Aprendiendo despacio

Un diez por ciento de la población infantil del mundo, en edad escolar, presenta dificultades de aprendizaje

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Imagine que su pequeño es un actor de teatro en potencia y a la espera de poder mostrar todas sus capacidades, pero que en la obra infantil de su escuela actúa en un papel secundario y además está sobre un escenario equivocado. ¿Qué posibilidades de lucirse en todas sus capacidades tendrá ese niño? Casi ninguna. Es posible que sea un actor disminuido y acomplejado.

La escena de este teatro es muy similar a la situación que viven muchos estudiantes de nuestras escuelas, aseguran especialistas en educación y orientación educativa, al hablar de la situación que enfrentan los niños con dificultades de aprendizaje, quienes no son tratados adecuadamente ni por sus maestros ni por sus padres.

Así que, antes de tachar a su hijo o alumno de "vago", "malcriado", "tonto" o "charlatán", investigue cuál es el verdadero motivo de su bajo rendimiento en la escuela y cómo puede ayudarlo.

Único y diferente

Para María de los Ángeles Rodríguez, directora del Centro Pedagógico, lo primero que un padre debe tener claro antes de indagar sobre las dificultades de aprendizaje que tenga su hijo, es que esto no lo hace un tonto.

"No se trata de decir si son vagos o no, si son torpes o poco inteligentes, sino de saber que son niños con una capacidad normal de aprendizaje que retiene y aprende de modo diferente y a su propio ritmo", explicó la especialista.

Es así como las llamadas de atención a un niño hiperactivo, disperso, distraído, etc., pueden ser esa señal que indique al educador y al padre que ese pequeño estudiante tiene una forma particular de aprender.

Descartar, lo primero

Según estudios sobre el nivel educativo y de aprendizaje en el mundo, 10 de cada 100 niños en edad escolar presentan alguna dificultad de aprendizaje, por particularidades de estilo de estudio, o por problemas físicos o de carácter emocional. Hacer un examen físico, sociológico y pedagógico es un buen inicio en el proceso de buscar las causas que marcan la diferencia.

Según Rodríguez, cada padre de familia debería estar pendiente ante la mínima sospecha de un problema, llevar al niño a un médico para descartar problemas físicos, y a un sicólogo y a un pedagogo que le evacue sus dudas respecto al nivel emocional o de técnicas de aprendizaje.

Atención y estilo

Cuando los problemas de aprendizaje en los niños se ubican en el estadio de situaciones provocadas por deficiencias en la parte pedagógica, emocional y social, generalmente se habla de discontinuidad en el proceso de aprendizaje. Estas comúnmente se conocen con el nombre de déficit atencional o problemas en la mala adecuación de estilos de aprendizaje.

El déficit atencional (DA) es un trastorno neurosicológico que se caracteriza por dificultades serias y persistentes relacionadas con la atención, el control de los impulsos y la hiperactividad.

Por otro lado, los estilos de aprendizaje son, según Melannia Monge, pedagoga y especialista en problemas educativos, "formas en que el estudiante puede llamar mejor y más rápidamente los datos almacenados en su cerebro y combinarlos con los datos nuevos que adquiere al estudiar".

Existen varios de estos estilos de aprendizaje en cada individuo. Están los que asimilan mejor por memoria visual, los de memoria auditiva y los kinestésicos.

Ambas especialistas coinciden en que mucho del éxito que obtienen los niños con dificultades de aprendizaje está en su capacidad y en la de sus educadores de potenciar estas fortalezas.

En el Centro Pedagógico Costarricense por ejemplo se brinda atención individualizada en grupos no mayores de 10 niños; además, se incentiva el desarrollo académico y emocional a través de talleres y clases especiales basados en temas de áreas fuertes y estilos de aprendizaje.

Conocer y tomar conciencia de que una dificultad en medio del proceso enseñanza-aprendizaje puede ser el primer parlamento, el primer escalón que le ayude a su hijo o a su estudiante, a subir al escenario nuevamente y, esta segunda vez, brillar de puro conocimiento.

Con estilo propio

Descubrir las debilidades y fortalezas en cuanto al aprendizaje es una buena forma de ayudar a su hijo. Consulte con el maestro u orientador del centro educativo, observe cómo aprende mejor su hijo, afírmese en sus fortalezas intelectuales y sáqueles provecho.

Si su hijo tiene mejor memoria visual:

Cuando estudie, pídale que hojee primero de forma general la materia.

Que subraye las palabras claves y frases importantes de la materia, ojalá con distintos colores.

En clase, trate de que se ubique en un lugar donde pueda ver mejor.

Si su hijo tiene mejor memoria auditiva

Póngalo a estudiar en voz alta, y sin distractores.

Pídale al maestro que coloque en un sitio donde pueda escuchar bien.

Aproveche su habilidad interesándolo por la música u otras actividades.

Déjelo que estudie en grupo, comentando la materia con sus compañeros.

Si su hijo tiene mejor memoria táctil o kinestésica:

Póngalo a estudiar con una pizarra, hojas o cualquier herramienta.

Enséñelo a hacer dibujos, gráficos, maquetas, mapas conceptuales.

Fuente: Melannia Monge, pedagoga y especialista en problemas de aprendizaje.

En busca de señales

Si su hijo presenta las siguiente características en su proceso de enseñanza aprendizaje, póngale atención pues podría necesitar ayuda individualizada:

Dificultad para realizar o terminar diferentes tareas.

Dificultad para concentrarse.

Comportamiento social y académico menor del esperado para su edad

Bajo rendimiento escolar.

Dificultades académicas.

Desinterés por las tareas escolares.

Bajo concepto de sí mismo.

Inquietud e impulsividad.

Frustración, llanto fácil o agresividad.

Fuente: Centro Pedagógico Costarricense. Dr. María de los Ángeles Rodríguez. Teléfonos 231-7825 y 220-4321, y fax 220-4247.