Un arte muy científico

El talento y la rigurosidad científica se unen en el trabajo que hacen los ilustradores del INBio

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Leonardo Donzo sabe de colores, técnicas de dibujo y pintura, también sabe que las moscas son dípteros (insectos con dos alas) y que existen muchas especies diferentes en el país.

Donzo trabaja desde hace siete años como ilustrador del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), donde su labor bien puede definirse como una fusión entre el arte y la ciencia.

Cinco dibujantes más conforman el grupo de ilustradores científicos del INBio que exhiben sus obras en las diferentes publicaciones de la entidad que investiga las especies de flora y fauna existentes en el país.

Las ilustraciones se hacen a mano o empleando la computadora. Cada dibujante usa modelos para sus obras que son, generalmente, muestras de las especies.

"Cuando se registra una especie es muy importante dar una descripción detallada de la planta o del insecto, el dibujo es parte fundamental en ese proceso", explicó Donzo, cuyos dibujos de los genitales de las moscas ha servido a los investigadores para diferenciar las familias de ese insecto que son, en muchos casos, muy parecidas.

Este año trabaja en una nueva publicación con unas 80 ilustraciones sobre las moscas de las flores (conocidas así porque esas son sus fuentes de alimento).

Las ilustraciones deben ser exactas y, podría decirse, una copia de la realidad.

En el caso de los insectos, por ejemplo, la precisión en los colores es fundamental para diferenciar, por ejemplo, el macho de la hembra.

Claudia Aragén tiene siete años de trabajar como ilustradora del INBio. Ella es bastante famosa por sus mariposas, especies que ha ilustrado a lo largo de esos años; ahora, ilustra las especies del libro Árboles de Costa Rica , volumen II, que está entre los planes de publicación del INBio.

"Generalmente se trabaja con hojas secas, pero están aplastadas y cuesta imaginar cómo es su forma viva, por eso, es ideal ir al campo para ver las plantas; sin embargo, no siempre hay oportunidad de hacer eso", lamentó Aragén.

Para las ilustraciones que solicitan los botánicos (especialistas en plantas) la información debe describir diferentes parte del ejemplar o la especie, como su hojas, ramas, frutos y flores.

Cada ilustrador impone su propio ritmo, unos pueden durar una semana detallando el dibujo de un insecto o quizá tres días haciendo la ilustración de otra especie.

Viva le ofrece una explicación, paso a paso, sobre el proceso de ilustración científica que se realiza en el INBio.

Del boceto al libro

El proceso de ilustración científica inicia cuando uno de los investigadores pide apoyo de ese departamento. El curador se reune con el ilustrador (especialista en el campo) para conversar sobre el trabajo (ilustraciones de plantas, animales o insectos).

El curador proporciona al ilustrador las especies que debe dibujar, sean plantas o insectos. Si se trata de mamíferos u otro tipo de animales, el ilustrador busca información en libros, visita zoológicos o museos de historia natural.

Aunque cada ilustrador tiene su forma de trabajo, el proceso generalmente se inicia con la elaboración de bocetos. Si la especie que se dibuja es muy pequeña, como los insectos, se usan microscopios para captar cada detalle de su anatomía.

Con los bocetos en mano, se empieza a elaborar la ilustración de la especie. En esta parte del camino existen dos opciones: hacer la ilustración con programas de computadora especializados (Adobe Ilustrador y Adobe Photoshop) o trabajar en la forma tradicional con pluma y tabletas de colores.

Cuando la ilustración está terminada, el curador revisa nuevamente el dibujo y si no existen más cambios se archiva a espera de su publicación.

Las ilustraciones del equipo de INBio acompañan muchas de las publicaciones de esa entidad, entre ellas, guías de campo.