12 octubre, 2011
 En su casa, Cas mantiene algunos de los vestuarios que usó con Los Brasileiros; la mayoría los ha regalado como recuerdos. Abelardo FonsecaRecuerdos.
En su casa, Cas mantiene algunos de los vestuarios que usó con Los Brasileiros; la mayoría los ha regalado como recuerdos. Abelardo FonsecaRecuerdos.

Si alguien puede hablar con propiedad de la historia de la comparsa Los Brasileiros, ese es Alfonso Williams, aunque, posiblemente, sea más conocido en Jamaica Town como Cas.

En su casa de arquitectura caribeña, con cientos de recuerdos en las paredes de su sala y sentado junto a varios de los vestuarios que usó anteriormente en los desfiles de carnaval, recordó que la comparsa nació el 12 de octubre de 1964, por iniciativa de varios amigos, entre ellos Marvin Safito Brack. En ese entonces tenía 18 años.

Al principio era parte del cuerpo de baile, donde permaneció por seis años, aproximadamente. Luego, pasó a la sección de música, donde interpreta desde tumbadoras, pasando por la campana y más recientemente es el maestro del guiro.

Los recuerdos de las distintas épocas son muchos: de los primeros años, no olvida que para construir los tambores, utilizaban las cajas que contenían los clavos para los durmientes del ferrocarril. Luego, con el cuero que les regalaban en el matadero de Cieneguita, completaban el instrumento.

En estas casi cinco décadas, aprendió muy bien la importancia de transmitir estas enseñanzas a las nuevas generaciones. Por eso, siempre que algún niño o joven quiere seguir sus pasos, él le muestra la técnica del guiro.

“Si tenemos 46 años de vida es porque se toca bien; al menos en el 99% de las veces lo hacemos. Hay otras comparsas que se crean y desaparecen, pero los limonenses saben que Los Brasileiros siempre estarán”, afirmó.

En todos estos años, Cas pensó en salir de la comparsa, aunque de inmediato aclaró que no para ir a ninguna otra, sino para dar campo a los jóvenes. Sin embargo, siempre lo convencieron de no hacerlo.

Por eso hoy, a sus 64 años de vida, ya no piensa en esa opción, solo afirma que seguirá tocando el guiro hasta que el cuerpo aguante.

Con los años, reconoció, cada vez es más agotador cumplir con el recorrido del carnaval. Explicó que para él es incluso más agotador que para otros músicos, porque, entre canción y canción, los que tocan tambores descansan, pero el guiro debe mantenerse constante.

De todos los años desfilando con Los Brasileiros, el recuerdo que más lo entusiasma es el carnaval de 1969, porque en esa época todos los integrantes de la comparsa cantaban cada canción, y eran muchas las comparsas que alegraban a los limonenses; pero eso es algo que solo queda en el recuerdo.

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