En 1919, el violinista Alcides Prado se incorporó a la empresa operística de Adolfo Bracale. En esa época, hacerlo equivalía a enrolarse en una de las organizaciones musicales más importantes del mundo. En esa misma compañía estaba el gran tenor costarri-cense Melico Salazar.
Entre una gira y otra, Alcides Prado fue testigo del momento en el que Enrico Caruso dijo que ya podía morir tranquilo pues había encontrado en Salazar a su digno heredero. Ello pudo haber sucedido en La Habana, cuando Melico sustituyó a Caruso en El trovador , de Verdi, al lado del inolvidable barítono Titta Ruffo.
Prado y Salazar viajaron intensamente por toda América con la compañía Bracale, lo que forjó entre ellos una sólida amistad que produjo la ópera María , escrita por Alcides Prado a solicitud de Melico Salazar.
La compañía de Adolfo Bracale tuvo enorme acogida en Costa Rica. Casi todos los años traía un espectáculo diferente y, además de Prado y Salazar, incorporó a otros músicos criollos: al flautista Roberto Cantillano y al chelista Carlos Cambronero.
Familia musical. Don Pedro Prado, padre de Alcides, se trasladó de Cartago a San Ramón para hacerse cargo de la banda cantonal. Todos sus hijos estudiaron música, y algunos de ellos crearon sus propias orquestas. Efraín, Marco Aurelio, Mariano, Alcides y Edelberto (Beto) formaron la “dinastía Prado”, de renombre en la música popular costarricense.
Alcides nació en San Ramón el 5 de noviembre de 1900. Con diez años ya tocaba el clarinete y participaba en grupos musicales de adultos, al lado de su padre. Con once años continuó sus estudios en el Colegio Salesiano de Cartago y luego en la escuela Santa Cecilia de San José, bajo la dirección del maestro José Joaquín Vargas Calvo. Recibió clases de piano de don Manuel Freer y de violín de Alfredo Morales.
En 1924, después de su paso por la compañía Bracale, Prado regresó a Costa Rica por un breve período para luego trasladarse a Panamá, donde fundó la Orquesta Prado. Con esta agrupación tocó en hoteles y restaurantes; sin embargo, lo más sobresaliente de esa etapa fue la composición del pasillo No digas no , grabado por el dúo de Margarita Cueto y José Moriche. El tema logró un éxito formidable en varios países hispanoamericanos.
En 1931, Alcides Prado regresó a Costa Rica para dirigir la Banda de Alajuela. Posteriormente se involucró en labores de docencia en el campo musical, como funcionario del Ministerio de Educación. Hacia 1940 se incorporó como violinista a la Orquesta Sinfónica Nacional hasta 1984. También fue el organista titular de la Catedral Metropolitana de San José.
Música en los años 30. Poco se sabe de la historia de la música popular costarricense antes de 1940, pero pueden rastrearse datos relevantes a partir de la biografía de Alcides. En 1932 fundó la Orquesta de Alcides Prado, la que amenizó encuentros sociales del Hotel Costa Rica. También hizo temporadas en Puntarenas y Limón.
El 5 de diciembre de 1937, Alcides Prado acompañó en el piano a Melico Salazar, a modo de despedida del tenor, quien se dirigía a Panamá a cumplir compromisos artísticos. En esa ocasión también participó el Trío de Guitarras de La Víctor.
El 3 de junio de 1938, en el Teatro Raventós, se presentó La casa del diablo , zarzuela de Prado en la que trabajaron Melico Salazar, Claudio Brenes, Alberto Castillo y Carmen Quirós, entre otros cantantes.
En 1939, Prado integró la orquesta del maestro uruguayo Hugo Mariani, quien había venido al país para organizar la Orquesta Sinfónica Nacional. Como aún no estaban disponibles los fondos para ese propósito, Mariani fundó una orquesta de baile popular, cuyo centro de actividades fue el salón El Sesteo.
En esos años, Prado compuso melodías de gran trascendencia: Déjame morir a solas , tango dedicado al maestro Julio Fonseca; Tristezas , Triunfador , Gran pilón y Carmen , temas ofrecidos a Carmen Carvajal, con quien contrajo matrimonio en 1929.
Merecen especial mención dos composiciones que marcaron la historia musical de Costa Rica: Himno a las madres , con letra de Benito Fentanes y música de Prado, tema que se cantó en todas las escuelas y colegios del país.
El otro tema, de corte folclórico, fue El baile de la jícara , quizás de lo más movido que existe en la música tradicional de Costa Rica, paradójicamente de un compositor que no tenía mayor inclinación por el baile. Es destacable la grabación que hizo de este tema el cantante nacional Carlos Luis Vargas.
En 1979, Alcides Prado ganó en México el concurso latinoamericano de himnos con la composición Himno latinoamericano , con letra de Efraín Núñez Méndez. En el certamen participaron 23 piezas. El maestro Prado consideró que ese premio era una de las mayores satisfacciones de su carrera.
La producción de don Alcides abarcó el bolero, la zarzuela, la ópera, los himnos escolares o religiosos, la música teatral y coral, las sinfonías, las cantatas, las suites, etcétera. Él grabó también varios discos de larga duración.
De su matrimonio con Carmen Carvajal, dama que también incursionó en la música lírica y popular, nacieron tres hijos: María de los Ángeles, Zayda y Alcides Fernando. En 1982, a don Alcides Prado le fue concedido el Premio Nacional Aquileo Echeverría en la rama de la música. Falleció en San José el 9 de octubre de 1984.
EL AUTOR ES INVESTIGADOR MUSICAL Y DIRIGE UN PROGRAMA DE MÚSICA POPULAR QUE RADIO NACIONAL TRANSMITE LOS DOMINGOS A LAS 8 P. M.