Por: Manuel Herrera.   27 agosto
María Ana Marín Goné es optometrista y desde el año pasado dejó fluir su creatividad en el diseño de aros para lentes. Fotografía: Jeffrey Zamora.

Democratizar la “moda visual” para hacer de los lentes un lujo accesible es la premisa que conduce el trabajo de la optometrista María Ana Marín Goné.

Luego de estar cuatro años fuera del negocio de la óptica para dedicarse a ser mamá, ella retomó su carrera profesional en setiembre del 2017, pero desde otra trinchera: la del diseño.

Desde entonces, Marín se encarga de diseñar aros para lentes oftálmicos y de sol siguiendo las tendencias de la moda, pues considera que, como accesorios, los lentes deben aportar al look diario de cada persona.

“Mi idea es fomentar los anteojos como un accesorio que debe armonizar con el outfit o el entorno en el que los necesitamos. Pienso que los anteojos chivas, cool y trendy no tienen por qué ser costosos”, considera Marín.

Su inquietud por el diseño de aros empezó mucho antes de que lo pusiera en práctica. En el 2010, una década después de graduarse como optometrista, comenzó a participar en ferias internacionales y a seguir de cerca el trabajo de diseñadores de aros independientes.

A las ferias asistía para conocer de primera mano qué se estaba “consumiendo” en el mercado internacional de la óptica, para poder ofrecerlo a los pacientes que la familia atendía aquí (prácticamente toda la familia de Marín es de optometristas y han estado involucrados en el negocio de la óptica).

“En las ferias internacionales fue cuando quedé flechada (por el diseño de aros) porque ahí no solo estaban los aros que los distribuidores nos traían aquí de marcas conocidas, sino que empecé a explorar un mundo al que yo quería pertenecer que eran los diseñadores independientes. Ahí empecé con ese contacto”, comenta.

El mundo descubierto le trajo nuevos bríos al negocio familiar. En la óptica que los Marín Goné tenían en Plaza Mayor empezaron a ofrecer lentes con aros de diseñadores independientes y foráneos.

“La idea era convertirla en una óptica boutique pero no por tener aros caros sino porque eran de diseñadores independientes. Así comencé a aprender y ver otras posibilidades. Esa óptica ya no es de nosotros pero se dio a conocer por esos aros de marcas independientes cotizados por personas que querían lucir distintas”, refirió.

Los aros que diseña María Ana mantiene la esencia de su personalidad: simple y libre. Fotografía: Jeffrey Zamora.
El despegue

La familia se deshizo de la óptica. María Ana se fue a vivir a playa Grande en Guanacaste, se dedicó a la crianza de sus hijas y en paralelo lanzó la página anagone.com, desde la cual comenzó a ofrecer los lentes de diseñadores independientes a precios accesibles.

Paradójicamente fueron los mismos diseñadores extranjeros de aros los que la impulsaron a crear su propia marca y a incursionar en el diseño de esas piezas.

“Como no estaba en ópticas ni nada, me impulsaron a meterme en el área de diseño, entonces desde hace un año estoy trabajando en esto, pero fue algo que se dio en el camino. Soy una profesional de la salud que le encanta la moda de los aros. Yo traigo diseño, calidad y economía, en aros que cumplen con los estándares internacionales para montarse en el laboratorio”, subraya la propietaria de la marca Ana Goné, que cuenta con el sello CE, que le da el aval de vender en toda la Comunidad Europea.

En setiembre del 2017 comenzó a concebir su primera colección de aros, que estuvo en el mercado local en marzo de este año. María Ana explica que para cumplir con su misión de “lujo accesible”, por ahora sus diseños son creados a partir de piezas prefabricadas que ella combina de manera virtual.

“Recibo catálogos con piezas de determinados colores, materiales y formas y yo lo que hago es fusionar todo eso. Mi proceso creativo es completamente virtual y eso es algo diferente para mí, no porque no sea tecnológica, pero sí todo se maneja distinto. Yo armo los lentes con solo códigos y ya después me mandan imágenes para ver si el resultado es el esperado”, especifica la optometrista, de 39 años de edad.

“Soy una profesional de la salud que le encanta la moda de los aros. Yo traigo diseño, calidad y economía (...)”, María Ana Marín Goné, Optometrista y diseñadora.

Hasta ahora la marca Ana Goné tiene tres colecciones en el mercado, todas lanzadas durante este año (la primera en marzo) y sin ningún nombre en particular, aunque sí cada trabajo tiene el sello de su personalidad.

“Mis colecciones las baso en cómo soy yo: una persona muy simple. Yo no uso aretes, me encantan las blusas blancas o negras, las tennis... Me gusta andar y sentirme cómoda y me gusta lo sencillo. A partir de esas características mías lo que procuro es crear lentes que llamen la atención pero dentro de una misma simplicidad. Siempre quiero que me vuelvan a ver los anteojos, entonces eso es lo que pienso cuando diseño”, explica María Ana Marín Goné.

Uno de los diseños más extravagantes creados hasta ahora está confeccionado en color rojo. Es el más llamativo porque, por lo general, sus diseños se basan en colores cafés y negros en materias como acetato, metales, TR90 (poliamida) o resina por inyección.

“Quiero seguir incursionando en esto y demostrar que los anteojos no tienen por qué ser caros para ser bonitos y si son baratos no tienen por qué ser malos o feos, porque uno siempre va a querer tener los anteojos con los aros más chivas del mundo”, afirma María Ana, a quien todavía le cuesta acostumbrarse al título de diseñadora.

Los diseños Ana Goné están disponibles en 19 ópticas del país y en la página web www.anagone.com, sitio desde el cual la optometrista procura asesorar a los pacientes, mantenerlos informados sobre la salud visual y honrar la profesión que tantas alegrías le ha dado a ella y su familia por tantas décadas.

Los diseños de Ana Goné está disponibles en 19 ópticas del país y en la página anagone.com. Fotografía: Jeffrey Zamora.