Jaime Daremblum.   19 junio

Las elecciones presidenciales de Colombia arrojaron un claro vencedor: Iván Duque, de 41 años, quien presentó al país un proyecto amplio que combina un avance en la modernización económica del país de la mano de una revisión del plan de paz gestado por el presidente saliente, Juan Manuel Santos, con las guerrillas de las FARC.

Su contrincante, Gustavo Petro, exguerrillero, admirador de Hugo Chávez e impopular alcalde de Bogotá, desplegó un proyecto de viejo cuño con énfasis en promesas sociales y económicas. Sobre todo, enfiló sus baterías contra el programa antidrogas con asistencia norteamericana, el Plan Colombia, que buscó descalificar llamándolo “militarista”.

El presidente electo ha sido senador y forma parte del bloque parlamentario del expresidente Álvaro Uribe, en cuya presidencia se aprobó la colaboración con Estados Unidos

Iván Duque radicó en Washington como funcionario del BID y propuso novedosas opciones de modernización económica así como revisiones “estructurales” al Plan Colombia. Es importante señalar que el programa conjunto con Colombia conllevó $10.000 millones de erogaciones norteamericanas.

No hay duda de que el plan de Santos, desde su aprobación, había suscitado reservas que se han mantenido hasta ahora. Duque aseguró que no iba a desechar el plan entero, sino que reformaría estipulaciones que una mayoría del electorado avaló en las urnas el domingo. En particular, el plan del 2016 vigente estableció curules permanentes para exguerrilleros de las FARC, sin detenerse a procesar a los responsables de homicidios y diversos crímenes graves. Duque prometió llamarlos a cuentas.

El presidente electo ha sido senador y forma parte del bloque parlamentario del expresidente Álvaro Uribe, en cuya presidencia se aprobó la colaboración con Estados Unidos. Ahora, con una cara amiga y dispuesta a concretar acuerdos de mayor alcance e intensidad con Washington en la barrida contra las drogas, Duque ha sumado una propuesta ganadora. Dicho sea de paso, el programa original con Washington estableció firmeza en la ejecución de sus disposiciones, particularmente de las tropas colombianas que serían el principal calibre de una empresa con objetivos tan cruciales.

De todas forma, el 54 % de los votos que subrayaron la victoria de Duque, de cara al 42 % del postulante contrario (cifras provisionales) sustentan la promesa del nuevo mandatario de mantener y mejorar los acuerdos de paz. De manera clara y firme, prometió gobernar para todos los colombianos. Ojalá así resulte y le formulamos nuestros mejores deseos en su gestión.

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