¿Llegó tarde el idioma español al bautizo de los términos informáticos? Si así fuera, no es la primera vez ni será la última.
Con frecuencia se acusa a la lengua castellana (al menos en lo que se refiere a su léxico oficial) de haber coqueteado excesivamente con los vocablos literarios en detrimento de la terminología técnica y científica, la eterna cenicienta del DRAE.
Pero, yéndonos unos años atrás, en este asunto de lenguaje y computación, la Academia tuvo ya sus primeros problemas en el propio nombre de la criatura. En efecto, en España llaman ordenador al aparato conocido en Hispanoamérica como computador-computadora . Los españoles tomaron la palabra del francés ordinateur ; los de este lado del charco la recogieron del inglés computer. Resultado: empate a uno.
Naturalmente el DRAE registra ambos términos y se esmeró –con inequívoca predilección– en la definición de ordenador ; sin embargo, en su próxima edición (23.ª) en ordenador remite a computadora electrónica , que define así : “f. máquina electrónica, analógica o digital, dotada de una memoria de gran capacidad y de métodos de tratamiento de la información, capaz de resolver problemas matemáticos y lógicos mediante la utilización automática de programas informáticos”.
No obstante, a la hora de buscar un verbo con el sentido de someter datos al tratamiento del ordenador o computadora, la Academia acuñó (en un proceso ortodoxo) computadorizar y desechó un posible ordenadorizar , derivado del presunto favorito ordenador .
Esto ocurrió en la edición del DRAE de 1984. Y ya para entonces la gente se había inclinado por computarizar (calco del inglés to computerize) , con lo cual evitaba el trabalenguas computadorizar (“El texto está computadorizado, ¿quién lo descomputadorizará? ; el descomputadorizador, etc.”).
Por muchos años los filólogos de buena voluntad peleamos por implantar el académico computadorizar frente al heterodoxo computarizar. Y casi lo estábamos logrando. Pero, ¡oh sorpresa!, la penúltima edición del DRAE (1992) registra ya computarizar , incluso con preferencia sobre computadorizar . ¡No somos nada!