La enorme mole roja lo miraba con sus ojos de fuego; con su desfigurado dedo lo señalaba acusadoramente, mientras le decía con una gutural voz: ¡Eres muy malo y sufrirás! Al oír esa siniestra sentencia, su cuerpo comenzó a temblar de miedo. Despertó bañado en sudor...
Una pesadilla puede ser originada por múltiples razones, desde traumas de la infancia, problemas que nunca se trataron y salen a flote, mucho estrés o simplemente un emparedado con doble ración de queso.
Hondo en el inconsciente
"Los sueños son el reflejo del subconsciente; a través de ellos se puede conocer lo que pasa en cada cabeza", afirma el psicoanalista Rafael Aguilar.
Explica que lo que vemos cuando dormimos, desde el punto de vista del psicoanálisis, es la realización de un deseo no cumplido durante el día y la pesadilla es, muchas veces, el castigo a ese deseo.
"La fuente del deseo no cumplido data de la primera infancia, (a partir del vientre hasta los cuatro años) cuando no se ha desarrollado el lenguaje.
Aguilar cuenta que los sueños no tienen ni tiempo ni espacio. Podemos soñar cosas de cuando éramos niños o adolescentes, no necesariamente de lo que nos pasó el día anterior.
"Cuando un niño está en plena maduración del cerebro no conceptualiza lo que esta viviendo, en los sueños se recuerda lo que no tenía sentido en esa época", explica Aguilar.
El especialista asegura que como el niño no tenía desarrollado el lenguaje para expresar lo que sentía, el cerebro guardaba imágenes, olores, formas que relacionaba con temores, y en la vida adulta resurgen a través de sueños.
Muchos de estos recuerdos que resucitan son la sensación de ir cayendo, de sentir que algo lo aplasta o encontrarse a un animal que no tiene una forma definida, acompañado de dientes, garras y un hostil aspecto.
"Las personas a veces sueñan cosas que las sorprenden, como, por ejemplo, que están asesinando a su propia madre", explica Aguilar. "Lo que pasa es que hay una mezcla de épocas en la mente".
Explica que un niño no sabe lo que está bien, no tiene los límites tan demarcados como un adulto, para él sería correcto tener sensaciones de agresión hacia su madre, con el tiempo sabe que esto no está bien; el problema es que la mente no distingue épocas y recrea estos viejos sentimientos.
Más que cerrar los ojos
El psicólogo Marco Ugalde comenta que muchas pesadillas se deben a que la persona está bajo mucho estrés, y alguna preocupación la agobia, como problemas con la pareja, económicos o una enfermedad.
No es para que la persona salga a comprar algún número de lotería, sino que debe analizar por qué está soñando eso y tratar de descubrir cual es el problema.
Los sueños son un reflejo de la vida, por lo tanto, si no son placenteros indican que algo anda mal.
Según Aguilar, las pesadillas recurrentes representan un conflicto no resuelto. Así, por ejemplo, una mujer que haya sufrido un abuso sexual por parte de miembros de su familia, puede soñar que está en su cama acostada y que una sombra la vigila.
"Lo recomendable es enfrentar el problema, olvidar no es la solución, pues el trauma siempre se hará presente, hay que enfrentarlo y superarlo", recomienda Ugalde.
Primero hay que analizar si uno tiene un problema y si lo está evadiendo. Lo segundo es analizar si se convive en un mal ambiente y cambiarlo.
Los problemas que conlleva tener pesadillas son semejantes al insomnio, pues la persona no está descansando placenteramente.
Hay que hacer una distinción entre pesadillas y terrores nocturnos, pues estos últimos, como explica Ugalde, pueden ser producidos por alteraciones del cerebro.
"La persona grita, da vueltas, se ve asustada, puede que hasta abra los ojos aunque siga dormida. Pero estas no son pesadillas, puede ser una sobrecarga eléctrica en el cerebro.
"Existen también estudios muy interesantes sobre sueños, donde se dice que entre el estar dormido y despertar hay una deformación, la mente consciente necesita eliminar lo soñado", comenta Aguilar.
Muchas veces la persona piensa que sueña con extraños, en realidad no lo son, es la mente que los cambia, todo esto para distinguir la fantasía de la realidad.
Cada pensamiento está determinado por la persona misma, por su vivencias y temores, pero hay algunos símbolos que se pueden llamar universales.
Así, se ha determinado que soñar con agua representa las emociones de la persona.
Una casa, por ejemplo, representa a la persona misma. También hay simbolismos sexuales. El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, relacionaba sueños con objetos puntiagudos con el pene, y las bolsas o cajas con la vagina.
Es muy importante siempre tener un sueño reparador. Los especialistas recomiendan no comer cosas pesadas antes de dormir, pues la mente no descansa como debiera. Si come, trate de ingerir leche, pan, pasta o arroz.
Ya sea que duerma poco o demasiado, ó hacer cosas durante el sueño que preferiríamos no hacer, lo importante es darse cuenta y resolver los problemas que causa la pesadilla.
Para dormir bien
Siga un horario regular para acostarse
Invente una actividad relajante antes de dormir.
No beba grandes cantidades de alcohol.
Váyase a la cama solo a dormir, evite usarla para trabajar, estudiar, pagar facturas o mirar televisión.
Duerma en silencio y a oscuras.
No se preocupe por lo que tiene que hacer al otro día.