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    Institución afina estrategia para atacar listas de espera

    CCSS renueva promesa de llegar más rápido a la gente

    El reto es garantizar continuidad y eficiente gestión en planes que buscan mejorar los servicios

    Ángela Ávalos, aavalos@nacion.com Cada administración que asume las riendas de la Caja promete descongestionar los grandes hospitales y procurar más recursos, como personal, equipo e infraestructura.

    La actual, liderada por María del Rocío Sáenz Madrigal, no fue la excepción y se ha comprometido -como sus antecesoras- a poner a las personas en el centro de la gestión institucional, acercando y dándole agilidad sus servicios.

    En una institución que cubre prácticamente a la totalidad de la población , con un presupuesto superior a los ¢3,2 billones para repartir en la atención de enfermos y pensionados, eso se vuelve una tarea mayúscula.

    La complejidad en la coordinación de las acciones para cumplir esos objetivos demanda una capacidad de gestión de servicios que es, precisamente, el blanco de las críticas de instituciones como la Defensoría de los Habitantes, el Estado de la Nación y hasta de los propios centros de salud.

    “Hemos detectado problemas de planificación y de gestión, que no son de esta ni de la administración pasada. Vienen de hace muchos años. El sistema no ha logrado actualizarse según los cambios de la población y de alguna manera está un poco herrumbrado”, dijo Montserrat Solano Carboni, defensora de los habitantes.

    La defensoría ha encontrado inversiones millonarias que se pierden dentro del sistema porque no se hacen con criterios de necesidad y planificando todos los recursos que se requieren para sostenerlas.

    “Ejemplos: el tac (tomógrafo) en el Hospital Escalante Pradilla (Pérez Zeledón), que se entregó sin ser el equipo que más necesitaba ese hospital según nos dijo el director. Lo enviaron sin técnico. En el Hospital Chacón Paut (psiquiátrico), les enviaron monitores cardíacos que ellos no habían pedido, y además sin conexiones ni donde ponernos”, comentó Solano.

    Entre lo urgente que, según especialistas, debería considerar la CCSS para su futuro:


    ✔ Priorizar. Las listas de espera deben gestionarse con un criterio de prioridad. Se debe evitar una gestión uniforme para todas las patologías, con el objetivo de decidir cuál es el tiempo correcto de espera.

    ✔ Enfoque. La CCSS debería incorporar un enfoque de derechos humanos para garantizar accesibilidad, adaptabilidad, disponibilidad y calidad en los servicios que brinda.

    ✔ Equidad. Garantizar la atención a todos debe tomar en cuenta las prioridades del país. Hay que empezar a discutir hasta dónde debe llegar el Seguro Social, porque se vuelve insostenible dar todo a todos.

    ✔ Red. El trabajo en red hoy no existe. El sistema ideal debe pasar por descongestionar los hospitales nacionales, reforzando el primer y segundo nivel de atención.

    A pesar de las dificultades administrativas y financieras que retan a la institución, se reconoce a los servicios de salud de la Caja el mérito de haber trabajado para que el país ostente logros sanitarios propios de naciones desarrolladas.

    La mortalidad infantil es el más claro ejemplo: en el 2015, se alcanzó la tasa histórica de 7,7 defunciones infantiles por cada mil menores de un año. Se podría citar también la expectativa de vida, cercana a los 80 años para hombres y mujeres y la cobertura contributiva, que alcanza --en diferentes modalidades-- al 95% de la población.

    Sin embargo, mantener esos y otros indicadores de salud en un país en pleno envejecimiento de la población, con demandas de salud distintas a las que encontró la institución en sus orígenes, requiere un nuevo abordaje.

    Trazos. La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ha lanzado en los últimos meses grandes líneas, en un esfuerzo por visualizar a la institución centenaria y paliar las deficiencias que se arrastran desde hace décadas.

    Lo hace en un momento clave, pues en el 2016 celebra 75 años de creada, y cuando el debate por las listas de espera ha encontrado puntos críticos, como la revelación de una lista de fallecidos que esperaron años para un cateterismo cardíaco.

