El especialista: Se desgrana la mazorca

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El 1°. de marzo del 2006, al empezar a regir en El Salvador el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y los Estados Unidos (TLC), arrancó el cronómetro oficial que marcará el tiempo dentro del cual todos los demás países deberán ratificarlo. Quien no lo haya hecho antes del primero de marzo del 2008 quedará por fuera del acuerdo comercial.

Pero no tendremos que esperar al 2008 para sentir en Costa Rica los efectos negativos de no haber ratificado el TLC. Desde hace varios meses, como resultado de la incertidumbre causada por no enviar el Tratado a la Asamblea Legislativa, las empresas textiles no han podido renovar contratos para la elaboración de prendas con destino directo a Estados Unidos.

Y, como Costa Rica no ha ratificado el TLC, desde el primero de marzo los productos que exportamos a El Salvador como materia prima para la industria salvadoreña son considerados productos extra regionales, como si provinieran de cualquier otra región del mundo, lo que implica que no pueden entrar a Estados Unidos sin pagar impuestos. Por lo tanto, El Salvador no comprará prendas semi-elaboradas a Costa Rica si las puede adquirir en otro país de Centroamérica que sí haya ratificado el TLC.

Cuando algún país de la región suscribe el TLC, quien no lo haya hecho no puede mantener la protección arancelaria de la ICC (Iniciativa de la Cuenca del Caribe) por concepto de encadenamientos regionales de normas de origen para la industria textil, porque la misma ICC lo proscribe.

Quizá ahora, al ver el despido de trabajadores, quienes se oponen al TLC aludiendo que la ICC nos protegería quieran recapacitar.

El cierre de la empresa YKK a raíz de esta situación empezó a desgranar la mazorca del empleo en el sector industrial. Cada día de atraso en la ratificación del TLC significará más familias ticas sin ingresos y sin opciones de trabajo. Oponerse al TLC significa buscar el caos social y económico. ¿Es tan difícil darse cuenta de ello?