Fernanda Matarrita Chaves.   16 enero
“Estoy en un lugar perfecto y es en medio del desierto, probablemente en el ojo del huracán, pero con una actitud que me hace poder ver cada momento difícil como una oportunidad", dice Leonora Jiménez. Foto: LJ para LN

A través del teléfono Leonora Jiménez se escucha con la misma ecuanimidad que ha tenido en los momentos en los que ha dado las mejores noticias y hablado de sus éxitos. Esta vez pronuncia cada palabra con la misma energía, aunque esté conversando de los momentos de crisis que ha vivido en los últimos meses.

La pandemia trastoca al mundo y la mayoría de seres humanos coincidirán con que el 2020 fue un año de grandes cambios y de muchas pérdidas; pero también de resiliencia y esperanza. Leonora Jiménez, quien hace poco superó el coronavirus, califica ese periodo como un desierto en el que vivió dificultades en todos los ámbitos: tanto en el económico como en el emocional; además, vio afectada su salud pero también experimentó un renacer.

En el 2020 no se realizó el Fashion Week, evento de moda del que Jiménez es su directora. No hubo noticias alrededor. No se supo más. Hoy Leonora confiesa que no tenía fuerzas.

En una amplia entrevista, Leonora, de 38 años, conversó con Viva y abrió su alma para hablar de su humanidad, de la enfermedad que aún la aqueja y de las deudas que han tenido que ser solventadas tras vender preciados bienes como sus bicicletas, muebles y ropa. También habló de su fortaleza y de cómo, aún en el desierto, siente que está en un lugar mejor.

¿Cómo ha vivido la pandemia tanto laboral como personalmente?

En general ha sido una época que ha impactado muchísimo mis diversos negocios que estaban dirigidos a sectores afectados por la pandemia (algunos de sus locales permanecieron cerrados mucho tiempo, tuvo que mudar negocios y despedir a colaboradores). Uno es el Fashion Week. Sin embargo, aunque han sido meses muy difíciles, mi análisis integral de la situación es que esto ofrece una oportunidad de reestructurar, de reconstruir y de generar productos más útiles y con mayores propósitos. La pandemia ayuda a ver la capacidad de ir más allá de nosotros mismos.

”(...) Fashion Week tiene que reestructurarse. Nada puede construirse sin destruirse primero. Esto ofrece una oportunidad importante para retomar el norte, buscar maneras de ser activamente más propositivos y más útiles”.

¿Qué le hace falta a Fashion Week?

El de este año (2021) tiene que llevar en el corazón del proyecto tatuada la bandera de Costa Rica. En este momento valoramos lo que tenemos como nunca antes. Estamos en un momento donde necesitamos proyectos de esperanza y luz. Es una plataforma que utiliza la moda como excusa para aglutinar e impactar a muchos sectores. Quisiera que se convirtiera en un proyecto abanderado no solo para generar iniciativas que aporten a sectores y que además brindan esperanzas a sectores contraídos, sino que sea un proyecto que visibilice ante el mundo lo que sucede en Costa Rica y volver a generar atención internacional.

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¿Qué tan doloroso fue no realizar, ni digital, la edición del 2020?

Fue un proceso de luto complicado y doloroso. Este año se iba a revolucionar. Lo que me emocionaba de 2020 es que teníamos un proyecto país de cara al posicionamiento internacional de Costa Rica: por primera vez trabajamos con entidades públicas que querían visibilizar Costa Rica como punto clave de emprendimientos sostenibles dentro de los que se incluye la moda. Iba a ser un año muy bueno. Íbamos a alcanzar lo que para mí siempre había sido vital: que el proyecto fuera genuinamente útil. Todo eso se cayó.

”Fue un golpe tan personal y tan duro. Se trabajó tanto para generar eso que no tuve fuerzas ni cabeza para agarrar las riendas de este proyecto durante el año pasado. Tomé la decisión de priorizar tomar las riendas emocionales y luego las riendas de otros negocios que tenían verdaderas urgencias antes que empoderarme del Fashion Week. Ahorita estamos en un momento donde estamos empezando a trazar la línea de lo que va a ser el proyecto. Sabemos que Fashion Week va a ocurrir en el segundo semestre, estamos empezando a ver fechas y a hablar con todos los patrocinadores”.

¿No le pasó por la mente hacerlo digital, tal y cómo se hizo en las grandes capitales de moda del mundo?

