Entre las particularidades destacan las lentejuelas y las telas suaves, como el chifón, la seda y la organza.

 25 mayo, 2015

Este es el año de los vestidos de graduación largos; también, de las transparencias, de las espaldas escotadas y del brillo. Los hemos visto tener su momento de fama en las alfombras rojas, y ahora inspiran las fiestas de secundaria.

Aunque estas celebraciones empiezan a efectuarse a partir de octubre, las tiendas especializadas en este tipo de vestimenta comienzan , desde ya, a surtir los percheros con los estilos más novedosos.

“Vienen los vestidos más ajustados a la figura y con transparencias en sitios estratégicos para hacerlos más sensuales”, afirma Olga Picado, de Boutique Galatea, quien visitó la feria de la moda en Barcelona.

Así mismo, los escotes muy pronunciados en la espalda y con detalles en pedrería son parte de las opciones que van a sobresalir, según Ileana Valverde, de Valesky.

Valverde agregó que entre los diseños se puede identificar mucha inspiración en el glamur de la industria hollywoodense, con referencias de artistas o famosas como Beyoncé, Jennifer López y Kim Kardashian.

Detalles. Entre las particularidades de los vestidos destacan las lentejuelas y las aplicaciones en pedrería que simulan collares, así como las telas suaves que otorgan movimiento, como el chifón, la seda y la organza.

También estará presente el encaje, el cual se encarga de agregar textura al vestido, sobre todo el tipo quipiur, según Picado.

Presencia de color. Entre las tonalidades que le darán vida al baile de graduación están el celeste –tipo Tiffany–, el turquesa, el azul, el rojo, el coral, el dorado y el tradicional blanco y negro.

Los estilos que ya están pasando de moda son aquellos con estampados y con tafetán, por ser “grueso y rígido”, de acuerdo con la representante de Galatea. Mientras que Valverde, de Valesky, vetó los vestidos confeccionados con terciopelo.

Para las más atrevidas. Los vestidos de dos piezas, estilo crop top, son una tendencia que está comenzando a invadir el territorio de los vestidos formales. Así como el estilo odalisca (tipo danza del vientre), que utiliza mucha lentejuela y deja la piel al descubierto.

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