Carlos Soto Campos. 22 septiembre
La iglesia de Miejsce Odrzańskie, la ciudad polaca en la que no han nacido varones en casi 10 años. Foto: Wikicommons
La iglesia de Miejsce Odrzańskie, la ciudad polaca en la que no han nacido varones en casi 10 años. Foto: Wikicommons

Durante casi una década, el pequeño pueblo de Miejsce Odrzańskie, al sur de Polonia, no ha celebrado el nacimiento de un niño. Ni uno solo.

Suena como una anécdota, pero la situación ha llegado al punto en que el máximo funcionario municipal del poblado, Rajmund Frischko, decidió incentivar que las parejas trataran de tener niños ofreciendo una recompensa.

“Creo que la situación es inusual y vale la pena averiguar qué está pasando”, afirmó Frischko a The First News.

“De mi parte, les ofrezco a los padres que tengan a un niño una recompensa. No revelaré cuál, pero les aseguro que será un regalo agradable”, agregó.

Según Frischko, el fenómeno se ha mantenido durante décadas. Hace casi 10 años nació el último niño y desde entonces, han nacido 12 niñas. Pero Frischko asegura que la población del pueblo siempre ha sido mayormente femenina. Él, de hecho, es padre de dos chicas.

The New York Times reporta que la aldea se compone de campos agrícolas (especialmente de trigo) en donde la mayoría de las personas empleadas son mujeres. Incluso el cuerpo de bomberos local está conformado en su mayoría por mujeres.

Malwina Kicler, de 10 años, sueña con ser bombera cuando grande y dice no tener problema en que no haya tantos niños en su escuela.

“Los chicos son ruidosos y traviesos”, afirmó a The New York Times. “Al menos por ahora tenemos paz y tranquilidad. Siempre podemos conocer chicos en cualquier otro lugar”.

El munícipe Frischko asegura que algunos científicos han expresado interés en investigar el fenómeno, aunque por el momento no hay estudios planeados. Los medios de toda Europa, al contrario, han llegado en hordas a la pequeña y tranquila aldea.

En el pueblo, no hay escuelas, cafeterías, restaurantes, ni siquiera una pulpería.

La localidad de Miejsce Odrzańskie, como la mayoría de Polonia, ha ido disminuyendo su población. Durante la Segunda Guerra Mundial allí vivían unas 1.200 personas y ahora, solo 272.

Todos ellos tienen al menos un pariente que vive en el extranjero, un detalle que no es menor para quien se preocupa por la economía del pueblo, que cada vez cuenta con menos habitantes en vista de la mencionada emigración.