Carlos Soto Campos. 22 abril, 2018
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Javier Arce. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Javier Arce. Foto Jeffrey Zamora

Una mañana soleada y calurosa recibió este domingo 22 de abril a los cientos de personas que llegaron a La Guácima de Alajuela al Festival Epicentro.

El festival, que inició hace 4 años con actividades en bares de San José, decidió hacer un festival a lo grande en Parque Viva para reunir, como acostumbra, al público de la música alternativa.

Fanáticos del rock, hip-hop y música electrónica se dieron gusto desde las 12:30 p.m. cuando dos de los tres escenarios del festival empezaron a retumbar con el sonido de la música.

El escenario Lado B lo inauguró el estadounidense Colin Caulfield, quien hizo un corto set con temas originales. La colombiana Elsa y Elmar fue la encargada de abrir el escenario Alerta. Ambos mostraron cómo una combinación de sintetizadores y baterías electrónicas es más que suficiente para mover a un público.

Elsa atrajo al público con su dulce voz y ritmos bailables sobre todo al público que apenas entraba al Parque Viva. El dembow de canciones como Decir que no y Culpa, Tengo y una sorpresiva interpretación de Todavía (canción del grupo panameño La Factoría) fue suficiente para dejar una buena impresión en su primer concierto en el país.

22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima. Foto Jeffrey Zamora

Por el lado de los locales, Las Robertas se presentaron en el Lado A, justo cuando el Parque Viva tenía más público. Mercedes Oller (voz y guitarra), Sonya Carmona (voz y bajo), Fabrizio Durán (batería) y, debutando con el grupo, Russell Davis (guitarra), llegaron a mostrar su rock inspirado en el rock hippie de los años 60. Con canciones como Sun Haze y Flower Child el público se animó a darse empujones amistosos y así, calentar el ambiente de conciertos. Cuando finalizaron su presentación de 45 minutos, el público pidió más.

Quizá no se les concedió (rara vez ocurre en festivales) pero de inmediato inició DIIV, banda de Nueva York que continuaría con el rock teñido de psicodelia. El cuarteto es liderado por Zachary Cole Smith, quien se encarga de grabar bajo, guitarras, batería y voces de cada uno de los álbumes del grupo y de cantar en directo. Vestido todo de negro, él esperó sentado en el escenario mientras Las Robertas terminaban su presentación y cuando llegó la hora se acercó al micrófono a saludar. El público reaccionó y se dejaron llevar por lo etéreo de canciones nuevas que no se han grabado, o Dopamine y Sometime.

22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Las Robertas. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Las Robertas. Foto Jeffrey Zamora

“¿Quiénes vinieron a ver a Colin?”, preguntó Cole señalando a su bajista, quien había estado tocando en su proyecto solista solo minutos antes. En español, Colin Caulfield le agradeció al público. “Es nuestra primera vez aquí, muchas gracias por venir”, dijo. También interpretaron Under the Sun –que fue muy coreada por el público–, y Doused, que fue anunciada como la última canción. “Los amo, en serio”, se despidió Caulfield.

Continuó en el escenario Lado A el grupo nacional 424, quienes convocaron a una buena parte del grupo. El cuarteto usualmente se destaca en vivo y en esta ocasión no fue la excepción. Ellos interpretaron canciones de su álbum Oro (2012) como Soñábamos, y del más reciente disco, Siempre mar (2016). El público se emocionó cuando escuchó las primeras palabras de Socórreme y corearon junto al vocalista Felipe Pérez.

Al escenario Alerta llegó desde Guatemala Jesse Báez, que sedujo a una buena cantidad de público. Con él corearon, bailaron y se sonrojaron cientos de personas oyéndolo cantar sus sensuales canciones de R&B. “Yo tenía 4 años de no venir. La última vez aquí fue con el grupo Easy Easy y ahora estoy muy feliz de mostrarles mis canciones, aquí los conciertos siempre son buenos”, dijo Báez.

22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Jesse Baez. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Jesse Baez. Foto Jeffrey Zamora

Él se acompañó en el escenario con un baterista, que le imprimió más peso y ritmo a su presentación. Se lució con los temas Frecuencias, Swoosh, Apaga la luz y un tema nuevo que interpretó junto al rapero Álvaro Díaz.

22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima DIIV. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima DIIV. Foto Jeffrey Zamora

Quienes no están disfrutando de algún concierto aprovechan las opciones de food trucks y restaurantes de Parque Viva que ofrecen desde el clásico de los conciertos, pizza, hasta alitas picantes y comida vegetariana. También hay opciones de bebidas alcohólicas y gaseosas. Los pagos se pueden realizar con tarjetas.

Fiesta continua
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima. Foto Jeffrey Zamora

Sin lugar a dudas, uno de los grupos más esperados era Little Jesus, de México, que lograron convocar a una buena cantidad de personas en el escenario Lado B.

En su segunda visita al país, el cuarteto de rock alternativo interpretó canciones ya conocidas como Berlín y otras nuevas como TQM.

El cantante, Santi, aprovechó los momentos entre canciones para saludar a distintas figuras del fútbol nacional como Paulo Wanchope y a los jugadores del Saprissa.

22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Little Jesus. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Little Jesus. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Little Jesus. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Little Jesus. Foto Jeffrey Zamora

Ninguno de estos atletas estaba presente, pero el vocalista siguió haciendo alarde de su conocimiento del fútbol nacional.

La interpretación de Azul fue de los puntos más altos de presentación. El público cantó con todas sus fuerzas la canción desde el inicio, tanto que el vocalista dejó de cantar para que ellos se encargaran del coro; un momento que de seguro le causará escalofríos a quienes lo recuerden en los días siguientes.

