Jessica Rojas Ch..   8 abril, 2018

Cuatro músicos de apellido Castro: el papá y sus tres hijos, son el alma de la famosa agrupación costarricense Vía Libre. Así, en familia, es como viven la música, su relación, su herencia y 45 años de historias.

Este año Vía Libre, el grupo del cantante y bajista Fernando Castro celebra este aniversario tan importante y sí, todavía está tan vigente como en 1973, cuando Castro tenía 23 años y formó la banda que sería un éxito entre la chiquillada del momento con su propuesta de géneros como la balada, el pop y hasta el rock de los setentas.

Macho, Daniel y Andrés ahora son los acompañantes del bajista y cantante Fernando Castro (todos en el orden usual) en la banda Vía Libre. Fotografía: Melissa Fernández.

Sentados en un sillón de su casa, Fernando Castro y sus hijos Fernando (Macho), Andrés y Daniel rememoran los recuerdos que han acumulado desde hace tantos años y que como un conjunto familiar siguen cosechando.

Vía Libre se dio a conocer en festivales de colegio, su música era para los más jóvenes, pero poco a poco fue cosechando una camada de fanáticos que extendió su edad, que maduró con el grupo y que también heredó las canciones a hijos y hasta nietos.

¡Ay, esas baladas! Aunque usted, lector o lectora, sean muy jóvenes, es casi seguro que en algún momento habrá escuchado aunque sea una de las letras de temas tan románticos como Recuérdame, No he dejado de amarte y Flores de papel; todas estas piezas eran infaltables en las radios de corte romántico y marcaron una gran época para la música costarricense.

Visión

Fernando creció en medio de los músicos de pueblo. Santa Ana en aquellas épocas albergaba, como muchos de los cantones de nuestro país, una vena artística que se desarrollaba en las actividades comunitarias. “Había una gran cepa de músicos que andaban echando serenatas y tenían un gran talento. Como en aquellos tiempos era imposible vivir de la música, los artistas eran el panadero o el vecino que trabajaba en el banco. Recuerdo músicos como Ricardo Aguilar, Juan Jesús Aguilar o Jorge Sibaja; con ellos se me desató el gusto por la música”, contó Fernando sobre sus primeros pasos artísticos.

Siendo muy joven formó el trío Adagio con su primo Manuel Aguilar y el cantante Kike Guerrero. Juntos cantaban por aquí y por allá dándole serenatas a las novias de sus amigos o cantando en los cumpleaños del pueblo con música de Los Panchos o Los Tres Ases, que era lo que estaba de moda.

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La vena artística de Castro se fue desarrollando con el tiempo. Fue parte del trío del pianista Pibe Hine que mezclaba su repertorio con jazz, clásicos de película y música latinoamericana. El salto internacional le llegó cuando tocaba el bajo en la orquesta del maestro Paco Navarrete.

Castro tuvo la oportunidad de irse a España a tocar en una banda, pero rechazó la propuesta porque como dice el dicho “machete estate en tu vaina”, era mejor cantar y tocar en Costa Rica. Así, cuando era un muchachillo se animó a formar su propia banda a pesar de que se topó a uno que otro colega que le decía que en nuestro país y, más en aquella época, era muy difícil vivir de la música.

Vía Libre ha documentado toda su historia. Fotografía: Melissa Fernández.

Esa primera alineación de Vía Libre, la que se dio a conocer en los festivales intercolegiales, estaba conformada por Bernal Valverde, Roberto Yglesias, Adolfo Sáenz, Édgar Castro y, por supuesto, Fernando. Hubo cambios en el camino, pero la esencia de Vía Libre de su música romántica, se mantuvo.

¿Por qué el impacto? Porque el grupo guiado por la visión de Fernando llegó a posicionarse en el país con música muy diferente a lo que sonaba en los salones. “Si uno se pone a ver los grupos que existían en el mercado eran orquestas como la de Otto Vargas o la de Gil Vega o nombres como los de Los Hicsos. Lo que mandaba era el paso doble, la cumbia y el bolero; en ese tiempo todavía no sonaba la salsa. Cuando yo empecé con Vía Libre, teníamos dos músicos que tocaban en un grupo de rock que era Blood Intersection, de Alajuela, y para que ellos no sintieran que se salían del todo de su género hacíamos algunas cosas de ese estilo pero le dábamos énfasis a las baladas”, recordó Fernando.