Por supuesto que sí, pero en lo personal no creo en proyectos de ego. No creo que un proyecto deba existir porque debe de ser así. No creo que Fashion Week es un proyecto de Leonora Jiménez; creo que trasciende a Leonora y que es de muchas personas: marcas, diseñadores diversos sectores y si no puedo ofrecerles un producto en el que crea fervientemente y sin ninguna duda de que va a ser producto útil yo prefiero no hacerlo. Creo que los productos que se realizaron, si bien es cierto son esfuerzos válidos, no corresponden con el impacto que hemos tenido hasta ahora y con la responsabilidad que siento de darle a emprendedores y usuarios.

”En mi caso decidí que eso no podía ser, además de que no teníamos aval ni apoyo económico de las marcas y con esto el resultado sufre. Como te digo, para mí esto no se trata de un proyecto de ego que deba existir porque deba de ser así; si el Fashion Week no va a ser útil, yo prefiero que no exista; si no encontramos la manera de que resurja para ser un producto útil yo prefiero no hacerlo más”.

Para Leonora, la persona y empresaria, ¿qué ha sido lo más complejo de estos tiempos convulsos para todos?

“Creo que la verdadera crisis que estamos viviendo, aparte de la sanitaria y económica y que suma titulares y que es muy grave e hizo que mantuviera mis redes en silencio cinco meses porque yo no sabía qué decir ante el dolor que estaba sintiendo tanta gente, es la crisis emocional que esto ha generado en muchos de nosotros. Las emociones y andamiaje interno que tenemos son la clave de todo (...). Creo que lo más complejo y lo que va a durar más tiempo de sanar es ese impacto emocional que hemos tenido.

”Para mí han sido meses tan difíciles donde he tenido que tomar decisiones que jamás pensé que iba a tomar; donde he tenido que cerrar mi oficina, trasladar mis negocios a otros lugares, despedir gente que amo; lo bueno detrás de esas decisiones difíciles es que no hay crisis que no genere expansión y oportunidades (...).

”He empezado un año excelente donde las cosas no se han arreglado, pero mi actitud no es solo positiva, sino llena de esperanza, llena de seguridad de que esto es una oportunidad para reconstruirnos y ser mejores: más útiles, generosos y sanos. Estuve muchos meses sumida en esa crisis emocional. Gracias a Dios entendí que detrás de esta etapa de oscuridad vienen grandes cosas para los que podemos verlas y tomarlas”.

Habla de crisis emocional, ¿vivió algún periodo de ansiedad, se sintió deprimida como muchas personas dicen que lo han estado?

He vivido probablemente lo que han vivido todos. Mi posición es ser abierta de mis propias luchas. Como he dicho, creo que ser abierto sobre nuestras frustraciones y dolores es sembrar semilla de cambio social, es ayudar a otra gente a ver su lucha a través de la tuya.

”He pasado por todas las emociones que la mayoría de gente ha pasado durante el 2020 y que parte de verse en un entorno absolutamente frágil e incierto y además tener que tomar decisiones que jamás pensaste tomar y que mucha gente no las entienda. Realmente, es un proceso emocional muy duro. Gracias a Dios he tenido una historia de vida difícil, complicada y dura y eso me permite tener herramientas para ver más allá del dolor (...)”.

Hace unos meses usted escribió que estaba atravesando un desierto. ¿Qué estaba viviendo?

Hay desiertos de todo tipo. La pandemia nos ha puesto a cada uno en nuestro desierto personal. El mío incluyó un desierto económico, físico, emocional y un desierto de salud. Creo que una de las cosas que aprendí es que es uno el que pasa por el desierto y esa actitud de seguir caminando y utilizar el desierto para expandirte, ser mejor y reinventarse. Los desiertos existen para eso.

La revista y plataforma Blank es uno de los emprendimientos de Jiménez que más vulnerado se ha visto por la crisis. Dice que tuvo que prescindir del 80% del personal de este negocio. Foto: Leonora Jiménez para LN

Me habla de afectaciones de salud, ¿qué le pasó? Siempre la hemos conocido como una persona muy sana.

He tenido un desbalance hormonal severo que me ha generado una fatiga crónica que me ha impedido entrenar los últimos meses; realmente no me han podido diagnosticar. Gracias a Dios estoy con tratamiento y me estoy sintiendo mejor. Espero ya pronto poder volver a andar en bici. Pero mucho es generado porque el cuerpo es sabio y tiene maneras de expresarse. Soy una persona que tiene que asumir un rol jerárquico y de control. Todo puede descontrolarse pero yo no puedo parecer fuera de control. Todo puede caerse y yo no puedo caerme.

