Música

¡Qué bárbaros! Diciembre arrancó con la contagiosa música de Los Ángeles Azules y Eddy Herrera en Parque Viva

Durante su tercer concierto en el país, los mexicanos no pierden su encanto y a ritmo de cumbia pusieron a sudar a su público. El dominicano Eddy Herrera fascinó a los ticos con su merengue.

Diciembre, el mes oficial de la Navidad, tiene aires cargados de ilusión y alegría. Los aguinaldos empiezan a repartirse, los gastos empiezan a incrementarse, y la felicidad se comparte en familia y con amigos. Diciembre trae implícito ese mood de fiesta y qué mejor manera de celebrar bailando al ritmo de cumbia y merengue.

Diciembre, Eddy Herrera y Ángeles Azules, ¿puede imaginarse semejante combinación? Pues ese fue el fiestón que se armó en el Anfiteatro Coca-Cola de Parque Viva la noche del domingo 3 de diciembre.

Ticos entregados al baile, coreografías espontáneas entre amigos, bastante hidratación con cervezas y la mejor actitud de costarricenses dispuestos a pasarla bien fue lo que abundó, junto con la música bailable, en este concierto. Los originarios de Iztapalapa y Eddy Herrera estuvieron precedidos por los mexicanos de Elidian y el grupo nacional Chiqui Chiqui, quienes con sus pegajosas piezas entusiasmaron a los fiebres del baile.

Chiqui Chiqui complació con temas clásicos: El Pipiribao, Pata pata, Avispa, El Cangrejo y el “peligroso” tema Canchis Canchis, que según sus intérpretes fue censurado en los 80 por ser tan “atrevido”; se bailó hasta que los pies no daban... y eso que el concierto apenas empezaba.

Eddy: muy apreciado

Al Canchis Canchis le siguió Eddy Herrera con su merengue. Reiteramos: la música ideal para adentrarse en un ride de fin de año con los temas más bailados de la temporada.

Una mezcla instrumental de sus éxitos dieron paso al dominicano, quien con la balada Para siempre tranquilizó por dos minutos a los inquietos asistentes. Fuegos artificiales y papelitos metalizados de colores expulsados hacia el público anunciaron que venía la versión bailable de esa pieza.

Herrera puso a hombres y mujeres a moverse como remolinos: vueltas iban y venían al son de las populares El vicio, Demasiado niña, Demasiado romántica, La bailadora, Ajena, entre otras. En total el merenguero deleitó con una docena completa de canciones, todas nacidas a principios del 2000 y que fueron coreadas al unisono.

Eddy salió del entarimado y los bailarines tenían guardado su mejor arsenal de pasos cumbieros. Venía la parte más esperada de esta movida noche.

La buena cumbia

Los Ángeles Azules aparecieron inmaculadamente uniformados y con sus zapatos brillantes en el escenario se encontraron con una tropa esperando bailar, dispuesta a dejarse llevar por las instrucciones de mando, que en este caso fueron melodías y letras.

40 años de trayectoria fueron suficientes para complacer al público. Durante este fin de semana, los Ángeles Azules entregaron su cumbia sonidera en San Carlos y Pérez Zeledón para luego darlo todo en Parque Viva. Esta es su segunda visita a Costa Rica en este 2018, y si regresaron es porque el público los quiere.

Los hermanos Mejía Avante se presentaron en escenario a las 9:10 p. m., al son de Entrega de amor; la fiesta iniciaba apenas a esa hora y a los presentes poco les importaba que al día siguiente había que madrugar para trabajar. Recién empieza diciembre, pero las vacaciones de fin y principio de año se sienten tan cerca como los rostros de las parejas que bailaron en todo momento. En el aire se respiró fiesta y diversión.

No se pueden cuantificar los éxitos de la banda mexicana, tampoco se puede decir que los ticos no bailaron cada pieza del espectáculo; sin embargo, si hubo picos en los que la euforia de triplicó y las piernas, brazos y gargantas resentidas con casi tres horas de danzas y cantos, dieron la milla extra cuando sonaron temas como Mi niña mujer, El listón de tu pelo, Me haces falta tú, Mis sentimientos y 17 años. ¡Qué sabor!

Dinámicos e imparables, así se pueden calificar los Ángeles Azules quienes cantan y bailan en perfecta sincronía. Eso no es todo: ellos son anfitriones atentos, durante su show interactuaron con su entretenido público, preocupándose por sus el bienestar físico de sus corazones, pues bailar por más de cuatro horas supera cualquier clase de ejercicio.

Todo era fiesta hasta que llegó el tema de despecho Cómo te voy a olvidar. Algunos, quizá resentidos con el famoso cupido, o dejándose llevar por el colectivo, aprovecharon esa pieza para gritar un par de improperios misóginos que se han vuelto recurrentes y criticados cada vez que se hace un cover de la popular pieza.

“Ya sé que les encanta esta canción a ustedes”, dijo el Doctor Elías.

Desde Iztapalapa para Costa Rica los Ángeles Azules tocaron más de 20 canciones: la mayoría fueron cantadas y todas rebailadas.

Manos arriba, variedad de pasos tropicales y desbordada camaradería entre familiares y conocidos no se veían solamente en la zona bailable: los asistentes que tenían su silla no la necesitaron en ningún momento: ¿quién se sienta en una fiesta bailable?

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