25 junio, 2010
Policías belgas vigilaban ayer frente a la Arquidiócesis de Malinas-Bruselas, durante una investigación policial sobre abusos sexuales a niños. AP

Bruselas.AFP. La justicia desafió ayer a la Iglesia Católica en Bélgica, confrontada desde hace dos meses a escándalos de pedofilia, al registrar la sede de la institución y el domicilio del exprimado, tras nuevas acusaciones de abusos sexuales a menores por eclesiásticos.

Unos 30 investigadores y policías allanaron el palacio de la Arquidiócesis de Malinas-Bruselas, al norte de la capital, sede de la Iglesia Católica en Bélgica.

Buscaban documentos o cualquier prueba que “apoyara o no acusaciones que denuncian abusos a menores cometidos por determinadas personas de la Iglesia”, explicó un portavoz de la Fiscalía de Bruselas, Jean-Marc Meilleur.

Se trata de un “dossier reciente”, según Meilleur, que rechazó precisar quiénes son los demandantes y quiénes son señalados como presuntos culpables.

Paralelamente, el exprimado de Bélgica Godfried Danneels fue “convocado” por los investigadores al palacio episcopal y su domicilio también fue registrado, según su portavoz, quien precisó que se incautaron de una computadora.

Casos antiguos. Los investigadores también se interesan por casos antiguos, al apoderarse ayer mismo de unos 450 expedientes abiertos por una comisión independiente que trata las demandas por abusos sexuales contra sacerdotes.

Según el diario De Standaard, uno de los objetivos del registro en la Arquidiócesis fue determinar si todos los casos de pedofilia denunciados ante los responsables católicos fueron transmitidos a esta comisión dirigida por un psiquiatra.

Los allanamientos se desarrollaron en coincidencia con una reunión de obispos belgas en presencia del representante del Vaticano, el nuncio apostólico.

Después de Irlanda, Alemania, Estados Unidos y Austria, entre otros países, la Iglesia Católica belga se vio salpicada en abril por un escándalo de pedofilia, que forzó la dimisión del obispo de Brujas (oeste) al reconocer haber abusado de un menor durante un largo período en los años 1980.

En mayo, los obispos belgas pidieron perdón a las víctimas de los sacerdotes pedófilos tanto por “la agresión” como por el “silencio” de los responsables eclesiásticos.