Con cuatro nuevos temas, el septeto nacional espera enviarle un mensaje de conciencia y libertad a su público.

Por: Carlos Soto Campos 5 enero
Infibeat es Federico Granados en saxofón y flauta, Fabrizio Walker en voz principal, Isaac Morera en percusión, David Vargas en batería, Andrés Cervilla en trombones, ocarinas y caracoles, Daniel Solano en guitarras y Andrés Cordero en bajo y voz. Foto por Eloy Mora.
Infibeat es Federico Granados en saxofón y flauta, Fabrizio Walker en voz principal, Isaac Morera en percusión, David Vargas en batería, Andrés Cervilla en trombones, ocarinas y caracoles, Daniel Solano en guitarras y Andrés Cordero en bajo y voz. Foto por Eloy Mora.

Hace 16 meses, el grupo nacional Infibeat publicó Ritmos cimarrones vol. 1, cuatro canciones con las que resaltaban su interés por los ritmos latinoamericanos y ritmos afro.

Cimarrón, explicó el grupo, era el nombre que recibían los esclavos que huían para asegurarse su libertad. Con eso en mente, ahora publican la segunda entrega de su exploración.

"Lo que sigue no dependerá tanto de este nombre; vamos hacia una nueva etapa", comentó Andrés Cordero, bajista del grupo.

"Más que un final, lo veo como un portillo que abrimos", señaló Andrés Cervilla, trombonista.

El álbum llegó a plataformas digitales (Spotify, Bandcamp, YouTube, iTunes) a finales de noviembre y pronto el grupo presentará el primer videoclip, para el sencillo, Duretok. Por el momento, Infibeat no tiene planes de un concierto para promocionar este álbum, pero el septeto espera viajar pronto por Panamá al Festival MUPA, que se realizará del 23 al 25 de marzo.

Viva conversó con Andrés Cordero y Cervilla sobre el nuevo material del grupo sobre la inspiración detrás de sus nuevos

– ¿Qué significa ser cimarrón?

– Andrés Cordero: Para mí tiene que ver mucho con la lucha que se tiene como latinoamericano de no ser colonizado, porque los países latinoamericanos no solo reciben control político y económico de otros, sino también control cultural. Nos hacen odiarnos a nosotros mismos, a nuestra cultura ancestral, por eso los ticos amamos lo extranjero.

”(Ser cimarrón) se trata de empezar a entender qué somos, no desde la definición nos han dado, sino como lo que uno empieza a entender, es superar el pensamiento colonizador.

– Andrés Cervilla: Hubo un momento en el que el grupo se definía como “funk con problemas de identidad”, porque era eso lo que pasaba; pero cuando empezamos con Ritmos cimarrones, nos empezamos a hacer mucho cargo de nuestra identidad de la respuesta a ese '¿quiénes somos?'.

– ¿Quiénes hicieron estas canciones?

– Cordero: Son de la contienda es de Cervilla, Prometeo es de Federico (granados) y Fabrizio (Walker), Palenque es mía y de Cervilla, y Duretok, es de Cervilla.

– Cervilla: Prometeo es una canción un tanto abstracta y puede que esté algo desligada de la temática latinoamericana que tienen las otras, pero igual representa muy bien lo que hacemos como grupo.

"Nunca nos ponemos como meta adecuarnos a un estilo, es parte de nuestra definición de cimarronaje: componer y producir con total libertad. Creo que lo estamos haciendo y que estamos colaborando más que nunca.

– ¿Lo definirían como un álbum de tono político o de protesta?

– Cordero: Yo no diría que las piezas tienen un tema político porque no se dirige a una cúpula política ni para atacar a nadie, sino que son mensajes directos para la gente. Palenque, por ejemplo, es hablar un poco hablar de cómo se colonizó este continente de forma sangrienta y violenta, porque de esa manera uno entiende quién es uno. También venimos del amor y cariño que renació tras todas esas dificultades.

– Cervilla: Creo que este álbum es una celebración. Duretok, por ejemplo, es el canto de celebración que hizo el gran zopilote cuando Sibú creó la tierra. Es una pieza que clama por el orgullo de ser latinoamericano.

"Son de la contienda es una pieza que celebra a Jairo Mora, es una forma de siempre tenerlo presente, de tener siempre conciencia de que hay personas que han muerto por defender la tierra. Son temas que nos inspiran y lo reflejamos en lo que hacemos. Infibeat se ha transformado en un espacio para compartir. A veces uno está leyendo algo y lo comparte con el resto y esas inspiraciones se van transformando en canciones.

– Mencionaron que estaban colaborando como nunca. ¿Ya trabajan en nueva música?

Cervilla: Sí, creo que todos estamos componiendo todo el tiempo. A veces puede aparecer Andrés con un poco de partituras, o puede ser Fede el que llegue con una idea. La mayoría tenemos nuestros propios estudios, entonces podemos avanzar a distancia.

Cordero: Tenemos que decir que el proceso con Eli (Bruggemann), ha sido muy provechoso también. Nos ayuda a filtrar, a recortar, a bajarnos un poco las ideas voladas.

Cervilla: Yo digo que él es el tercer ojo de Infibeat. Tiene una vista panorámica para entender lo que estamos haciendo. Para este álbum no hablamos tanto de antemano, simplemente logramos que todo fluyera, él ahora es otro miembro indispensable del grupo.

– ¿A qué sonaría esa nueva música de Infibeat?

Cordero: Siento que se nos ha metido más el Caribe en las influencias. Está muy presente el calypso porque he colaborado con Los Monarcas del Calypso, un grupo de Trinidad, y con Cantoamérica, de modo que eso está ahí presente.

Cervilla: El hip-hop también nos ha influido y por ahí puede que salga algo así. A mí siempre me ha gustado el hip-hop y ahora estoy escuchando mucho de Colombia y Andrés ha escuchado bastante de las Islas Canarias o de Cuba.