Carlos Soto Campos. 24 abril, 2018
Residente estará en Costa Rica en mayo. Foto: Guido Adler/Residente en Facebook
Residente estará en Costa Rica en mayo. Foto: Guido Adler/Residente en Facebook

El reguetón era mal visto hasta que llegó Atrévete te te. Las batallas de rap no le interesaban al público general hasta que Residente lanzó Mis disculpas en contra del rapero Tempo.

Los movimientos de René Pérez Joglar en la música siempre han sido importantes desde el día uno y quienes llegaron a él por el baile, se quedaron con él por sus opiniones, aún cuando estas se contradicen cada tanto.

La historia entre Calle 13 y Costa Rica es extensa (cuando estaban juntos visitaron el país unas cuatro ocasiones) y Residente lo sabe.

“El 29 de abril, el Residente en la Expo San Carlos (…) Siempre la paso cabrón en Costa Rica, pero esta vez lo quiero pasar más cabrón todavía, los veo allá”, dijo el compositor en un video publicado en su Twitter.

Esta será su primera visita como solista al país y, aunque el año pasado lanzó un álbum con composiciones originales, los clásicos de su grupo siguen sonando en sus presentaciones.

La organización de Expo San Carlos espera un llenazo. Las entradas de “la Expo” cuestan ¢2.000 e incluyen el uso de todas las facilidades (juegos mecánicos y otras atracciones). El domingo 29, a eso de las 3 p.m., Residente llegará al escenario con sus nuevas canciones y sus nuevas polémicas.

¿Qué es lo que intriga tanto al público tico con Residente? Quizá sea esa personalidad tan directa que confronta a los ticos o quizá sea que es el muchacho que empezó cantando reguetón y luego “se volvió serio”. Es el artista que se compró un auto deportivo para cuidar las poses y luego lo destruyó en un video.

De alguna forma, es la típica historia del joven perdido que se redime, con el agravante de que Residente hace esto una y otra vez, ganando y perdiendo seguidores en el proceso.

Su gasolina se han vuelto las contradicciones. Por un lado rompe el récord de palabras en el tema de 12 minutos La cátedra y, meses después, publica el sencillo llamado Sexo, en el que el coro es una serie de onomatopeyas (literalmente: “braun braun guata ban baun / tu pun pun wiki wiki / rata ta ta”).

La música de Residente ofrece la celebración hiperbólica y la canción romántica sencilla; se ubica entre los límites de la sátira y la épica, combina el “buen” y el “mal” gusto. En medio de la unión de estos extremos solo habitan él y artistas de la estirpe de Kanye West.

Cuando le preguntan si tiene miedo a contradecirse, Residente usualmente responde de la misma forma. “Es normal que con el tiempo uno madure y vuelva sobre sus pasos para redefinir cosas”, dijo Residente a Vos, de Argentina.

“Sería demasiado aburrido estancar el pensamiento, no desarrollar las opiniones, no permitirles que crezcan. Las ideas cambian con el mundo, deberían desarrollarse a ese ritmo. Sería lo más normal”, agregó.

Pasa que sus opiniones –las polémicas, las atinadas, y las necesarias, todas y sin distinción– llegan a la prensa siempre. Y esa atención le sigue consiguiendo seguidores.

Un historia de grises
Residente recibió el Grammy a mejor álbum de rock latino por su disco solista, Residente (2017). Él ha ganado 25 premios Grammy. AP
Residente recibió el Grammy a mejor álbum de rock latino por su disco solista, Residente (2017). Él ha ganado 25 premios Grammy. AP

No siempre ha sido tan complicado explicarlo. Cuando apareció en el 2005, él era la cara de un grupo que pretendía sacar el reguetón y el hip-hop de la monotonía en la que estaban enfrascados.

Desde que el mundo escuchó los primeros sonidos de Atrévete te te, con su clarinete y percusión latina, quedó claro que estaban cambiando las reglas.

Ese mismo álbum, Calle 13 (2005), muestra la variedad que hizo genial a Calle 13 y, por ende, a Residente. Con su medio hermano al lado –el famoso Visitante–, René Pérez innovó en el pop latino.

Estaba La jirafa, una canción romántica, cursi, bailable, graciosa e indiscutiblemente bien escrita. También Eléctrico, tema de hip-hop que sirve como carta de presentación para la cara más hipersexual de Residente.

Por otro lado, Pi-Di-Di era una parodia absurda del comportamiento caprichoso de las estrellas de la música. Los ritmos cambiaban, pero Residente era el mismo en todas ellas: un irreverente que invitaba a bailar a todos.

En los siguientes discos con Calle 13, Residente quiso alejarse de la etiqueta de reguetonero probando con tango, baladas y hasta rock. Quiso definirse como un rebelde, un artista con conciencia y decidió invitar a sus canciones al cantautor Silvio Rodríguez, al escritor Eduardo Galeano, al Julian Assange de Wikileaks,

Residente vendrá a Costa Rica en mayo, para presentarse por primera vez como solista. Foto: Rafel Piñeros
Residente vendrá a Costa Rica en mayo, para presentarse por primera vez como solista. Foto: Rafel Piñeros

Con ellos quiso agregar contenido a su música que legitimara su viraje intelectual. Pero los resultados no fueron tan irresistibles como cuando hacía pop.

Residente subvertía y divertía, pero el éxito comercial no se sostuvo. En su documental Residente (2017), explica que conforme fue expresando más puntos de vista, más cayeron sus ventas de discos.

“Me censuraron en la radio, me amenazaron de muerte, no vendía discos, pero por alguna razón el público crecía”, narra el vocalista en la producción, disponible en Netflix desde hace unos meses.

En esos conciertos, la mayoría de las canciones que sonaban eran esas “sin conciencia”, al mismo tiempo que Residente le decía a su público que Calle 13 no era reguetón, que era música.

Y volvemos al punto de partida: el rapero Tempo lo criticó y Residente le devolvió un vendaval de rimas ácidas en la canción Mis disculpas.

Ese tema fue mucho más mediático que su primer álbum como solista y le permitió consolidar lo que había dicho en todas sus entrevistas promocionando “toda la música pop de ahora suena igual”.

Después de eso vino el documental Residente, viaje visual y sonoro por los lugares de donde vienen los ancestros de Residente. El álbum fue, entonces, influenciado por sonidos de Siberia, China, Ghana y Burkina Faso.

Esas canciones le volvieron a dar un perfil “serio”. Y ahora, presenta Sexo, junto al DJ Dillon Francis. Su constante crítica de las canciones pop fáciles de hacer se encontró de frente con un tema en el que él mismo rima constantemente las mismas palabras: sexo, sexo y sexo.

Residente es impredecible, pero sus movimientos son pensados y ejecutados con mucho más orden del que se cree.

“Venir de un disco como Residente y luego sacar este tema (Sexo), para alguna gente puede ser como raro”, le dijo René Pérez a Billboard. “Pero de eso se ha tratado mi carrera, de estar todo el tiempo tratando de sorprender con algo que la gente no se espera”, agregó.

Su próximo concierto en Costa Rica mantendrá ese factor sorpresa, por supuesto. Lo más consistente en la carrera de Residente es el apoyo de la gente que siempre hará fila para ir a verlo cantar.