Carlos Soto Campos. 22 julio
En la imagen, integrantes de los grupos Kaiser Moon, White Skies, Libélula Pequeña, La Banda del Carro Rojo y Camelolloide reunidos en el hotel Jucahuje, un espacio que ha abierto sus puertas a la música alternativa de Occidente. Foto de Felipe Vieto
En la imagen, integrantes de los grupos Kaiser Moon, White Skies, Libélula Pequeña, La Banda del Carro Rojo y Camelolloide reunidos en el hotel Jucahuje, un espacio que ha abierto sus puertas a la música alternativa de Occidente. Foto de Felipe Vieto

Si usted nunca ha escuchado algo de la movida musical alternativa proveniente de los cantones de Occidente, no se extrañe. Algunos de sus miembros, hasta hace poco, tampoco tenían mucha información.

“La gente de San José puede conocer hasta cierto punto, pero es normal que se enfoquen en lo de San José o los centros de provincia. Si alguien va a contar la historia de Occidente, seguro será alguien de Occidente”, señaló Carlos Arrieta, la banda Kaiser Moon.

Hace unos cuatro años empezaron a aparecer en redes sociales bandas de rock progresivo, rock alternativo o hasta funk de Zarcero, Sarchí, Naranjo, Grecia, San Carlos y Palmares que ahora apoyan mutuamente sus esfuerzos.

Arrieta y los otros músicos que conforman el movimiento de música alternativa de Occidente han tenido muchas incertidumbres, pero saben que trabajando en conjunto para promocionar sus conciertos y discos están alimentando al público joven de las partes altas de Alajuela.

“Si hay concierto en Naranjo llegan los de Sarchí y de Grecia; si es en Zarcero, llegan todos los de Naranjo, hay mucha amistad y ganas de apoyar”, señaló Diego “Gogo” Argüello, baterista de la Banda del Carro Rojo.

La amistad y las oportunidades pasajeras de ver música son aprovechadas por los miembros de un movimiento que ya hizo el salto hacia la capital y quiere seguir conquistando terreno.

Bandas como Kaiser Moon, de Naranjo; Camelolloide y Libélula Pequeña de Sarchí; White Skies, de Grecia; La Banda del Carro Rojo, de Zarcero, celebran este año los frutos de varios años de trabajo para echar a andar un movimiento musical.

Desde cero
Kaiser Moon (Foto de Felipe Vieto)
Kaiser Moon (Foto de Felipe Vieto)

En Occidente, ya se ha dicho, la oferta cultural no es tan vibrante como la del Valle Central.

Quizá para un joven citadino la palabra peña cultural no signifique gran cosa, pero allá es sinónimo de convivencia entre personas con distintas sensibilidades artísticas.

Fue en una peña cultural en la que el tecladista Carlos Arrieta y el bajista Josué Torres vieron tocar a Christopher Badilla y Marcos Ledezma música instrumental con sus guitarras.

“Nos sorprendió mucho. Nosotros siempre tuvimos algo medio místico en la música (ríe) y sentimos que ellos eran un buen complemento”, contó Arrieta. Así se formó Kaiser Moon banda de rock experimental instrumental.

Algo similar ocurrió en Sarchí con César Paniagua y sus compañeros de Camelolloide y a sus colegas de Libélula Pequeña, dos grupos de rock alternativo con tintes de blues.

En el 2013 estas bandas consolidaron sus alineaciones y sus sonidos. Lo que los une es una mística y un impulso por darle a su gente conciertos memorables y trabajar porque sus bandas se den a conocer.

La ruta que siguieron fue similar a la que el grupo Exnobia, uno de los primeros grupos alternativos que empezó a hacer música original, a finales de los años 90.

Quizá en Occidente no había muchos lugares en donde pudiera tocar (spoiler: estas carencias siguen siendo un reto), pero ellos se encargaron de llevar la música por Occidente.

“La escena prácticamente no existía, pero como había poco que hacer, lográbamos llenar bastante los conciertos”, explicó Diego Argüello, antiguo baterista de Exnobia y actual miembro de La Banda del Carro Rojo.

Crecimiento
Camelolloide se formó en Sarchí. Cortesía de la banda.
Camelolloide se formó en Sarchí. Cortesía de la banda.

Exnobia dejó el ejemplo fuerte: al ser fuertes en Occidente, se podía hacer el salto a los escenario de San José y luego al extranjero.