Para la banda no fue fácil imponer su estilo. Recuerda el cantante que en fiestas de 15 años o en bailes en lugares fuera de la capital les pedían que tocaran un bolero marcado o música más movida. Ellos tenían que bajar un poco y aceptar, pero siempre dejaban en claro cuál era su género: el romántico.

Lo que se hereda...

En 1984 Castro decidió ponerle un alto a Vía Libre; sin embargo, el parón no era para siempre.

Por motivos de estudios y de trabajo hubo cambio de integrantes. El vocalista siguió en solitario, hacía eventos y cantaba en un hotel, pero su pasión por el grupo no moría.

Pasaron cerca de 25 años para que la agrupación en pleno volviera a sonar. En este segundo aire entraron a escena los herederos del clan Castro: primero Macho, luego se unió Andrés y por último Daniel.

“Fue algo muy natural. Papi estaba grabando el disco 25 años de recuerdos y surgió una gira. Cuando nos dimos cuenta ya Andrés y yo estábamos ahí con él porque habíamos formado un grupo entre los hermanos. Al poco tiempo se unió Daniel que estaba muy joven”, contó Macho.

El gusto musical se dio de manera orgánica en la familia. A Macho lo influenció el papá para que escuchara grupos como Toto mientras que Andrés fue aprendiendo de música gracias a lo que su hermano mayor llevaba a la casa.

“En mi caso yo siento que desde que nací estoy rodeado de música. Imagínese, tenía a los tres para allá y para acá con música”, recordó Daniel.

La familia Castro se completa con Fabiola y José David, los otros hijos de Fernando, pero que tomaron caminos diferentes a las artes.

¿Cuándo se dieron cuenta de que papá era famoso? Hay una anécdota muy divertida que le pasó a Daniel y Andrés antes de un concierto en el desaparecido salón Los Higuerones, en Desamparados.

“Había un montón de gente. Daniel y yo íbamos entrando con la guitarra y el tecladito al lugar y se nos vino una pelota de gente gritando a pedirnos autógrafos. ¡Diay! los dos firmamos autógrafos. Al momentico, saliendo de la pelota, escuché a alguien que preguntó: ¿Y esos quiénes son?. Ahí fue donde nos dimos cuenta de que papi era muy querido”, explicó Andrés.

“Para mucha gente mi papá es una estrella. Nosotros, como vivimos en el entorno íntimo, no nos habíamos dado cuenta de eso hasta ya viejos. Para nosotros papi es papi, es con el que jugamos bola”, dijo Daniel.

Vía Libre se creó en 1973. Fotografía: Archivo.

Más que vigentes

Vía Libre sigue llevando romance con su música. Aunque en este momento se dedican a interpretar los éxitos que hicieran famosos en los 80, ellos trabajan en renovar también el repertorio.

“Hemos peloteado que cabe la posibilidad de que este año haya una producción que incluya música nueva. Sin embargo, es una noticia en desarrollo. Puede que pase ahora, pero en los últimos años nos hemos enfocado en sostener la identidad del grupo y de papi”, explicó Andrés.

“El tema de la música nueva es complicado. Yo lo comparo con un restaurante de mucha tradición donde la gente llega con el sabor de la comida en la mente, piden en automático, algo parecido pasa con la música, la gente pide lo mismo, pero con mucho amor”, agregó Fernando.

Y como no paran de trabajar y están de fiesta, a partir de junio realizarán una gira de aniversario. Los conciertos los llevarán a presentarse en lugares como San José, Puntarenas, San Carlos y Heredia.

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Agenda

9 de junio: Hotel Radisson, San José. 7 p. m.

16 de junio: Costa Rica Indoor Club. 8:00 p. m.

30 de junio: Hotel Puerto Azul, Puntarenas. 7:00 p. m.

4 de agosto: Hotel El Tucano Resort, San Carlos. 7:00 p. m.

1 y 2 de setiembre: Anfiteatro Café Britt, Heredia. Hora por definir.

Para mayor información de entradas y conciertos puede llamar a los teléfonos 2289-2394 y 7271-6362.