Música

Lee ‘Scratch’ Perry, pionero y visionario del reggae, muere a los 85 años

El productor y músico al que Keith Richards llamó ‘el Dalí del reggae’ fue genio y figura. Temperamental e impredecible, su trabajo moldeó el sonido de Jamaica.

“Es un chamán”. Así definió el guitarrista Keith Richards, de los Rolling Stones, a Lee Scratch Perry, músico, productor y cantante jamaiquino que revolucionó la historia del reggae y quien falleció este domingo 29 de agosto a los 85 años en un hospital de Lucea, Jamaica; según informan medios internacionales como Rolling Stone, El País y The Guardian.

Considerado como un mago en los estudios de grabación, Perry traspasó los límites de la música jamaiquina para también darle un nuevo sonido al rock y el hip-hop.

Nació en la zona rural de Jamaica el 20 de marzo de 1936 con el nombre de Rainford Hugh Perry, reseña Rolling Stone. Hijo de padres trabajadores, creció en una familia pobre.

La carrera musical de Perry inició a finales de los años 50 cuando fue vendedor de discos para la compañía Downbeat Sound System; años después tuvo su primera experiencia en un estudio de grabación cuando produjo algunas canciones para el sello Studio One.

La revista especializada recordó que Perry había dicho que sus canciones se las daban a otras personas porque de ninguna manera el dueño del estudio iba a darle una oportunidad a “un chico de campo”.

Tras su experiencia en otro estudio discográfico y tener nuevos problemas, Perry decidió emprender su propia productora Upsetter Records (1968), en la cual además de trabajar con otros artistas le dio un realce a su carrera como cantante.

Dos años después de haber roto con Studio One, el artista produciría “una canción con un nuevo ritmo, no oído antes, Long Shot, para The Pioneers. Muchos la consideran el primer reggae, antes incluso de que existiera el nombre”, afirma El País.

“Como arquitecto del sonido remezclado, Perry superponía (o sobregrababa) sus propios ritmos con ganchos vocales repetitivos extraídos de otras canciones, proporcionando el modelo para el ‘sampleo’ en otros géneros junto con bajos profundos y reverberantes, efectos de sonido errantes y desencarnados”, explica Rolling Stone sobre su estilo.

“El bajo es el cerebro y el tambor es el corazón. Escucho mi cuerpo para encontrar el ritmo. A partir de ahí, es solo experimentar con los sonidos de los animales en el arca”, le había dicho el propio Perry a la revista en una entrevista del 2010.

Su trabajo estableció el sonido del roots reggae que Bob Marley hizo famoso. “Con su inquietante uso del espacio y el eco, tendría una profunda influencia en el post-punk, el hip-hop, la música dance y otros géneros. Junto con sus pronunciamientos gnómicos y su aire místico, se convirtió en uno de los artistas más inusuales y estimados de Jamaica”, afirma The Guardian.

En 1973 construyó otro estudio, pero en el patio de su casa: Black Ark. Allí experimentó con cajas de ritmos, disparos de pistolas, quebraduras de cristales, sonidos de animales y hasta con soplar humo de marihuana en las cintas para mejorar las grabaciones, narra el diario británico.

“Veo que el estudio debe ser como un ser vivo, una vida en sí misma. La máquina debe estar viva e inteligente. Luego, pongo mi mente en la máquina y la máquina realiza la realidad”, había comentado Perry sobre sus estilos.

Con sus mezclas aportó para la creación del género electrónico dub. Además, junto a su banda The Upsetters, dirigió obras famosas como Blackboard Jungle (1973), así como The Upsetters Super Ape (1976). Perry y su grupo estaban detrás de grandes producciones de reggae aclamadas a mediados de los años 70 como War Ina Babylon (Max Romeo), Party Time (Heptones), obras que ayudaron a potenciar la música jamaiquina en el resto del mundo.

Su estilo le valió el reconocimiento de propios y extraños, al punto que artistas como Paul McCartney, Beastie Boys y The Clash lo reclutaron para contar con su magia en el estudio de grabación.

Su trabajo también se relacionó con Bob Marley & The Wailers, Junior Byles, Jacob Miller o Junior Delgado. Ziggy Marley, hijo de Bob, había dicho que Perry fue muy importante para la carrera de su papá. “Scratch ayudó a mi padre a mirar más profundamente en sí mismo. Fue fundamental en la carrera de mi padre”; aunque después Bunny Wailer aseguró que el productor no hizo nada por la banda y que más bien perdieron dinero al trabajar con él.

Como curiosidad, en 1983 Perry quemó el Black Ark aduciendo que el lugar estaba poseído por espíritus malignos, pero aún así siguió trabajando en la música desde Inglaterra, Estados Unidos y Suiza, donde residió.

“Nunca se podría señalar a Lee Perry: él es el Salvador Dalí de la música. Es un misterio. El mundo es su instrumento, solo tienes que escuchar. Más que un productor, sabe inspirar el alma del artista. Al igual que Phil Spector, tiene el don de no solo escuchar sonidos que no provienen de ningún otro lugar, sino también de traducir esos sonidos a los músicos. Scratch es un chamán”, refirió Keith Richards a Rolling Stone.

Perry estuvo nominado cinco veces al premio Grammy (2002, 2007, 2008, 2010 y 2014). En el 2002 ganó el premio a mejor álbum de reggae por el disco Jamaican E.T.

Además de un notable mal genio, Perry no tenía problemas a la hora de explicar su lugar en el mundo de la música. “Soy el mejor productor de Jamica. Muchos dicen que soy el mejor del mundo”, aseguró en 1984.

Jessica Rojas Ch.

Jessica Rojas Ch.

Bachiller en periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Cubre temas de música nacional e internacional, además de informaciones de entretenimiento.

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