De lunes a viernes, no hay día en que miles de padres no corran, se angustien, se molesten y hasta peleen con su hijo cuando de tareas se trata; pero, en muchas ocasiones, se olvidan de que esa responsabilidad es del niño y no de ellos.
El único deber de papá y mamá es ser una guía, supervisar a los chicos en el proceso de aprendizaje y darles las pautas necesarias para estudiar.
"La tarea es una herramienta para reforzar en casa lo aprendido en clase: también desarrolla disciplina, y facilita el análisis y la observación", sostuvo la pedagoga Isabel Moreno.
Asimismo, la tarea es un espacio para construir hábitos e integrar a la familia en la educación de los pequeños.
"El aprendizaje no solo está en la escuela, ya que es necesario integrar la experiencia y los recursos familiares al proceso educativo", agregó la psicóloga educativa Leda Beirute.
La dedicación y la persistencia que logren adquirir en el proceso las aplicarán durante el resto de sus vidas en situaciones cotidianas.
La supervisión no es sinónimo de hacerlo todo, desde llamar al compañerito para que le dicten la tarea, hasta recortar las figuras de un cartel. Tampoco es fiscalizar y pedir cuentas finales.
La guía implica, primero, conocer las verdaderas aptitudes y necesidades del niño. También hay que estar conscientes de que los hijos son distintos y de que la ayuda depende de las características de cada uno.
"Cuando se habla de ayuda, muchas veces se piensa que se inicia y concluye en un grado determinado, pero no es así. No podemos decir que en cuarto grado el muchacho debe estudiar solo, o que en el colegio no requiera ayuda", comentó la educadora Carmen Ugalde.
Pero no olvide que la supervisión es necesaria: provocan el mismo daño los padres que hacen las tareas por sus hijos, que aquellos que se desentienden del todo.
A veces se dificulta que los padres estén junto a ellos, pero se debe hacer un esfuerzo en los primeros años, o al menos "monitorear" por teléfono cómo van los trabajos en casa.
Establecer pautas
Durante los primeros años escolares, es posible que el menor requiera de más apoyo, pero ¿de qué tipo?
Ayúdelo a crear el espacio necesario para realizar la tarea. Evite que el lugar le produzca distracciones; apague el televisor y la radio. Revise que posea los lápices con punta, los cuadernos y los materiales.
"Es bueno que desarrollemos un espacio donde no haya excusas para levantarse. Si el pequeño necesita comer o ir al baño, que lo haga antes", agregó Moreno.
Una vez que el niño empiece, también es recomendable preguntarle si comprende la tarea de ese día y dejar que intente realizarla.
Otra medida muy útil es construir horarios y facilitarle la distribución del tiempo. Conforme el niño desarrolle los deberes, pregúntele cómo le va, si todo lo entiende o si encuentra problemas en un punto.
Si el chico se traba, trate de explicarle, pero, si no es posible, escriba una nota en el cuaderno para que la maestra le aclare las dudas al pequeño.
Al tiempo que los niños crecen, la ayuda que requieran de usted irá disminuyendo, pero no es aconsejable dejarlos solos de una sola vez pues todo es un proceso en que las dos partes ceden. No olvide estimularlos para que ellos sean responsables.
Quizá a usted ya le ha pasado más de una vez. Su hijo llega a casa sin haber anotado los deberes, y empiezan las carreras: buscar el número de teléfono de un compañerito para que se los dicte; salir "soplada" a la librería a comprar el cartel y, finalmente, hacerlo todo...; pero ¡cuidado!
Si bien eso puede ocasionarle angustias, los especialistas consideran que lo mejor es que los niños no lleven la tarea a la escuela y que asuman las consecuencias, para que así aprendan a ser responsables.
"El que un papá o mamá les haga la tarea refleja el amor hacia sus hijos, pero este acto los perjudica a la larga, porque los pequeños saben que siempre habrá alguien para resolverles los problemas", sostuvo Ugalde.
"Los papás suelen decir: 'Hoy vamos a estudiar ciencias', 'mañana tenemos dictado'. Mamá se siente también como un alumno más, cuando en realidad es una guía que apoya y no un compañero que hace las tareas", comentó Beirute.
Como lo explicó el psicólogo educativo Mauricio Brenes, las tareas fomentan la autonomía y el saber asumir las consecuencias de los actos. Los padres no pueden negarle ese aprendizaje en el momento que lo requieren.
Ni más ni menos
Recuerde que los deberes sirven para reforzar lo visto en clase; por ello, su grado de dificultad debe ser equivalente a la capacidad del niño.
"Las tareas se planean con un grado de dificultad tal que el maestro sabe que el niño podrá resolverlas. Además, es bueno que los padres entendamos que mucha tarea no implica que sea una muy buena escuela. Calidad y cantidad no van de la mano", agregó Brenes.
Si las tareas son sumamente extensas, es mejor conversar con las maestras para aclarar el problema, opinó Isabel Moreno.
"Además, los padres deben evitar que las tareas se acumulen. A veces, los niños intentan hacer, en un día, deberes que les dejaron una semana atrás".
Para evitar este tipo de complicaciones es conveniente que los niños elaboren, junto con sus padres, una agenda semanal o mensual para desarrollar las tareas.
La mayoría de los centros educativos comunican los deberes con días de anticipación para facilitar a los niños la distribución del tiempo.
Si los padres no pueden decir "¡hasta aquí llego yo!", fomentarían en el pequeño una dependencia muy grande hacia ellos: el niño se acostumbraría a que le resuelvan los problemas, no tendría hábitos para afrontar retos, y su autoestima podría caer porque sabe que él no fue el que alcanzó un triunfo.
Detalles de cuidado
E stas son algunas creencias frecuentes, de los padres, con respecto al estudio:
* "Si mi hijo mayor estudió así, con el otro tiene que ser igual". Esto no es del todo cierto: los niños aprenden de diferente manera.
* "Yo sé lo que está viendo en clase y sé cómo enseñarle". Los padres deben reconocer que se pueden "herrumbrar" y no tienen por qué saberlo todo. Además, en muchos casos, se carece de la pedagogía adecuada para explicar una materia.
Fuente : Libro "100 preguntas y respuestas acerca de los hijos", del Dr. Roberto Rodríguez.