día fútbol para ciegos en una Selección Nacional.

“Aún percibo un poquito, pero poco a poco he perdido la vista y cada vez será menos. Por ejemplo, todavía tengo el recuerdo el centro de Júnior Díaz a Bryan Ruiz en el Mundial de Brasil 2014. Los partidos los miré casi pegado al televisor porque ya se había deteriorado mi vista”, confesó Solano.

Jairo Solano Cordero saluda al defensor del Herediano Júnior Díaz. Dentro de las imágenes que guarda en su memoria están el centro del zaguero a Bryan Ruiz, en el Mundial de Brasil 2014, cuando le anotó a Italia (1-0). Fotografía: Juan Diego Villarreal

Pese a su limitación, Jairo es un entusiasta del balompié y trata de no perderse los partidos del Herediano. Cuando no asiste al estadio, los sigue por televisión o radio.

“Es una enfermedad silenciosa, uno no percibe de niño la pérdida de la vista, pero con el tiempo se va notando. Cuando estoy en casa sigo los partidos acercándome al televisor y me guío por lo que dice el narrador. En el estadio me acerco a la malla y pongo atención a los gritos de la afición. Cuando el equipo ataca o se defiende yo lo percibo por lo que dicen los aficionados. Realmente vivo esa tensión”, dijo Solano.

Jairo cuenta que su pasión la heredó de su familia y además recordó que su deseo es estudiar periodismo, pues aseguró no solo ser un gran seguidor de la divisa florense, sino también a todo lo que tengan que ver con el balompié nacional, por lo que siempre trata de estar informado.

“Soy el menor de cinco hermanos y los dos varones mayores siempre me inculcaron los colores del club y por eso le tengo tanto cariño al equipo. Siempre he admirado a jugadores como Víctor Mambo Núñez, Minor Díaz, José Carlos Cancela, Rándall Azofeifa, Pablo Salazar y Leonel Moreira, quienes le dieron muchas alegrías a la afición”, reiteró Solano

Egresado del Colegio Técnico Profesional Santa Lucía en Paraíso de Cartago, donde se graduó en secretariado ejecutivo, manifestó que compartió con sus compañeros en un grupo normal y donde aprendió a relacionarse con todo tipo de personas y estudiar mediante el método Braille.

El volante del Herediano Heyrrel Saravia le firma la camiseta a Jairo Solano, quien pese a perder la vista asiste al Estadio Rosabal Cordero para alentar al 'Team'. Fotografía: Juan Diego Villarreal

“Mi ceguera no es un impedimento. A pesar de todo lo que he pasado, siempre he dicho que los obstáculos están en la mente, que uno tiene que seguir adelante rompiendo barreras y uno no se puede quedar estancado por una situación especial que uno esté pasando”, añadió Solano.

“Tengo deseos de integrarme al programa de fútbol para ciegos y poder relacionarme con personas que pasan situaciones parecidas a las de uno. Tendría la oportunidad de practicar algo que a uno le gusta y por qué no, representar a Costa Rica en un mundial. Como le dije, los obstáculos están en la mente”, puntualizó Solano.