Está muy bien cuidar lo grande, así debe ser; pero ¿quién cuida las cosas pequeñas? La vida misma está compuesta por una apretada red de ellas (el cerebro, el sistema circulatorio, el sistema digestivo). En la vida externa, en la convivencia, las cosas pequeñas, bien cuidadas y ordenadas, son todo un sistema de vasos comunicantes.
Tres voces. La otra vez un pintor español de paso por Costa Rica, David Zaafra, se sorprendió cuando una noche se topó con automóviles sin placas, bicicletas sin luces y motocicletas rayando con prepotente desafío. “Esto no se permitiría en España” –dijo–. Y también en otra ocasión me hablaba un ingeniero colombiano, profesor universitario, admirado por la “cortesía” de los autobuses del servicio público (vivía en La Garita de Alajuela): “Te paran en cualquier parte. Esto no se ve en Colombia”. Y un poeta costarricense, Néstor Mourelo (más conocido en círculos de poetas de Granada y en Santander, España), se quejaba atormentado: “Ya no soporto este desorden de paradas de autobuses, paran donde les da la gana: en media calle, en las curvas, a la entrada de los puentes, en las bocacalles, hablan con el chofer del otro bus, les pitás y siguen haciendo presa”. Tres voces, tres protestas, tres testimonios. Es el reino de la ignorancia de las cosas pequeñas, como si no existieran, siendo la sal de la vida.
Mi respetuosa excitativa va dirigida a dos excelentes ejecutivas: Karla González y Viviana Martín, ministra y viceministra, le han dado vuelta al viejo MOPT. Este es mi ruego, secundado –estoy seguro– por muchos costarricenses: exigirles a los motociclistas poner silenciadores a sus vehículos. Algunos van a escape libre, como perros de cacería, y obligarlos al uso del casco; no puesto en la manivela o en el brazo. Si no cumplen, pues se les multa.
Asimismo, coordinar con las 81 municipalidades las paradas de autobuses de servicio público. Si se distancian unas de otras, el ahorro en combustible sería considerable; también la disminución de contaminación ambiental, los ruidos y las presas.
Se trata de un punto primordial de civilización y no la prevalencia de una mentalidad pueblerina, donde el desorden, la indisciplina y el caos forjan un pésimo estilo de convivencia, con hondas repercusiones en niños y jóvenes. Sería una forma directa de bajar tensiones, agresiones, atrasos y presas. Estas medidas serían un complemento necesario a la señalización de rutas ejecutada por la administración de Daniel Oduber, quien tanto se interesó por la educación vial.
Voluntad, energía, acción. Tres cosas son de urgente cumplimiento: voluntad, energía y acción. En cuanto a funcionarios públicos, lo establece el artículo 11 de la Constitución Política: “Están obligados a cumplir los deberes que la ley les impone… Deben prestar juramento de observar y cumplir la Constitución y las leyes…”. Cuando el costarricense centre su vida en el cumplimiento del deber, ese día se abrirán muchos caminos. Por lo mismo, debe aplicárseles las medidas coercitivas, de fuerza, disciplinarias. No bastan las campañas educativas. Por no cuidar lo poco se nos ha acumulado un conjunto creciente de males. Falta una dosis de mano dura. Se requiere desterrar la mitopoiesis o creación de leyes para todo. El país demanda ya una acción sin dilaciones ni entrabamientos. Omitir responsabilidades, ya sea por pereza, miedo o pusilanimidad, acumula males de difícil erradicación. Si se eluden, se crea un caldo de cultivo apto para el brote de conductas delictivas. Lamentablemente, crece el miedo a tomar decisiones, a la exigencia. Lo dice un autor: “Haz lo que debes y está en lo que haces”.
Sí es posible evitar los brotes de tendencias emocionales, mentales y amorales “desviadas y desviantes”, promotoras de agudas patologías sociales. El afán de cada día es por la mejora personal y por construir una Costa Rica más ordenada, próspera, solidaria y feliz.
Si se es fiel en lo poco, si se cuidan las cosas pequeñas, es posible curar los males de una sociedad enferma.
Más orden en esto de las motocicletas y las paradas de los autobuses es un mínimo pero muy valioso aporte del Ministerio de Obras Públicas y Transportes a la solución al serio problema del tránsito en el país.