Antes de desarrollar el tema de hoy, quiero agradecer a los lectores que cada semana envían sus comentarios y preguntas para esta columna. Debido a que esta es una publicación semanal, les pido un poco de paciencia para poder ver las respuestas publicadas. De nuevo, muchas gracias.
¿Hay una forma correcta de dar la mano? Ya es una costumbre casi universal el saludarse dando un apretón de manos, y hay quienes dicen que la costumbre nació en tiempos remotos como una muestra de confianza, pues así se demostraba que no se portaba un puñal.
Un apretón de manos puede causar dos reacciones diferentes: una, la de inmediata confianza, o por el contrario otra de irritación y disgusto.
El apretón de manos debe de ser breve pero muy firme. Siempre se da la mano derecha, viendo directamente a los ojos de la otra persona, para demostrar confianza y seguridad.
Cuando dos personas se saludan, a ninguno de los dos le agradaría sentir una mano que se siente fofa, semejante a un guante lleno de gelatina, o bien un apretón tan fuerte que estruja los anillos y paraliza los dedos.
En este sentido, a los niños se les debe educar desde temprano para que aprendan correctamente a dar la mano; además, deben aprender a saludar siempre de esta forma a los adultos que les extienden la mano.
Los hombres siempre se saludan dándose la mano cuando son presentados por vez primera, y cuando se encuentran en la calle o en una reunión de negocios.
Tradicionalmente, cuando una mujer es presentada, lo correcto es que ella extienda su mano, pero si el hombre extiende la mano primero a veces sucede en el mundo de los negocios, lo cortés es que ella extienda también la suya pues no hay falta más grave que la de no aceptar una muestra espontánea de amistad.
Nunca debemos ignorar a quien unos extiende su mano, pero debemos tener en cuenta que una mujer es quien extiende la mano al ser saludada por un hombre igualmente, una persona mayor ofrece primero la mano.
Hay personas que sufren de artritis, tienen una cortadura o la mano maltratada; por tanto, no deben sentirse obligadas a saludar dando la mano. Una breve explicación de su impedimento es suficiente.
En Japón y en otras partes de Asia no se saluda estrechando la mano; ante esta situación, lo correcto es esperar la reacción de la otra persona e imitar su saludo sin ofrecerle nuestra mano.