”Esa posición es difícil de llevar (...). Estoy acostumbrada a vivir cosas complicadas, toda mi vida ha sido así y lo agradezco porque me ha hecho ser una persona luchadora. En este año atípico se han desbalanceado muchos pilares y tener esa posición de control y de calma hace que el cuerpo de alguna manera reaccione y te muestre la realidad que es que no estás bien. Luego de eso sigue un proceso de entender que está bien no estar bien (...)”.

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Fue un 2020 en el que además de la pandemia, se le juntaron otras cosas…

A veces la vida es como esta pared de blocks que vas poniendo y sumando y sumando (...); cuando varias situaciones te superan esa pared se puede caer y generar desorden interno que es propio de eso. Y eso no significa que podás volver a construir esa pared y hacerla más sólida (...).

”De las cosas más importantes que he aprendido es que todo se puede ir: tu seguridad económica, tus proyectos se pueden ir, tu salud, tu familia. ¿Y qué es lo que queda? Lo que queda es lo que hayás sembrado en otros, lo que hayás hecho con dones que Dios te dio. Todo lo demás es incierto. Eso nos ha enseñado la pandemia, tomando en cuenta un dolor que representa para muchos; una pandemia puede generar una sociedad con individuos mejores, más sanos, más conectados, empáticos y generosos.

”(...) La gente necesita aliento y eso significa redefinir el futuro de Fashion Week: ser proyecto de aliento para el país y para sus emprendedores. Todo lo que hagamos en todas las trincheras cada uno de nosotros debemos pasarlo por ese filtro: debemos generar aliento para otros porque no hay uno pasándola peor que otro. Todos estamos de alguna manera pasando por un desierto y podemos ayudarnos a pasar juntos por ese desierto y ese es el mensaje más importante que me gustaría dar”.

“Cada uno ha tenido una vida a la que se ha acostumbrado y cuando esa vida se tambalea en su núcleo, esa vida se le tambalea tanto a la ama de casa, como al empresario de éxito, a la modelo y al futbolista”. Leonora Jiménez, modelos y empresaria

Y qué podría decir de las personas que piensan que sí, que usted pasa por un desierto pero un desierto en una casa bonita, con un clóset amplio… ¿qué puede decir de esto, de que usted pasa un desierto en el privilegio...

Yo creo que es verdad y es una de las razones por las que pasé mucho tiempo con redes apagadas, creo que una manera de ser generoso con otros es no mostrar privilegios que tenés cuando otras personas realmente están pasándola más mal que vos. Luego entendí que cada uno tiene sus propias montañas. Cada uno ha tenido una vida a la que se ha acostumbrado y cuando esa vida se tambalea en su núcleo, esa vida se le tambalea tanto a la ama de casa, como al empresario de éxito, a la modelo y al futbolista.

”La viven diferente, pero uno de los principales problemas que tenemos como sociedad es señalar al otro pensando que no entiende nuestro dolor. Creo que independientemente del escenario de cada uno, todos hemos visto ese escenario tambaleándose. Y sí es cierto que las personas que tenemos la dicha y privilegio de poder vivir esta pandemia con un poquitico más de tranquilidad, debemos ser conscientes sobre todo lo que publicamos y el enorme reto que esto significa para otros estratos y otras personas.

“Eso no significa que no podamos usar nuestra voz, que es lo que decidí yo, como voz de aliento tengo que mostrar esa realidad y son mis fundamentos, son mis desiertos y montañas y son tan complicadas como las de los demá”.

¿Qué ha aprendido Leonora Jiménez en estos meses y cómo ha cambiado su vida?

Siempre tenía una vida muy sencilla a pesar de lo que la gente pueda creer. Mi vida no ha cambiado tanto más allá de que mis prioridades son pagar las deudas de los diversos negocios que pueden quedar a razón de una crisis que generó que estuvimos muchos meses cerrados. Me he dedicado a vivir con lo mínimo y más limitado. He vendido muchas de las cosas más preciadas para mí para asumir deudas. Eso genera una tranquilidad más preciada que un bien. Ha sido un momento de cambio interno, importante y precioso. Mi mayor reto ha sido el de salud que he vivido el último año y el reto de ser líder y cabeza de empresas que tienen que tomar aún ahora decisiones muy complicadas. Ahí es donde creo que debemos ser conscientes que cualquiera que sean los cambios que hemos vivido estamos en un entorno privilegiado, no quisiera dejar de ver la realidad de gente que ha tenido que hacer ajustes realmente dramáticos. Son ellos a quienes tenemos que abrazar y ayudar y ver más allá de si este mes pude pagar a lo que estaba acostumbrada o no.

