Lysalex Hernández A..   17 noviembre
El elenco de Betty, la fea teatro logra fusionar a la perfección su talento La química entre los actores parece haber trascendido los 17 años desde que se emitió la telenovela. Mayela López

Corría el año 2001, y en medio de los avances de la tecnología, escándalos políticos y logros científicos, una mujer logró conquistar, pero, sobre todo, unir a millones de personas en todo el mundo.

Ese lazo que construyó a lo largo de 169 capítulos, ha sido capaz de trascender el tiempo y hoy, 17 años después de ese momentáneo adiós, se reencontró con sus cómplices de Costa Rica.

Esa mujer que logró tal hazaña lleva por nombre Beatriz Aurora Pinzón Solano (Ana María Orozco), y este sábado volvió a demostrar que sigue manteniendo intacto ese superpoder de cautivar a jóvenes y adultos por igual.

A diferencia de lo vivido en el 2001, en esta oportunidad sus seguidores tuvieron la oportunidad de disfrutar sus aventuras en Ecomoda, en la que junto a su muy querido y apetecido don Armando (Jorge Enrique Abello), lograron traspasar la frialdad del televisor, para darle darle paso a la calidez y extraordinarias actuaciones en vivo.

Las más de dos mil personas que ocuparon el Palacio de los Deportes, en Heredia, llegaron para disfrutar de Betty, la fea teatro con un solo objetivo: reencontrarse con la felicidad e ilusión que vivieron con la emisión de la telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea.

Una de ellas fue Carolina Valverde, de 31 años. Minutos antes de que comenzara la obra estaba cambiándose de zapatos en una de las graderías. Su emoción no era solo por el show, sino por ser una de las afortunadas que conocería al elenco.

El Cuartel de las Feas fue recibido con gritos y aplausos en su primera aparición en el escenario. Fotografía: Mayela López

“He visto la novela seis veces. Cuando me enteré que harían la obra le dije a mis amigas que teníamos que ir a Colombia. A los dos días anunciaron que vendrían aquí. La emoción llegó al tope cuando me llamaron esta semana para decirme que los conocería, así que esta vez no desaprovecharé la oportunidad de decirle a Armando que es mi favorito”, dijo mientras mostraba unas fotografías que esperaban por ser firmadas por sus ídolos de la adolescencia.

Al igual que ella, Sonia Quesada, que llegó acompañada de su hijo y una nieta, confesó que su favorito era don Armando y que esperaba que estuviera igual de “guapo” .

“Cómo no le va a gustar a uno un hombre tan guapo y elegante como ese. Apenas me enteré, le dije a mi hijo que teníamos que venir a verlos, así que estoy agradecida”, expresó Quesada con cierta picardía.

Ilusión.

Al ser las 8:10 p. m., las luces del lugar se apagaron y, con ello, los gritos del público, que no ocultó su sorpresa cuando en medio de los pasillos apareció Hermes Pinzón (Jorge Herrera), el padre Betty, para explicarle a los presentes el origen de la historia de su hija.

Y es que si algo quedó claro la noche de este sábado es que, contrario a lo que cualquiera podría creer, el encanto y carisma de su primogénita ha aumentado con el tiempo. No solo el de ella, sino el de cada una de las personas que forman parte de su divertido mundo.

Este espectáculo no tuvo personaje buenos o malos, pues todos, incluso Hugo Lombardi y Patricia Fernández “la Peliteñida”, fueron recibidos con gritos y aplausos que duraron hasta más de un minuto. Cada uno tuvo su momento de gloria sobre el escenario.

La obra de teatro tiene pequeños elementos que confirman que se desarrolla en otra época, como computadoras portátiles, teléfonos celulares inteligentes, selfies y hasta Donald Trump. Sin embargo, si no fuera por esto, parecería que estamos frente a un capítulo inédito de la telenovela escrita en la década de los noventas por el colombiano Fernando Gaitán.

Este sábado, en Heredia, no hubo buenos ni malos, el público le entregó su cariño a todos los miembros del elenco por igual. Hasta la odiada Peliteñida (Lorna Paz, al frente) recibió su buena dosis de cariño costarricense. Fotos: Mayela López

Ahora resulta más gracioso y emocionante ver a Betty tratando de salvar a Ecomoda y conquistar a don Armando, ya que en este nuevo camino, que relata una historia nunca antes contada de los enredos económicos de la empresa, ella se aventura a cantar y bailar.

¿Qué podría ser mejor que verla hasta hacer piruetas como gimnasta en el escenario? Solo existe algo: ser testigos de cómo sigue intacta su esencia, esa que enamoró a millones de fanáticos de todo el mundo.

El público no encontró mejor forma que agradecerle su existencia que la complicidad a lo largo de la noche. Después de todo, en cada uno de nosotros sigue existiendo la esperanza de ser un poco más como ella.