En diciembre del 2014, Carlos Arrieta y César Paniagua se propusieron junto a unos amigos hacer un concierto en medio de la naturaleza, en el trayecto que lleva al Bosque del Niño, en Grecia.

Al concierto llevaron tarimas, sonido, había espacio para acampar y un food truck de pizza.

“Pensábamos que iban a llegar unas 100 personas, pero terminaron llegando unas 300, no sabemos a ciencia cierta cuántos”, explicó Arrieta.

La Banda del Carro Rojo está conformada por varios músicos veteranos de la escena de Occidente, la mayoría de ellos de Zarcero. Foto cortesía de la banda.
La Banda del Carro Rojo está conformada por varios músicos veteranos de la escena de Occidente, la mayoría de ellos de Zarcero. Foto cortesía de la banda.

En mayo del 2015 se realizaron el concierto Occidente Power y el OcciFest, dos conciertos también cercanos a la naturaleza en los que se reunieron más bandas de la escena: Equus (San Ramón), Simon Dice (Palmares), Fonk Norris (San Ramón), iO (Grecia), La Banda Del Carro Rojo (Zarcero) y HolaSquirt (Sarchí).

En agosto del 2016 se realizó el Bonuska Fest, un concierto que reunió bandas de Occidente con otras de San José y que cimentó la conexión entre ambas escenas.

Movimiento
Libélula Pequeña se formó en Sarchí. Cortesía de la banda.
Libélula Pequeña se formó en Sarchí. Cortesía de la banda.

Los primeros conciertos y los primeros llenazos fueron anecdóticos, claro, pero tienen un valor extra para esta historia. Los conciertos dieron pie a que el público de Occidente se interesara en la música que estaban haciendo sus vecinos y que algunos proyectos solistas también se soltaran a pista.

Nombres como Aceldama, de metal, Simón Dice, Fonk Norris, Catarthes, y White Skies empezaron a aparecer en afiches de conciertos pequeños y a atraer la atención de la escena.

“En este movimiento no hay envidias ni problemas entre bandas”, dice Christopher Alfaro de White Skies, una joven banda.

“Nosotros somos menores por muchos años que las otras bandas y siempre hemos tenido espacios por dicha”, aseguró”.

Creo que todos trabajamos de forma individual, pero sí ayuda que haya un movimiento, que se sienta que hay otra gente impulsando las cosas”, comenta Diego Herrera, de Libélula Pequeña.

White Skies es una banda de folk originaria de Grecia. Cortesía de la banda.
White Skies es una banda de folk originaria de Grecia. Cortesía de la banda.

“Se multiplicó la gente buscando espacios y creo que eso nos ayuda a todos", expresó Carlos Arrieta.

Él tiene desde hace tres años con su amigo Mario Esquivel (de la banda Fonk Norris) la productora 4 Gatos, con la que han organizado conciertos en Occidente y San José.

“Nos encantaría que nos montaran la competencia, que más gente le diera espacio a las bandas de Occidente", señala.

Actualmente, los grupos se presentan en espacios como La Galera (San Ramón) y el Hotel Jucahuje Lodge (Sarchí), además de espacios menos constantes como Canterville en Zarcero.

2018, año de los discos

El 2018 no ha traído tantos conciertos en Occidente, pero si es así, es porque los grupos se han concentrado en grabar sus canciones.

A inicios de junio, Camelolloide presentó el álbum Volumen 3: Camelolloide, uno en el que incorporaron influencias country en sus canciones bailables y también en sus temas acústicos.

Kaiser Moon lanzó a finales de junio Kaiser Mundos, su primer álbum formal y un disco en el que depuraron su sonido instrumental en canciones tan densas como inspiradoras.

Libélula Pequeña se encuentra produciendo su segundo LP al mismo tiempo que La banda del carro rojo se encuentra produciendo su primer material de estudio. Ambos esperan presentar estos álbumes en conjunto en setiembre.

White Skies se encuentra trabajando en su nuevo álbum, al igual que la banda de metal Alcedama.

La escena de Occidente seguirá exportando su talento a San José y bandas como Kaiser Moon y Camelolloide sueñan también con hacerlo en México. Lo importante en este momento, cree Carlos Arrieta, es contar estas historias.

“Creo que es importante que se sepa todo esto que pasa. Si yo hubiera sabido que esto se podía a los 15 años, tendría otra visión a los 20 mucho más avanzada”, señaló Arrieta.

“Lo más importante en esta etapa del movimiento es dejar un legado”, finalizó.