Patricia Recio.   27 mayo, 2018
Quienes los utilizan aseguran que los vaporizadores les ayudaron a dejar de fumar. Fotos de Jorge Castillo

¿Funciona para dejar de fumar? ¿Es menos dañino que los cigarrillos convencionales? ¿Provoca adicción?

Esas son solo algunas de muchas preguntas que surgen alrededor de una práctica que se vuelve cada vez más popular en Costa Rica: el vapeo.

Este consiste en el uso de tubos o vaporizadores a los que se les introducen sustancias, que pueden ser florales o frutales, con nicotina o sin ella, para que el usuario inhale el humo que produce el calentamiento de esas sustancias.

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Quienes practican el vapeo defienden que no se trata de una moda, sino de una alternativa eficaz para abandonar el tabaco. En cambio, las autoridades de Salud desaconsejan esta práctica y sostienen que le recaen las mismas prohibiciones de la Ley de Control de los Efectos Nocivos del Tabaco, del 2012.

Hasta la fecha, sin embargo, no hay suficiente evidencia científica para confirmar las bondades de las que hablan unos y los riesgos que advierten otros.

Lo único cierto es que ya es una actividad muy visible, tanto que proliferan las tiendas que expenden estos dispositivos, así como las sustancias para vaporizar; algunos cafés también promueven los encuentros para vapear.

De acuerdo con la ministra de Salud, Guiselle Amador, la actual legislación contempla una prohibición para fumar incluso con vaporizadores en ambientes públicos.

“Aunque la industria ha comenzado a hablar de que hay menos contaminación, se sabe por muchos estudios que sí produce contaminación”, enfatizó.

Además, señaló la jerarca, en muchos casos no se tiene información sobre qué es lo que se vaporiza, principalmente cuando se trata de elaboraciones artesanales. Incluso, se desconoce la cantidad de nicotina que poseen.

“Tenemos que iniciar un proceso de discusión para que estos productos nos digan qué cantidad de nicotina tienen, para que nos digan cuántos productos contaminantes puede tener para la persona que lo está fumando”, afirmó.

Humberto Echeverría, usuario y vendedor de artículos para esta práctica, asegura que sí funciona como método para dejar el tabaco.

Cuando comenzó a probarlos, dice, utilizó una mezcla con una dosis de nicotina similar a la que consumía con los cigarrillos.

“A los dos meses, ya no lo soportaba”, afirmó Echeverría, quien trabaja en la tienda Caribbean Vape, ubicada en Guadalupe, Goicoechea, San José.

“La mayoría de personas llegan con historias de 20 o 30 años de fumado: los cigarros electrónicos están destinados para que las personas dejen de fumar, sustituyendo rituales (mano-boca), puede ser que la persona no fue capaz de dejar de fumar con otras herramientas como parches o chicles y encuentran en esto la forma de sustituir el daño del cigarro por algo menos dañino”, explicó.

Los tipos de vaporizadores que existen en el mercado varían según las necesidades de las personas. Los precios pueden iniciar desde los ¢16.000 hasta los ¢80.000.

Al dispositivo, se suma el costo de los líquidos y otros accesorios como baterías o resistencias.

“Desde el inicio, hasta a los más potentes se les ponen líquidos, con sabor a tabaco, frutales... Para iniciar, se usa un sabor similar al tabaco, depende de lo que fume se le recomienda un porcentaje de nicotina. A los dos meses, uno empieza a sentir la molestia y se empieza a rebajar, hay gente que ha dejado de usarlo del todo, hay personas que dejan de fumar y les encanta esto”, añadió el usuario.

Rodolfo Segleau, propietario de la tienda Revolution Vapor, aseguró que no se trata de una moda, sino de que cada vez hay más personas que han cambiado los cigarros y han dejado de fumar por estos dispositivos.

A pesar de esos testimonios, el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) no recomienda utilizar los vapeadores como sustitutos del cigarro.

Teresita Arrieta, trabajadora social de la entidad, advierte de que también estos mecanismos provocan dependencia psicológica o física que, en ocasiones, puede causar que las personas adquieran otro mal hábito, sin dejar el tradicional cigarrillo.

“Este tipo de cigarrillos no fueron inventados como una terapia para dejar de fumar, fue para poder fumar en espacios donde era prohibido fumar”, explicó.

Aunque reconoció que la tecnología utilizada en estos aparatos ha avanzado y cada vez se fabrican dispositivos que contaminan menos, sostiene que todavía no es recomendado.