    En marzo, la Presidencia Ejecutiva y las gerencias, con aval de la Junta Directiva, hizo público un plan estratégico para el periodo 2016-2018, donde uno de los componentes es un nuevo modelo para la prestación de servicios, que se está probando en Limón.

    Según anunciaron, este modelo está centrado en la persona, en su contexto familiar y comunitario, en la promoción de la salud y en la prevención de la enfermedad, así como en mejorar la capacidad resolutiva de los centros de salud.

    En paralelo, la Caja alista un nuevo plan de abordaje de las listas de espera y trabaja en la reestructuración del nivel central.

    Todo lo anterior pasa por contar con herramientas tecnológicas, principalmente, el expediente digital, en proceso dos décadas después de que se pensara en él por primera vez.

    La propuesta de cambiar el modelo de atención promete más recursos para fortalecer Ebáis y Áreas de Salud, cuya reforma no se completó.

    Esa inyección será una de las vía para descongestionar a los grandes hospitales y desahogar las listas de espera, informó la gerenta médica, María Eugenia Villalta Bonilla.

    “Queremos llegar a la meta de ser oportuno y tener un plazo reducido en la atención de la lista de espera. Yo no le voy a decir que vamos a tener plazo cero y cero pacientes en espera porque eso sería mentira. La preocupación no es por salir en los medios. Es una preocupación permanente En la institución de ver cómo se aborda el problema desde diferentes aristas”.
    María Eugenia Villalta Bonilla, gerenta médica, CCSS

    Para el director de la Escuela de Salud Pública, de la Universidad de Costa Rica (UCR), Mauricio Vargas Fuentes, todo lo anterior debería pasar por una discusión básica que el país no se atreve a encarar.

    “¿Cuál es el alcance del seguro social y cómo lo voy a financiar: recursos financieros, humanos y tecnológicos? El porqué no han pasado esas cosas a pesar de que están dichas en un montón de documentos, no sabría decirlo. Hemos pasado por gente que dirige la seguridad social con conocimiento, pero igual ha llegado gente que la ha dirigido sin todo el conocimiento para liderar una institución tan compleja como esta”, dijo Vargas.

    Para el especialista en Salud Pública, estos han sido 75 años de vaivenes. “Si se revisa la historia, va a haber gente que realmente impactó en el sistema, y otros que pasaron inadvertidos. De repente fuimos capaces de casi robarnos la seguridad social. Cuando se habla de una hoja de ruta, se convierte en un tema de gobierno y no de Estado.

    Cada gobierno que llega le imprime o no una dinámica, simplemente la administra. Se trabaja el día a día, pero no realmente un rumbo”, advirtió.

    Cantidad de ultrasonidos pendientes es un misterio

    A estas alturas del nuevo milenio, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) desconoce el número real de personas que están a la espera de algún examen diagnóstico en radiología; principalmente, ultrasonidos.

    La realización de estos procedimientos es básica para diagnosticar una enfermedad, saber la evolución de un paciente y, en consecuencia, definir el tratamiento más adecuado.

    Entre 2012 y 2015, las listas de procedimientos diagnósticos llegaron a representar, en algún momento, entre un 49% y un 68% de toda la lista de espera.

    En la consulta que hizo este diario a mediados de mayo por Facebook, más del 50% de quienes se quejaron por los largos plazos para conseguir el examen en la Caja tenían ultrasonidos pendientes en algún hospital o clínica públicos.

    María Fernanda Estrada Sánchez contó que a su hermana le suspendieron uno de control prenatal el 27 de abril, cuando fue la huelga en hospitales.

    El examen se lo reprogramaron para el 2023... “cuando el niño o la niña que espera tendría 7 años. ¡Ya para qué el ultrasonido!”, se quejó Estrada.

    La gerenta médica, María Eugenia Villalta Bonilla, reconoció que “el registro de todos los hospitales no discrimina entre cuáles son nuevos ni subsecuentes ni cuáles son para protocolo”, incluidos los de control prenatal.

    Villalta confirmó la integración de una nueva comisión responsable de depurar la lista de ultrasonidos “porque no sabemos cuál es la lista real”.

    Esa comisión debía dar en estos días un informe que aclare los registros. Pero, sin suficientes sistemas automatizados, será difícil cumplir la tarea.