Gerardo González V. 16 septiembre
Una vez cumplida la misión, el equipo responsable de A 10 manos posó para inmortalizar el momento. Foto: Cortesía de Sebastián La Rocca.
Una vez cumplida la misión, el equipo responsable de A 10 manos posó para inmortalizar el momento. Foto: Cortesía de Sebastián La Rocca.

La lluvia quiso apagar la fiesta de la sexta edición del evento gastronómico A 10 manos, pero no se salió con la suya este fin de semana en Guanacaste.

Con la participación de cinco destacados chefs de Latinoamérica, el evento convocó a decenas de aficionados del buen comer que se dieron cita en el hotel El Mangroove, en el golfo de Papagayo.

Los chefs invitados fueron Renzo Garibaldi (Perú); Javier Plascencia (México), Karina Rivera (México), Sebastián La Rocca (Argentina-Costa Rica) y Walter Andrés Palma (Costa Rica), quien sustituyó a última hora al también costarricense Santiago Fernández, del restaurante Silvestre, el cual no pudo asistir por motivos personales.

Esta nueva edición del evento estuvo dedicada al fuego y desde tempranas horas del sábado ya era posible ver algunas carnes asándose con la técnica argentina de los fuegos abiertos bajo el fulminante sol de la pampa guancasteca.

Sin embargo, justo antes del atardecer el panorama empezó a cambiar y unos insistentes relámpagos a la distancia anunciaban que una lluvia se avecinaba y ya para las 6 p. m. el fuerte aguacero era toda una realidad en playa Panamá.

Esto obligó a la organización a correr para evitar que se echara a perder el evento a tan solo un par de horas de su inicio.

“Para este año, quisimos cambiar el concepto y lo dedicamos al fuego. También quisimos juntar a gente que no se conoce para que compartan alrededor de la buena comida”, con esas palabras saludó el chef Sebastián La Rocca a los asistentes.

“Costa Rica además de ecológico tiene muchas posibilidades de seguir creciendo. Hace muchos años, empezamos solo con el gallo pinto y el bistec encebollado, pero hemos ido creciendo y tenemos que sentirnos muy complacidos por todo lo que tenemos para ofrecer hoy”, dijo por su parte Rubén Pacheco, presidente de Enjoy Group y anfitrión de la velada.

Para compartir

A 10 manos se destacó por su propuesta gran mesa comunal en la que unos 70 invitados probaron las creaciones de los chefs invitados bajo una decoración de flores tropicales y con la playa como fondo.

Los cerca de 70 asistentes a 'A 10 manos' departieron amenamente y compartieron los platillos en una enorme mesa comunal. Foto: Gerardo González.
Los cerca de 70 asistentes a 'A 10 manos' departieron amenamente y compartieron los platillos en una enorme mesa comunal. Foto: Gerardo González.

La dinámica de estar todos sentados en una sola y gran mesa incentivó que extraños y conocidos compartieran sus impresiones sobre los platillos y se crearan nuevos lazos entre los asistentes donde había personas de diversas procedencias como Alemania y Estados Unidos, y por supuesto, Costa Rica.

Fue así como una pareja de recién casados de Carolina del Norte se fue cargada de consejos de lugares que visitar durante su primera visita a Costa Rica. O una pareja de venezolanos radicados en nuestro país se antojaron de conocer las bellezas del Caribe costarricense.

Los primeros platillos eran individuales, sin embargo, ya para el segundo tiempo del menú estelar el plato era compartido y eso derribó cualquier barrera que aún quedara: los extraños se convirtieron en cómplices para poder disfrutar de todas las delicias culinarias.

Delicioso desfile

El primer plato de la noche fue un abrebocas a cargo de Walter Andrés Palma, chef del hotel, cuya propuesta fue un tiradito de pipa, el cual llegó servido en pipas cortadas a la mitad como plato.

Entre las más comentadas estuvo la propuesta del mexicano Javier Plascencia, ya que uno de sus ingredientes eran hormigas de Oaxaca, las cuales acompañaban la salsa de su agua chile cremoso con camarones, servidas sobre unas tortillas fritas de maíz con guacamole. “Estoy feliz de que puedan comer algo de tres zonas de México: Sinaloa, Oaxaca y Baja California”, dijo el chef.

Los platos principales fueron el pollo en salmuera de La Rocca, quien confirmó su estrecho lazo con Costa Rica al incorporar ingredientes como la guayaba en su receta. Por su parte, el peruano Renzo Garibaldi deleitó con un ribeye ahumado y el costarricense Walter Andrés Palma se encargó del lechón. “Tuvimos que correr por la lluvia y terminar de cocinarlo en el horno”, explicó el chef tico.

El gran cierre estuvo a cargo de la chef mexicana Karina Rivera, quien preparó dos platillos inspirados en Costa Rica. “Es un honor estar aquí y que estén probando mis creaciones. Quise crear el pura vida en uno de mis platillos con mucho amor”, relató la azteca durante la presentación de los postres

Como el tema del evento era el fuego, el primer platillo fue una piña grillada y le siguió un trío de macarons con sabores muy ticos: maracuyá, café cartaginés y chocolate de Talamanca.

Según agregó La Rocca, este chocolate es comprado directamente a los indígenas del lugar. "Queremos asegurarnos de que el capital vaya de verdad a los indígenas costarricenses y no se quede en manos de los intermediarios".

También esa noche se anunció que en la cena de beneficiencia previa del día viernes se recaudaron ¢364.000 los cuales serán donados a la Fundación Acción Joven, que apoya a jóvenes que atraviesan una situación al alta vulnerabilidad social.

Y así en medio de brindis, sonrisas y nuevas amistades concluyó A 10 manos con la promesa de volver a sorprender el próximo año en su sétima edición.