Por: Irene Vizcaíno.   11 septiembre
José Manuel Garita pronunció la homilia el 2 de agosto, en la basílica de los Ángeles. Foto: Rafael Pacheco

La huelga debería ser el último recurso y ser siempre un “método pacífico de reinvicación”. Esta es una de las reflexiones que hizo este martes el obispo de Ciudad Quesada, José Manuel Garita, en su comunicación periódica Fermento, donde se refiere a temas de actualidad nacional.

“Es moralmente inaceptable (la huelga) cuando va acompañada de violencia, o cuando es contraria a la búsqueda del bien común”, añade Garita al recordar el Compedio de la Doctrina Social de la Iglesia católica.

Garita se refirió al tema en el segundo día de huelga y manifestaciones por parte de los principales grupos sindicales que afectan principalmente las lecciones en escuelas y colegios públicos, y en algún porcentaje los servicios de salud. Los huelguistas también han bloqueado el paso el tren e interrumpido en algunos sectores el tráfico de vehículos.

“No es momento para endurecer posturas, ni para señalar diferencias que impidan el acercamiento a una mesa de diálogo. Es evidente la molestia de algunos sectores por el proyecto de reforma fiscal que impulsa el gobierno y es claro también que el país no puede postergar una solución a lo que en materia económica venimos arrastrando hace muchos años", expresó el prelado, quien asumió la diócesis en mayo de 2014.

“Por tanto, es hora, y desde hace rato, diría yo, de que los intereses de todas las partes sean puestos sobre la mesa. A todos, en alguna u otra medida, nos toca un sacrificio cuando se trata de hablar de impuestos, y más en las condiciones en que el país se encuentra”, dijo.

Eso sí, advirtió, el plan fiscal deber ir acompañado de un serio plan de austeridad, que también es impostergable. “Las señales de austeridad y control del gasto deben ser dadas con inmediatez, pues, caso contrario, más impuestos tampoco vendrían a solucionar el déficit. El pueblo demanda responsabilidad en los gobernantes, y actuar en consecuencia con lo que el país necesita”, manifestó.

Según dijo, “no es hora para descartar ninguna voz” con la idea de buscar soluciones al tema fiscal, pues a todos afectará si el país sigue por el rumbo por el que ha venido transitando.

Garita, de 53 años, insistió en su llamado a buscar el consenso y el diálogo como la única senda posible.