Carlos Soto Campos. 13 noviembre
Tarrus Riley ha visitado Costa Rica en varias ocasiones y la última visita la aprovechó para presentar su álbum B.L.E.M. Fotos: Cortesía de Rising Sound
Tarrus Riley ha visitado Costa Rica en varias ocasiones y la última visita la aprovechó para presentar su álbum B.L.E.M. Fotos: Cortesía de Rising Sound

Tarrus Riley es conocido por cantar con mucho sentimiento canciones como Sorry Is A Sorry Word o Don’t Come Back, a las que se les podría llamar clásicos de reggae de este siglo. Pero este jamaiquino siempre ha trabajado por ofrecer mucho más: ha hecho un álbum de rocksteady, otro acústico, de música cristiana y también ha tanteado con el dancehall y otros géneros bailables del Caribe.

Este año Riley visitó Costa Rica para hacer dos conciertos: uno en Club Vértigo el 20 de setiembre y en Expo Pococí, el 21 de ese mismo mes, ambos organizados por la productora Rising Sound, conocida por las fiestas de Fyah Red.

“Tal vez no tengo un sello disquero que me apoye pero tengo mis canciones y donde sea que voy tengo un equipo, una especie de sociedad secreta que me mantiene. En Costa Rica ese equipo es Rising Sound”, señaló el músico, quien tiene una extensa relación con Rising Sound en el país.

Durante su última visita Riley visitó conversó con Viva sobre su carrera y su más reciente disco, titulado B.L.E.M.

B.L.E.M. significa “Blending Life’s Experiences Musically” (mezclando las experiencias de la vida musicalmente) y para mí se trata de eso, la capacidad de hacer música diferente pero con un mensaje”, explicó el músico de 40 años.

– Cada vez que viene nos trae un ritmo nuevo entre manos. ¿Qué lo hace variar tanto su sonido?

– Creo que hay todo tipo de personas en el mundo y a todas les gustan cosas distintas. Así que cuando viajo por el mundo veo cosas que me gustan y podría hacer y muchas veces encuentro ideas también dentro de mí mismo, dependiendo de mi ánimo. Es fácil: siempre me siento distinto y necesito música distinta y cuando conozco a gente diferente a mí, quieren música diferente.

“Quiero ser un cantante de la gente y tener una canción para cada persona, quiero mantenerme creativo y no quiero ser un cantante de un solo estilo, sino poder moverme por diferentes géneros, porque me aburro fácil”.

– ¿Es complicado tener una carrera que se mueve tan rápido?

– Aunque la música cambie, el mensaje se mantiene: siempre es algo bonito, con buenas ideas, algo irie (expresión jamaiquina que significa agradable). A veces quieres bailar y a veces quieres relajarte, es así; hay muchas personas en el mundo y siempre quiero darles lo mejor que pueda.

– Suena a como que le gusta el trabajo de estudio…

¡Claro! Aunque me gusta también estar en el escenario. Puedo experimentar mucho, pero cuando estamos en concierto es donde pruebo mis ideas, ahí es donde ves si les gusta o si arrugan las caras (risas).

Tarrus Riley está claro con su pasión en la vida:
Tarrus Riley está claro con su pasión en la vida: "La gente es mi pasión. Me gusta tener una buena conversación y aprender, estar rodeado de gente positiva". Fotos: Cortesía de Rising Sound

Sé que creció en una casa llena de música, al ser hijo de Jimmy Riley. ¿Qué música lo inspiró a seguir el camino de su padre?

R&B, gospel, mucho dancehall, reggae, el rocksteady, socca. Sin duda soy amante de muchas cosas, por eso le puse a mi disco B.L.E.M. Es un juego de palabras pues “blem” es como le decimos al “blend”, la mezcla de muchas cosas; yo me considero un blem, en ese sentido. El nombre vino de mi mánager, porque el disco sí tiene demasiados ritmos (risas). ¿Escuchó el disco?

Sí, fue un buen trabajo.

– ¿Qué le gustó?

– Que el productor Izy Beats trabajara con usted en distintos estilos musicales, eso es una hazaña para ambos. Hizo de todo, pero de un modo –aunque suene cliché– muy fresco…

– ¡El cliché es bueno! (risas). Izy y yo nos juntamos solo a hacer una canción y esa se transformó en dos y de pronto teníamos varias canciones, y fue un proceso muy honesto, grabamos todo lo que fluyó en el momento. Eso es algo bueno de colaborar y compartir. Durante mi carrera he tratado de relacionarme con productores consolidados y también jóvenes y todo el mundo trae una vibra diferente.

– ¿Cómo fue colaborar con Stonebwoy en G.Y.A.L.? La música pop de África está llegando poco a poco a América y lo está haciendo vía el Caribe...

– Pues toda la música es africana de una forma u otra, tengo raíces muy fuertes en la música africana, así que fue muy bueno poder darle un toque de eso a la gente trabajando con Stonebwoy. Fue una colaboración a la distancia pero todo ocurrió muy rápido. Grabamos el video en Treasure Beach, Jamaica, un lugar al que todos deberían ir.

– El disco es positivo pero tiene temas como Trust Issues, en el que usted canta diferente, buscando sentimientos más profundos...

– Creo que todos tenemos problemas de confianza como dice la canción. Esta es la historia de una mujer que ha pasado por tanto que ya no confía en los hombres, está siempre muy cerrada y ya no tiene espacio para amar de esa forma.

– ¿Está casado?

– No, no, pero debería (risas). Todo a su tiempo, creo que tengo mucho trabajo en este momento.

– Supongo que debe ser complicado conseguir pareja si tiene que estar viajando...

– Sí, y no solo eso, un hombre cualquiera va a su trabajo de 9 a 5. Yo voy de 24 en 24, así que tengo que encontrar ese balance.

– ¿Qué le gusta hacer para mantenerse creativo?

– ¡No puedo decirlo! No les voy a regalar la receta... ¡Siguiente pregunta! (risas). Creo que trato de darle a cada canción trato de pintar una imagen, conseguir las palabras correctas para que la gente se sienta ahí en ese momento.

– ¿Qué tipo de canción nunca haría?

– No sabría decirlo, solo sé que quiero que mi música haga sentir bien a la gente. No haría canciones que sean ofensivas o que los hagan sentir mal, pues en este mundo hay muchas cosas que nos quitan la energía. Quiero que cuando escuchen mi música escapen de todo eso, que la pasen bien, reflexiones, que bailen y que se recarguen de energías para volver al mundo. ¿Se sienten mal? Vengan a verme y los cargaré como a un celular (risas).