Otros grupos que dejaron una presentación memorable fueron los nacionales de Monte y de Sonámbulo, quienes, casi en simultáneo, presentaron nueva música al público nacional.

22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Sonambulo. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Sonambulo. Foto Jeffrey Zamora

Sonámbulo presentó canciones de su próximo álbum, titulado Domitila en su jardín, que con ritmos afrobeat y el sonido psicodélico que los caracteriza puso a bailar a todo el público del Lado A.

Los de Sonámbulo aprovecharon también para interpretar clásicos de su repertorio como la Cumbia del caldero. En esta canción enviaron un mensaje de resistencia al pueblo de Nicaragua, en medio de la violenta situación política que viven.

“Que se escuche hasta allá este grito. Siempre caminando pa’delante como lo hacen los gigantes”, dijo David Cuenca al micrófono.

22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Monte. Foto Jeffrey Zamora
22/4/2018. Alajuela, Parque Viva. Festival Epicentro 2018. En la tarima Monte. Foto Jeffrey Zamora

Por su parte los de Monte hicieron un show de rock directo en el que hubo poco espacio entre canciones.

Considerando que el grupo solo toca un par de veces al año en el país, el público respondió emocionado a su invitación de cantar junto a ellos.

Tocaron temas como Tánger y El ojo derecho, del nuevo álbum, Hoy, todas las luces, y luego le dedicaron espacio a clásicos suyos como San José y Neón furioso.

El público saltaba, cantaba y se empujaba ferozmente para descargar toda la adrenalina que les provocaba la música. Un chico incluso se subió al escenario y saltó hacia el público para ser recibido por la turba como un héroe.

Los mexicanos de Clubz lograron causar la misma energía con su música pop. Desde el inicio dejaron claro que tendrían de visita a algunos compatriotas invitando a Truco, baterista de Little Jesus, para interpretar Golpes bajos.

Orlando Fernández se lanzó para cantar junto al público y pasó la mayor parte de la canción al nivel del suelo, rodeado de fans que cantaban y se tomaban fotos con él.

Luego repitió la tónica en Áfrika, tema al que también se sumó Santi de Little Jesus. Los mexicanos empezaron 20 minutos tarde, e interpretaron unas siete canciones, pero demostraron que a veces menos es más.

Otros que iniciaron con atraso fueron los mexicanos de Kinky. Pero cuando llegaron a escena el público no los dejó bajarse.

Ellos interpretaron temas nuevos como Acento en la U y Hasta quemarnos. Su presentación se excedió unos 15 minutos más de lo pactado, pero con eso le ofrecieron un poco más de baile al público, que les pedía más.

Tras Kinky, llegó al escenario Julian Casablancas, líder de The Voidz. Había atrasos en la presentación, pero su combinación de world music y rock logró convocar a una audiencia grande, curiosa de lo que hace por estos días Casablancas.

El músico, que también ha sido parte de The Strokes desde el 2000, saludó al público emocionado, listo para presentarles su nuevo álbum, Virtue.

Aunque la mayor parte del tiempo Casablancas evitaba estar al frente del escenario, las voces de los fanáticos se encendían cada vez que él les volvía a ver. The Voidz visitaron por primera vez el país e interpretaron temas como QYRRYUS y Leave It In My Dreams.

Durante esta última una fan le lanzó una prenda íntima que él recibió y mostró al público. En medio de los gritos del público él lanzó al piso el bassiere y siguió cantando.

El primer concierto de The Voidz en el país se extendió por 50 minutos y hacia el final de su presentación, Casablancas dijo “ha sido un placer, de verdad”.

A las 7:50 p.m. subieron a escena Celso Piña y su Ronda Bogotá
Celso Piña inició presentando a su banda y luego se puso en sus hombros el acordeón que lo ha acompañado por cuatro continentes.
Quienes pensaron que él y su conjunto eran una adición extraña para un festival de música alternativa, disiparon sus dudas cuando oyeron al grupo roqueando cumbias como Los 100 años de Macondo y Cumbia sobre el río.
Esta última fue coreada por la mayor parte del público, quienes -se notaba- habían esperado mucho tiempo para oír esas canciones desde un escenario.
Celso Piña se lució como anfitrión de una de las mejores bailadas de Epicentro. Además de interpretar y cantar las canciones, se movía por el escenario, dirigía a la banda y conversaba con el público entre canciones.
Se percibía como el primo lejano que visitaba por primera vez y traía regalos para todos, en forma de cumbias duras.
Llegada la hora, Celso y el público se dijeron adiós con una gran sonrisa en el rostro.
A partir de ese momento el festival se volcó a distintas vertientes de la música electrónica. En el Lado A, 2manydjs regresaron al país tras diez años de ausencias para poner canciones que compusieron bajo el nombre Soulwax y también varios temas de disco prestados.
En el escenario Alerta, la canadiense Jesse Lanza ofreció desde su computadora y teclados música bailable con bajos que hacían retumbar el pecho, con un sonido cavernoso que la hacía sonar como un ser de otro planeta.
Interpretó canciones suyas como Vivica, Oh No, It Means I Love You y Keep Moving y le agradeció al público por sumarse a su espectáculo.
El festival lo cerró el grupo Survive, con un dj set retador lleno de música ambient y sintetizadores fantasmales. El escenario Alerta lucía lleno, aunque una buena parte del público ya había decidido retirarse del lugar. Era pasada la media noche y para ese entonces ya Epicentro había logrado su objetivo: darle una probada de nueva música a miles de personas y sembrado la semilla para un nuevo festival de música en el país.