Fernanda Matarrita Chaves.   13 mayo
Douglas Sánchez conversó con 'Viva' acerca de cómo el coronavirus le ha impactado personalmente. Foto: Captura de pantalla

A diferencia de otras figuras conocidas de Costa Rica que se han contagiado de coronavirus, Douglas Sánchez no quiso hacer público, en redes sociales, que él también fue parte de los miles de costarricenses que han estado batallando contra la letal enfermedad.

Estuvo fuera de la pantalla dos semanas y este lunes 10 de mayo, cuando regresó a presentar el Telediario estelar, lucía distinto. Se veía más delgado y en su rostro faltaba el entusiasmo que siempre proyecta. El domingo anterior dos colaboradores de Multimedios habían fallecido por la enfermedad a la que él y otros colaboradores de canal 8 lograron sobreponerse luego de que varias personas se contagiaran en la empresa.

Como ha trascendido, las personas que murieron por causa del virus fueron el mediático periodista, músico y productor Oswaldo Alvarado, reportero de Telediario, y el colaborador del departamento de Continuidad, Stanley Beita.

“Es una pesadilla. Esta cochina enfermedad nos arrebató a dos compañeros, pero cuántas personas más le ha arrebatado a familias. Dicen que luego de esto vamos a ser mejores, pero el coronavirus nos está matando. Esto para mí es una pesadilla. Siento que no logro despertar. Ahora es más fuerte por la muerte de dos compañeros. Uno tiene la sensación de estar metido en el agua y sacar la nariz para tratar de respirar, pero la realidad te vuelve a jalar. Te absorbe. Es una pesadilla. Me levanto y le doy gracias a Dios por mi recuperación, porque tengo una segunda oportunidad, trato de vivir un día a la vez. No sé cuánto tiempo va a pasar para que nos recuperemos (emocionalmente). Ojalá la gente entienda que no es un vacilón”, detalla Douglas Sánchez cuando se le consulta sobre cómo la covid-19 ha impactado su vida.

Ver más!

Cuando le toca a uno

Douglas Sánchez, de 42 años, no quiso hablar de su experiencia con el virus porque luego las personas pensaban que “a él le daban pelota por salir en tele”.

“La gente está susceptible y uno trata de tener cuidado”, dice.

El presentador de noticias se enfermó la tercera semana de abril. Los primeros días fue asintómatico. Una persona del trabajo con quien almorzó salió con resultado positivo, él se aisló, esperó cinco días y se realizó la prueba.

Sabiéndose contagiado se angustió por las personas con quienes había interactuado; para su tranquilidad, ninguna se contagió. Las complicaciones físicas llegaron la segunda semana. Él nunca tuvo fiebre ni dolor de cabeza, pero una noche pasó cinco horas tosiendo; luego los alimentos le provocaban náuseas y aunque procuraba comer, terminaba vomitando. Luego de esto perdió ocho kilos.

Douglas Sánchez trasmite cercanía a su audiencia de Multimedios. Foto: Douglas Sánchez para LN

“Con la tos me preocupé. Llamé al doctor Estrada (Carlos Estrada tiene participaciones en distintos espacios de Multimedios) y me dijo que era normal, me recetó medicamentos para proteger los bronquios y los pulmones. Ahí todo mejoró”, cuenta Douglas, quien asegura que en ocasiones su mente le hizo pasar malos ratos.

“No tuve problemas respiratorios. Fue más un asunto psicológico. En la cama me entraba una especie de ahogo y cuando me ponía el oxímetro estaba en 95 (los especialistas indican que es alarmante cuando la saturación baja de 90). Entonces iba y subía y bajaba gradas para demostrarme que podía hacerlo sin ahogarme. En esto no solo son los síntomas físicos, sino el truco mental que tiene detrás. Esto te puede traer abajo porque uno empieza a maquinar cosas”, añade.

Douglas vive solo, pero alrededor habitan sus familiares, entonces era usual que le tocaran la puerta y allí le dejaran algo para comer. El 29 de abril, que cumplió años, pasó igualmente aislado.

Este fin de semana anterior, cuando Douglas ya se sentía “en franca mejoría”, tuvo una recaída emocional. El domingo le anunciaron que Oswaldo Alvarado, el colega con quien hace un tiempo se sentó a cenar y a preguntarle qué quería para su futuro y a quien luego le ofreció un espacio en canal 8, se había ido.

“Ya el malestar no fue físico, fue emocional. Ha sido complicado. Llegás y todo mundo está en lo suyo. El lunes (cuando regresó) fue complicado. Ves este desfile de gente llorando. Fue muy duro hacer la edición porque Oswaldo trabajaba para la estelar y siempre teníamos un reporte de él, este día no. Uno traga grueso y es imposible no evidenciar lo que se siente. La gente sabe que hay dolor en el canal”, cuenta Douglas. Él dice que la audiencia ha sido una valiosa red de apoyo y que se solidarizan con él y sus compañeros.

Desde su trabajo como cabeza de un equipo, Douglas sabe que en él recae esta responsabilidad de ser una persona fuerte que pueda brindar contención a los demás. Se siente como “un papá preocupado por su familia”:

“No me puedo dar el lujo de que me vean quebrado llorando. En la entrada hicimos un altar con foto de ellos (de Oswaldo y Stanley). De repente me voy para ahí, rezo y salgo y me despejo. Porque si bien esas muestras de vulnerabilidad son válidas las pongo atrás (...)”.

En su WhatsApp, Douglas conserva el último mensaje de Oswaldo, se lo escribió el 27 de abril. Ellos afinaban un proyecto que ya estaba aprobado por la junta directiva del canal.

“Ya él tenía la sección el Musicómetro en el programa de el Profe (Giovanni Calderón), pero ya estaba por tener su propio programa. Imaginate la ilusión del Oso de volver. Ya iba a salir del rol de noticias, pero no lo logramos”, lamenta.

Tanto Douglas como sus compañeros se contagiaron en el canal. El brote inició en el edificio administrativo.

“Fue complicado porque yo siempre voy a almorzar solo. En este año y medio prefiero comer en la oficina o salgo solo. Yo tenía mucha preocupación de contagiarme, pero quien no quiere caldo dos tazas, porque por más que se cuide uno a veces no se controla”, dice.

Sobre su estado actual, Douglas es contundente: “Físicamente estoy bien, emocionalmente hecho leña. Esto me removió el tema de las personas que he perdido: mi papá, mi hermano… siempre fui racional, el que pensaba en que hay que comprar el ataúd, hacer el funeral, enterrar. Era racional y cuadrado en la forma de cerrar el capítulo pero después me llega un momento en el que me pega. Ahorita trato de que esto sea inverso, me estoy dejando sentir el dolor”.