Fernanda Matarrita Chaves.   20 septiembre
Aún en las épocas más convulsas Víctor dice que no tiene por qué quejarse. Él enfrenta con la mejor de las caras sus momentos más duros. Foto: Víctor C. para LN.

Con su sonrisa y ocurrencias Víctor Carvajal ha alegrado a muchas personas que así lo han manifestado, pero una de que recuerda con especial cariño fue una adulta mayor, vestida de carmelita, que se le acercó y le dijo que aún con el dolor que le causaba su enfermedad, él la hacía gozar. La señora falleció poco después pero se llevó en el corazón la alegría de haber conocido y departido con la figura que tanto admiró.

Víctor Carvajal hace reír y entretiene aunque haya habido momentos y hasta largas temporadas en las que se ha sentido quebrado por dentro. A finales del 2019, cuando hacía siete meses había perdido a su padre y hacía más de un año su mamá había fallecido, el presentador de Teletica salió a presentarse al redondel de toros, lugar en el que lo recibieron con aplausos y gritos. Aún cuando el recinto estaba lleno, él se sintió solo.

Víctor cuenta que en ese momento vio que aunque hubiera tanta gente, por más que buscara no iba a encontrar allí a sus padres. De inmediato debió salir y no pudo contener el llanto, cuenta que tras ese episodio vivió “una depresión” y fue allí donde decidió que debía separarse de la televisión, espacio al que regresó mes y medio después.

Vïctor, de 42 años, dice que es su público lo “único que tiene” y que son justo ellos quienes lo “arman” anímicamente en sus momentos más dolorosos; son esas mismas personas que aún en tiempos de coronavirus se le acercan para pedirle una foto, eso sí, él acepta siempre y cuando se mantenga la distancia sugerida y se use equipo de protección.

Tras vivir un trance tan doloroso por la pérdida de sus padres y la enfermedad de su pareja José Acuña, ahora mismo Víctor Carvajal se siente ilusionado, pues el 2 de octubre estrenarán en De boca en boca el reality Maestros del maquillaje. En este espacio en el que participan él como presentador, tres jueces y cinco concursantes, él mezclará su amor por la televisión con la pasión por el maquillaje, trabajo que realizó por 20 años y que incluso lo llevó a ser maquillista internacional.

En entrevista, la vistosa figura de Teletica conversó sobre este nuevo espacio en De boca en boca y además, de sus sentimientos actuales.

Usted presentará el nuevo reality de De boca en boca. ¿Cómo se siente al reencontrarse con el maquillaje ahora en su nueva casa, la televisión?

—Super ilusionado porque es un proyecto que en Costa Rica no se ha hecho hasta el momento. Es una competición en la que se puede apoyar a los profesionales del maquillaje. Será una forma entretenida de involucrar a la gente en esta profesión. Que conozcan que hay gente muy buena con historias interesantes.

"Estoy emocionadísimo y me siento en mi charco. Es muy chiva volver a revivir eso. Esto permitirá ayudar a la gente ahorita con la pandemia, a que agarren tips de maquillaje, que vean otros trabajos de colegas. Que descubran lo importante de esta profesión, pues a través del color hay personas que pueden llevar el sustento a la casa.

“Esta vez me quito la parte incómoda de ser juez, estoy emocionado de ser el presentador”.

Víctor Carvajal conserva esta foto como recuerdo de cuando fue maquillista a nivel de Latinoamérica. Foto: Víctor C. para LN.

¿Cómo está viviendo este tema de la pandemia de coronavirus?

—Mirá con la pandemia la situación es un poco incómoda para todos. Es algo nuevo. Uno anda como alerta. Como tratando de cuidarse y tratando de cuidar a la gente que lo saluda a uno.

¿Aún en esta coyuntura hay quienes se le acercan a saludar, le piden fotos?

—Lo saludan a uno pero con cuidadito. La gente está muy compresiva. Fotos sí, pero con distancia. Yo les tengo cariño. Solo que si nos tomamos la foto es con los implementos de protección, aunque me dicen que no se me va a ver la cara, pero les explico que tenemos que cuidarnos.

Víctor, ¿cómo se siente emocionalmente, cómo se ha sobrepuesto a la pérdida de sus padres?

—Con respecto a lo de mis papás no encuentro las palabras para explicar lo que se siente. Trato de estar bien. La gente me ha ayudado un montón con muchos mensajes, pero es un dolor que solo quienes lo pasan entienden, lo que se siente incluso después de dos años. Me siento huérfano y solo en el mundo. Antes por lo menos pasábamos agarrados de las mechas. Cuando ellos fallecen sin querer uno siente como que te arrancan una parte del alma, como que se te va algo tuyo.