“La mayoría tiene nicotina. Mientras tengan nicotina, la gente no va a dejar de fumar porque es lo que produce dependencia”, afirmó.

Muchas de las sustancias que se elaboran para vaporizar son creadas en el país de forma artesanal, algunas tienen nicotina. Fotos de Jorge Castillo

Incluso, aunque el usuario diga que no tiene nicotina, en casos donde se trata de elaboraciones artesanales, no hay forma de demostrar que realmente no lo tenga.

“Hay que tener una actitud preventiva ante estos productos porque muchas personas dicen ‘yo ya no fumo’, pero dependen del vaporizador. Entonces, lo que hicieron fue trasladar la dependencia. ¿Para qué sustituir una dependencia de una cosa hacia otra cuando usted puede vivir sin eso?, lo mejor es que se libre de todo”, agregó.

Los expertos aseguran que el efecto de esta práctica depende entre otras cosas de los tipos de dispositivos. Fotos de Jorge Castillo

Amador insistió en que también es prohibido realizar fiestas y reuniones en sitios públicos donde se utilizan estos dispositivos, al igual que utilizarlos en restaurantes, bares y demás lugares que son regulados por la ley.

Los sí y los no

Un estudio de la Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos, publicado en enero de 2018, considerado hasta ahora uno de los más profundos en relación con el tema de los cigarrillos electrónicos y sus consecuencias para la salud, estableció una serie de conclusiones basadas en la evidencia científica con la que se cuenta hasta ahora.

Lo que se sabe:

- La exposición a la nicotina de los cigarrillos electrónicos es muy variable y depende de las características del producto (incluidas las características del dispositivo y el líquido electrónico) y la forma en que se opera el dispositivo.

-Además de la nicotina, la mayoría de los productos de cigarrillos electrónicos contienen y emiten numerosas sustancias potencialmente tóxicas.

- Los dispositivos de cigarrillos electrónicos pueden explotar y causar quemaduras y lesiones por proyectiles. Tal riesgo aumenta significativamente cuando las baterías son de mala calidad, almacenadas incorrectamente o modificadas por los usuarios.

- Sustituir por completo los cigarrillos de tabaco combustibles por cigarrillos electrónicos reduce la exposición de los usuarios a numerosos tóxicos y carcinógenos presentes en los cigarrillos de tabaco combustibles.

-La ingesta de nicotina de los dispositivos de cigarrillos electrónicos entre los usuarios adultos experimentados de cigarrillos electrónicos puede ser comparable a la de los cigarrillos de tabaco combustibles.

- El aerosol de los e-cigarrillos contiene metales. El origen de los metales podría ser la bobina metálica utilizada para calentar el e-líquido, otras partes del dispositivo de e-cigarrillo o e-líquidos.

- El uso del cigarrillo electrónico da como resultado síntomas de dependencia de los cigarrillos electrónicos.

- La frecuencia cardíaca aumenta poco después de la ingesta de nicotina de los cigarrillos electrónicos.

- El uso de cigarrillos electrónicos aumenta el riesgo de consumir cigarrillos de tabaco combustibles entre jóvenes y adultos jóvenes.

- Cambiar completamente del uso regular de cigarrillos de tabaco combustibles a cigarrillos electrónicos mejora en corto plazo la salud de varios órganos.

Aún por confirmar:

El riesgo y la gravedad de la dependencia son menores para los cigarrillos electrónicos que los cigarrillos de tabaco combustibles.

Los cigarrillos electrónicos con nicotina son más efectivos que los cigarrillos electrónicos sin nicotina para dejar de fumar.

La exposición de segunda mano a la nicotina y las partículas es menor de los cigarrillos electrónicos en comparación con los cigarrillos de tabaco combustibles.

Existe evidencia limitada de mejoría en la función pulmonar y los síntomas respiratorios entre los fumadores adultos con asma que cambian a los cigarrillos electrónicos por completo o en parte.

Lo que no se sabe:

No hay pruebas suficientes de ensayos controlados aleatorios sobre la efectividad de los cigarrillos electrónicos, como ayuda para dejar de fumar en comparación con ningún tratamiento o con los tratamientos para dejar de fumar aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

No hay evidencia disponible sobre si el uso del cigarrillo electrónico se asocia o no con resultados cardiovasculares clínicos.

No hay evidencia disponible sobre si el uso del cigarrillo electrónico está asociado con puntos finales intermedios de cáncer en humanos.

No hay evidencia disponible sobre si los cigarrillos electrónicos causan o no enfermedades respiratorias en humanos.