Ciencia y Apocalipsis ligados

Libro dice que deseo de buscar cálculos sobre el fin del mundo habría impulsado la Astrología

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BERLÍN. La ciencia moderna no surgió, como suele afirmarse, en oposición al espíritu de la Edad Media sino del seno del mismo y, más concretamente, de las exigencias que imponía la creencia genera lizada en la inminencia del Apocalipsis.

Esa es la tesis central de un libro reciente del medievalista alemán Johannes Fried en el que sos-tiene que el comienzo de la ciencia ocurrió por el deseo de buscar cálculos precisos que pudieran predecir con exactitud el esperado fin del mundo.

Esa necesidad le dio ante todo un impulso a la Astrología y a la astronomía, que tuvieron un mo mento de esplendor en la alta Edad Media después de que el mundo occidental se apropió de muchos conocimientos de la antigüedad clásica y del mundo árabe.

En el esfuerzo por predecir con exactitud el advenimiento del Apocalipsis, sin embargo, la Astrología y la Astronomía empezaron poco a poco a liberarse de su determinación originalmente re ligiosa y, según dice Fried, a crear y ampliar su propio repertorio de preguntas.

"El mundo fue desmitificado, secularizado, con la ayuda de la Astrología", escribe JohannesFried en su libro.

El punto de partida de Fried es mostrar como, desde su creación en el Libro de Daniel y en el Apocalipsis de San Juan, la idea de la inminencia del fin del mundo empezó a formar parte de la conciencia colectiva y siguió perteneciendo a ella incluso hasta los tiempos de Isaac Newton y el descubrimiento de la ley de la gravedad.

El propio Newton, señala Fried, fue influido por la idea del fin del mundo e incluso hizo sus propios intentos por dar una interpretación al Apocalipsis.

Segundo paso

El segundo paso de Fried es mostrar como se pasó de esperar el fin del mundo a tratar de ver su inminencia a través de la interpretación de datos del mundo exterior entre los que se contaban tanto fenómenos meteorológicos como astronómicos.

Sin embargo, al interpretar esas señales, vistas inicialmente como signos de Dios, se hallaban una y otra vez causas naturales de las mismas y los sabios medievales empezaron a revisar los fundamentos de su pensamiento

"Los signos de advertencia, que parecían anunciar el hundimiento, procedían de causas natura les y el movimiento y la radiación de los cuerpos celestes se podían explicar científicamente", escribe Fried.

Los sabios medievales entonces empezaron a apropiarse de diversas disciplinas mundanas, en buena parte desarrolladas en el mundo árabe.

La matemática, la geometría, la alquimia y la meteorología, entre otros, empezaron a ponerse de moda y la física de Aristóteles, que había sido traducida por los árabes, regresó a occidente a tra vés de la escuela de traductores de Toledo.

El aumento del conocimiento que empezó a darse y las consecuentes polémicas en los monaste rios y en las nacientes universidades fueron vistas por algunos como un signo de que el fin del mundo estaba próximo puesto que la Biblia habla de la multiplicación de la ciencia y de doctri nas engañosas como un anuncio del Apocalipsis.

No obstante, los esfuerzos que en un primer momento habían surgido de las exigencias de una imagen del mundo -que esperaba el Apocalipsis- terminaron destruyendo esa imagen y creando una nueva, que desembocaría en la física copernicana y en la visión científica del universo.

Fried señala como en ámbitos culturales distintos a los de la cristiandad latina, como el mundo árabe o Bizancio, todas las fuerzas que hubieran podido llevar a la modernidad se cortaron abruptamente a finales de la Edad Media.

Su teoría, sobre los impulsos que dio el pensamiento apocalíptico a la ciencia, es una explicación posible de ese fenómeno.

Por otra parte, el libro de Fried, Ascenso desde el hundimiento. El pensamiento apocalíptico y el surgimiento de las ciencias naturales en la Edad Media, apunta también a la paradoja de que, con los siglos, esa misma visión científica del mundo hizo factibles las predicciones sobre el fin del mundo.

A más tardar a partir del desarrollo de las armas atómicas, la ciencia le ha dado al hombre la ca pacidad de destruir el mundo, lo que le ha dado nuevos alientos al pensamiento apocalíptico.