Fernanda Matarrita Chaves.   14 mayo
El actor y presentador venezolano, Vicente Tepedino vive en Costa Rica desde el 2006. Fotografía: José Cordero

Desde hace dos meses los televidentes perciben a un “nuevo” Vicente Tepedino. Desde que es parte de La gozadera, de Multimedios, sus participaciones son más relajadas y divertidas, al punto de que personas en la calle le han comentado que “no le conocían esa faceta”.

“Me dicen: 'Vicente, pero si no eras así'. Yo les digo que me ven así porque mi trabajo es una gozadera y hay que estar pasándola bien ”, cuenta.

Antes de ser parte de este proyecto, Tepedino trabajó como presentador de Giros, de Repretel, por tres años y medio; sin embargo, por mutuo acuerdo, él y sus jefaturas concluyeron que lo mejor era separarlo de su cargo. Desde hacía tiempo que las intervenciones de Vicente eran menores y él percibió que “su llama en el espacio se estaba apagando”.

“Siento que me fui de Repretel con las puertas abiertas. Busqué mi salida y ellos, con mucho respeto, me dieron la libertad. El Vicente que estás viendo al aire es Vicente, cuando empecé en Giros hace casi cuatro años entré con sonrisa y muchas ganas. Poco a poco me bajaron la llama, me apagaron. Me decían que eso no se hacía o decía. Siempre he sido jovial, alegre y colaborador”, asegura.

De lunes a viernes, Vicente, conocido también por sus trabajos como actor en producciones venezolanas, es parte del elenco que trabaja para llevar “alegría” a los hogares que los sintonizan por Multimedios. Ahora, como parte de la dinámica de La gozadera, Vicente, al igual que todos los presentadores del espacio, canta y baila; eso sí, él reconoce que no tiene talento para hacerlo, pero para ejecutarlo con éxito se apropia de sus capacidades actorales y así lograrlo con seguridad.

“En La gozadera todos somos protagonistas y tenemos luz verde para proponer. Cada quien tiene un trabajo. La directora, Gaby Solano, es muy abierta y nos da oportunidad de hacer aportes. Como en todo, es ensayo y error, lo que no funciona, pasa”, dice.

Además de presentar, Vicente tiene la sección Cafeteando con Chente, la que consiste en salir una vez por semana a compartir con personas. Este trabajo ha permitido que Tepedino descubriera “héroes escondidos” y “personas maravillosas” en las comunidades costarricenses.

Vicente Tepedino se vinculó con la televisión costarricense en el 2015. Foto: Melissa Fernández Silva
“Una montaña rusa”

Vicente Tepedino y su familia viven en Costa Rica desde el 2006. Él y su esposa Mariola Montero vieron en emigrar la solución para prevenir la crisis social que golpea a Venezuela.

Si bien trabajó como actor y tenía una vida hecha en ese país, cuenta que empezar en Costa Rica no fue sencillo, pues antes de llegar no analizó que la industria del entretenimiento no es tan grande y por ello tuvo que realizar varios trabajos para subsistir junto a su núcleo.

“No es fácil emigrar, dejar tus raíces, tu casa, pero si se hace por bienestar tienes energía extra sin saber qué piedras tiene el camino, decides lanzarte y empezar una vida de cero. Nuestra vida ha sido como una montaña rusa. Los inicios fueron muy duros. Cuando llegamos nos enamoró la gente, pero costó encontrar trabajo. En Repretel empecé hasta el 2015, antes tuve oportunidades de hacer producciones en Panamá, Colombia y Venezuela, pero la otra parte del tiempo trabajé en relaciones públicas, vendía casas y hasta me contrataron para andar recolectando chatarra y lo hice con toda dignidad, en un pick up recorrí Costa Rica buscando muflas ”, recuerda.

Actualmente, Vicente, su esposa y sus dos hijos viven con toda tranquilidad. Ahora, su hermana y su sobrina también residen en Costa Rica.

“En este momento estoy totalmente feliz. Estamos juntos y eso nos llena de felicidad. Compartir con mi familia, con mi hermana y mi sobrina es maravilloso. Mi hijo juega fútbol, el domingo después del juego, nos sentamos a comer en una feria y les dije que eso es lo que me hace feliz. Estamos juntos y bien. Esa es la vida. Cuando uno se pone a buscar otras cosas nos la complicamos, la felicidad es muy sencilla”.