Bush en consultas

Busca apoyo para escudo antimisiles

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Washington. Estados Unidos lanzará a partir de la próxima semana una vasta operación de consulta sobre el controvertido y por ahora confuso proyecto de escudo antimisiles, con el envío al exterior de emisarios de alto nivel.

Los enviados especiales del presidente George W. Bush deben comenzar desde mañana, lunes, a consultar a los "amigos y aliados" de Washington y Europa, en Asia y el Pacífico, e intentar calmar los temores de Moscú y Pekín.

Bush confirmó el 1° de mayo su determinación de realizar un sistema antimisiles capaz de interceptar tiros balísticos, una perspectiva susceptible de trastornar el equilibrio de la disuasión.

La Casa Blanca aclaró el viernes que no quería poner al resto del mundo frente a los hechos consumados, en una posición "unilateral", recordando la promesa de Bush de consultar a los principales socios de Washington.

Pero el proyecto estadounidense todavía mantiene numerosas zonas de sombra, fundamentalmente en cuanto a su calendario y sus modalidades técnicas: intercepción de los misiles en el lanzamiento o en curso, estaciones antimisiles fijas o móviles, etcétera.

A la espera de las proposiciones definitivas del Pentágono, los emisarios deberán sobre todo subrayar la necesidad de prever un sistema de disuasión heredado de la Guerra Fría, para responder a las amenazas provenientes de los países que Washington juzga incontrolables, como Corea del Norte o Irak.

En ese sentido, Moscú constituye un interlocutor capital, como firmante con Washington del tratado antimisiles ABM de 1972, que prohíbe las contramedidas deseadas por Estados Unidos.

El presidente Bush subrayó por su parte que este tratado es hoy obsoleto y debe ser revisado, sugiriendo la posibilidad de una abrogación en caso de bloqueo con Moscú.

Rusia considera el tratado ABM como la piedra angular de sus relaciones estratégicas con Estados Unidos, y hasta ahora se ha mostrado opuesta a su revisión.

China, cuyas relaciones con Estados Unidos atraviesan una fase difícil, también ha manifestado su preocupación por preservar el equilibrio estratégico actual, y ha advertido contra los peligros de una nueva carrera de armamentos.