Tokio. AFP. Al menos 10.000 personas se manifestaron ayer en Tokio formando una cadena humana alrededor del parlamento para protestar contra el uso de energía nuclear en el archipiélago.
La protesta es la última hasta ahora de una serie de crecientes manifestaciones para que se abandone el uso de la energía atómica en un país aún en trauma por la catástrofe de Fukushima ocurrida en marzo del 2011.
Según uno de los organizadores, Kaori Echigo, los manifestantes llegaron de todo el país.
“No solo hay gente de Tokio, hay también los que vienen en autobús de Hokkaido, Nagano y Osaka”, declaró.
En la cabecera de la manifestación, militantes con uniformes blancos y máscaras de gas, como se visten los obreros que limpiaron la central accidentada, tocaban tambores construidos con recipientes metálicos marcados con la señal que indica la presencia de sustancias radiactivas.
La marcha fue convocada por la Coalición Metropolitana Contra las Centrales Nucleares, organización que ha logrado convocar a miles de personas en protestas similares frente a la Oficina del Primer ministro.
Aunque las primeras que organizó agruparon solo a unos cientos de manifestantes, el número se disparó después de que el Gobierno aprobó el 16 de junio anterior la reactivación de dos reactores de la central de Oi ante la posibilidad de que se produjeran apagones en la región de Kansai, la segunda más poblada de Japón, nación donde un tercio de la electricidad se genera con energía atómica.
Sus responsables afirman que convocarán regularmente este tipo de movilizaciones hasta que el Gobierno decida desactivar los dos reactores de esta planta.
“Después de Fukushima , estoy convencido de que es arrogante creer que podemos controlar la energía nuclear con nuestra tecnología”, expresó Hiroshi Sakurai, un pintor de 65 años.
“El accidente mostró que no se puede controlar la energía nuclear. Además, no se sabe cómo deshacerse de los residuos Y por lo demás, todo lo que se refiere a la energía nuclear es siempre antidemocrático”, protestaba Naoki Fujita, arquitecto de 50 años.
Crece oposición. Hace unos meses, los manifestantes congregan cada semana a decenas de miles de personas bajo las ventanas del despacho del primer ministro.
Hace diez días, entre 75.000 y 170.000 antinucleares se dieron cita en un gran parque de la capital en la mayor manifestación organizada tras la catástrofe.
Hace una semana, incluso un exprimer ministro, Yukio Hatoyama, se unió a la manifestación.
La marcha de ayer llegó unos días después de la publicación de un nuevo y demoledor informe oficial que cuestiona seriamente al Gobierno y a la empresa Tepco, propietaria de la central accidentada en Fukushima .
“El problema principal proviene del hecho que las compañías de electricidad, entre ellas Tepco, y el Gobierno no se enteraron de la realidad del peligro, pues creían en el mito de la seguridad nuclear en nuestro país”, destacaron los encargados del informe.
La movilización es tal que el sábado nació un nuevo partido político, Verdes Japón , que promueve la energía limpia y desea presentar candidatos a las próximas elecciones legislativas.