12 enero, 2014
Imagen sin titulo - GN
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Mencionar su nombre es sinónimo de rebeldía, y a pesar de que ha madurado, el príncipe Enrique parece no claudicar en su intento de dejarle claro a la realeza que él hace lo que quiere.

Medios internacionales aseguran que el motivo más reciente de fricción entre la reconocida familia es porque la reina Isabel odia la barba que actualmente luce el joven, y que se dejó crecer a causa de una reciente expedición que realizó a la Antártida.

“ A la reina no le importa que los hombres de la familia real se dejen barba cuando están lejos, en las Fuerzas Armadas o en ambientes salvajes, pero espera de ellos que se afeiten cuando lleguen a casa”, afirmó una fuente al periódico Sunday Express .

El motivo de este recelo por la barba se debe a que le da un aspecto demasiado desaliñado e informal a Enrique.