Por: Gerardo González V.   8 junio
El drama no espera. Fallon Carrington y su nueva madrastra, Cristal Flores, no se darán tregua desde el primer episodio. Foto: Netflix para LN

Está bien. Lo admito. Tantas bofetadas, vestidos destrozados, traiciones e insultos rayan en el ridículo, pero la nueva versión de Dinastía es el show que odiamos amar.

Encajada dentro de la ola de nostalgia que embarga la producción televisiva de los últimos años, el canal The CW pensó que era el momento adecuado para revivir las rencillas entre las adineradas familias Carrington y Colby.

Apenas me enteré de que el dramón de los 80 volvería en una versión actualizada, poco me faltó para abrir una botella de champán y celebrar. Claro, eso si la hubiera tenido.

Quizás suene exagerado, pero para alguien que creció en los 80 viendo cómo Joan Collins y Linda Evans rodaban por el suelo y se lanzaban los más afilados improperios cada semana, tener una nueva versión era revivir esos años.

La nueva serie tiene lugar en Atlanta, donde los Carrington son dueños de una multimillonria compañía. El drama no se hace esperar e inicia con la disputa entre Fallon Carrington, heredera del emporio familiar, y la nueva esposa del patriarca de la familia Blake, quien rehace su vida con Cristal Flores, en un asombroso giro que trae la historia a la época actual con una latina como protagonista.

Un joven reparto se une a figuras conocidas en la nueva versión de 'Dinastía'. Foto: Netflix para LN.

Otra novedad en este reboot es que la familia rival, los Colby, es afroestadounidense.

Netflix posibilitó que la nueva Dinastía llegara a Latinoamérica al incluir los primeros 13 capítulos en su popular plataforma de streaming a principios de este año. Como si eso no fuera suficiente, semanas atrás completó la primera temporada para un total de 22 intrigantes episodios.

Estos nuevos capítulos tienen el incentivo adicional de la aparición, por fin, de la malvada Alexis Carrington, papel que consagró a la británica Joan Collins como una de las mejores (¿peores?) villanas televisivas de todos los tiempos.

¿Cuál actriz podría calzar los lujosos zapatos de Collins en el Siglo XXI? Los productores tuvieron la genial idea de darle el papel a Nicollette Sheridan, quien ya había gozado del odio público por papeles como Edie Britt, en Esposas Desesperadas, y quien también fue un glamuroso ícono de la tele de los 80 por sus roles en Paper Dolls y Knots Landing, entre otros.

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Además de ella, también hay un guiño a la década de los 90 con la elección del actor Grant Show como el magnate Blake Carrington. Show, hoy de 56 años, es recordado como uno de los galanes de otro melodrama televisivo como fue Melrose Place.

Esta nueva versión no ha sido bien recibida por todos los fans de la original. Los más “puristas” han llegado incluso a calificarla como una ofensa a la original... ¿Alguien más puede escuchar la palabra drama por ahí?

La llegada de Sheridan en esta segunda parte le dio un nuevo impulso a la serie y ya la cadena The CW confirmó que habrá segunda temporada. Así que saquen el caviar, o aunque sea el paté (de cerdo), que hay que celebrar.

Dinastía, sin duda, no es la serie del año y tampoco pretende serlo, es solo un placer culposo que durante 40 minutos nos aleja de la realidad y nos entretiene al mostrarnos las deslealtades, complots, desamores, secuestros y más para dejar en claro que, al menos en la pantalla chica, los ricos también lloran.