Leonora Jiménez arranca este 2021 con situaciones económicas por resolver y velando por su salud; aún así, da todos sus pasos cargada de optimismo y esperanza, dice. Foto: Leonora Jiménez para LN

¿Actualmente en qué trabaja, hay proyectos a futuro de los que quisiera hablar?

Estoy empezando el año con mucha claridad de que cada proyecto que haga sea útil y de impacto. Quiero reconstruir, volver a darle forma a proyectos que no lograron suceder en 2020.

”Ahorita genero un proyecto relacionado con deporte que me emociona muchísimo. Quiero generar una plataforma de ayuda integral para que esa crisis emocional que estamos viviendo sea más llevadera para personas que quieran acceder a esa ayuda. Estoy apenas reconstruyendo mi año. Encontrándome muy bien. Cada vez mejor de salud”.

¿Siente que este desierto del que habla la hizo renacer?

Creo que esto nos ha hecho renacer a todos. No veo a una persona que no haya vivido un renacimiento de algún tipo en este proceso. Yo ciertamente creo que soy una persona después de esto mucho más preparada para abrir la puerta para muchas cosas que tal vez antes me daban miedo o me asustaban. Estoy preparada para ser fuerte a partir de la vulnerabilidad. Preparada para abrazar y que me abracen. Preparada para seguir fracasando mucho porque el fracaso es la antesala del éxito. Preparada para vivir la vida de manera más genuina.

“Me he dedicado a vivir con lo mínimo y más limitado. He vendido muchas de las cosas más preciadas para mí para asumir deudas. Eso genera una tranquilidad más preciada que un bien”. Leonora Jiménez, modelo y empresaria

Dice algo interesante: “vivir la la vida de manera más genuina”. ¿Antes no lo hacía?

Soy una persona acostumbrada a ejercer una jerarquía en distintas áreas que inevitablemente generó que yo en muchas áreas de mi vida me volviera como una automata: como un robot incapaz de ser vulnerable y cerrada en muchas cosas. Creo que esa es una manera muy poco genuina de vivir una vida que es preciosa y que merece ser vivida a plenitud y eso solo lo podés hacer desde la vulnerabilidad, siendo genuinamente vos mismo. Y eso no significa que deje de ser una mujer fuerte y empoderada dejando de ejercer liderazgo en los proyectos que Dios me ha permitido tener, significa que puedo seguir siendo fuerte y empoderada pero lo suficientemente vulnerable para no dejar de vivir cosas preciosas en la vida que no le pasan a un robot, solo a un ser humano.

Qué puede decir de las burlas y señalamientos de las personas en redes sociales luego de que trascendiera de que tenía coronavirus, incluso diciendo que usted se contagió por andar cleteando con muchas personas, que no cuidó su burbuja…

Que los entiendo y que una de las cosas que he aprendido es que cada persona asume lo que pasa a lo externo desde su realidad interna y hay mucha gente en este momento muy dañada a nivel interno; gente que en este momento tiene muchos problemas y muchos desiertos. Yo, gracias a Dios, tengo las herramientas para asumir esos desiertos de una manera en los que no tengo necesidad de hacerle daño a otros. Hay gente que no sabe asumir esos desiertos y parte de vivir en una sociedad estable es entender a la gente que no está de acuerdo con uno y tienen derecho a no estar de acuerdo con uno.

¿Cómo se siente ahora mismo, el desierto quedó atrás?

Siento que estoy en un lugar todavía mejor. Uno piensa que el lugar perfecto es cuando saliste del desierto y encontraste el oasis con agua, pero todo mundo va a estar bien cuando las cosas estén bien; eso es muy fácil.

“Estoy en un lugar perfecto y es en medio del desierto, probablemente en el ojo del huracán, pero con una actitud que me hace poder ver cada momento difícil como una oportunidad, ver la motivación en cada reto. Esa es una manera de que cualquier desierto, problema o dolor no pueda afectar, cambiar ese espíritu de lucha, de motivación y esperanza. Estoy en un lugar mejor: en medio del desierto, pero con enorme esperanza, motivación y con la certeza de que todo va a estar bien”.

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