“Lo que me ayuda un montón es el trabajo. Una mente desocupada es un taller del diablo. Entonces trato de mantenerme muy ocupado”.

¿Cómo está su pareja, don José?

—Josito sigue mal. Después de la última cirugía que le intervinieron toda la columna se le metió una bacteria. Eso fue a un mes de muerto mi papá; José se estaba debatiendo entre la vida y la muerte. La herida no sanaba, estaba en coma, en aislamiento, me decían que me preparara. Gracias a Dios salió bien. Siempre tiene problemas en la columna.

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¿Cómo se siente con respecto a esto, pues siempre se le ve sonriente, nunca se le ve quejándose?

—No vale la pena quejarse. Qué logra uno con eso. Las cosas no se van a solucionar. Hay que disfrutar lo que hay. Tengo que sacar fuerzas.

Aun cuando por dentro esté roto…

—La misma gente lo arma a uno.

Hablemos de la salida fugaz de la televisión, ¿qué lo empujó en ese momento?

—Tenía una batalla interna. Todo empezó cuando mis papás fallecieron. Cuando mami murió me traje a papi a cuidarlo a la casa. Cuando falleció mi papá todo se volvió blanco y negro. Seguí trabajando, pensé en no distraerme porque aunque parezca mentira hay gente que le sirve a uno de terapia, yo no iba a dejar a la gente botada.

“Luego de que pasó Dancing y El Chinamo (espacios que presentó), cuando llegué a trabajar a las transmisiones de los toros y me tocó salir y me pusieron en el centro del redondel y uno siente el cariño, gritos y aplausos de la gente de lo más tuanis, me dio una cosa, volví a ver alrededor y dije: ‘ay Dios mío, por más que busque entre toda esta gente a mis papás no me van a ver’. Me ataqué a llorar, me sacaron. Me agarró una depresión tan fea. Lloraba sin querer. Cuando terminaron los toros dije: ‘me voy’”.

En ese momento se dejó llevar por los sentimientos y no por el reconocimiento…

—Pudo más el sentimiento. Me fui para Estados Unidos donde mi hermana.

¿Qué lo hizo entender que debía volver?

—Cuando estaba allá al tiempito me llamaron y yo le tengo mucho aprecio y cariño al canal. No es labia. Y diay hablamos. También pensé que mi familia y la gente que me quiere y la que no está acá, y dije: ‘voy de vuelta’. Mi entrada no estaba para ser tan pronta, pero se dio así.

Suma siete años en la pequeña pantalla siendo una figura muy expuesta. ¿De alguna forma tanto reconocimiento ha llegado a asfixiarlo?

—Me ha asfixiado de amor, no de nada más. La gente me dice que cómo hago (con tanto reconocimiento), pero ahorita no tengo más que el cariño de la gente. No tengo papás. Diay, dependo de ellos, de ese cariño.

Víctor y su pareja don José Acuña, quien los últimos años ha tenido serios problemas de salud. Los cuadros en la pared retratan a las mascotas fallecidas del presentador. Foto: Víctor C. para LN.

Usted dice que tanto cariño es una bendición, que jamás creyó tener este impacto tan masivo, pero, ¿qué se siente?

—Se siente raro. Estaba acostumbrado a ser el rechazadito de la sociedad. Se siente raro cuando todo va bien. Antes me decían cosas e insultos por mi orientación sexual, ahora me las dicen con cariño. Se siente muy bonito, pero extraño, uno dice: “ay qué es esto”.

¿Qué es lo más gratificante de todo este tiempo en la tele, qué es lo mejor que todo esto le ha dejado?

—La gente. Yo agradezco los abrazos sinceros, bueno, antes cuando se podía abrazar. Cuando papi estaba internado en el hospital los mismos pacientes estaban dándome cariño. Si algo te deja la tele es esa gratitud de la gente, aunque parezca mentira la gente le agradece a uno cuando le hace reír y la entretiene: te lo devuelve en cariño.

Ahora mismo quién es Víctor Carvajal, ¿cómo ha cambiado la persona en los últimos años?

—Uy, qué difícil. Yo me siento igual. Aparte de la lipo, bichectomía y los litros de botox que me he puesto, me siento el mismo Víctor. Lo que podemos decir es que uno va madurando, uno va moldeándose. Ahora tengo más responsabilidades dentro del canal. Estoy de productor de contenido, trabajo de la mano con los periodistas, los adoro, son demasiado tuanis. Me han ayudado un montón. Soy un Víctor con más responsabilidad y más sensatez. Me siento el mismo.