Farándula

El Topo: del ensueño de Brasil 2014 ... ¿a esto?

Hay días en que uno no puede dejar de preguntarse, ¿cómo llegamos a este punto?. Y es que esta semana el fútbol nuestro de cada día deparó en noticias totalmente alejadas de la cancha y penosas en extremo.

Empecemos por el mediático y a ratos risible juicio que enfrentó en estos días a tres de los máximos referentes del fútbol costarricense y a dos exfederativos. Después de lo dicho y desdicho en el tribunal, la mayoría de los costarricenses no podrán dentro de dos semanas recordar el nombre de los querellados pero nunca se olvidarán de los memes y apodos derivados de un pleito que se planteó para “limpiar la imagen” de los futbolistas pero que terminó siendo contraproducente para ellos.

Es por este juicio que hoy se podría venir a saber, siete años después, que la salida de Jorge Luis Pinto de la Selección, tras la gesta de Brasil 2014, se dio por causa de la inconformidad que los seleccionados tenían con los métodos y personalidad del entrenador colombiano, algo que ninguna de las partes reveló en ese momento.

Los actores de aquel entonces, como Pinto y el exjerarca Eduardo Li, ya no tienen los miramientos de antes y narraron en el juicio con lujo de detalles los conflictos que los ticos ¿ignorábamos? sobre el acontecimiento deportivo que más nos ha unido como país. Qué lástima que al glorioso capítulo del mundial 2014 hoy se le adjunte este penoso apéndice.

Más allá de la eventual sentencia, el daño ya está hecho, especialmente para Keylor Navas, por mucho el costarricense más reconocido del orbe. A los exfederativos querellados no se les conoce más allá del gremio futbolero local, y los otros dos seleccionados demandantes, Bryan Ruiz y Celso Borges, son figuras relevantes solo para efectos criollos.

Pero Keylor no: esto sucedió la misma semana que le paró un penal a Messi, así que se puede entender que todo lo que se dijo de él en el juicio tendría una resonancia enorme fuera de nuestro país, y así fue.

Esperemos que al final el tiempo lo cure todo y que cuando recordemos Brasil 2014, lo que se nos venga a la memoria sea el dato de que Celso fue el futbolista que más corrió en aquel torneo; que Bryan le metió un gol lleno de gloria a Gianluigi Buffon y que Keylor fue el mejor portero, por mucho, del Mundial. Sin duda que eso será mucho más poderoso que los memes sobre furgones... eso esperamos.

Y bueno, lo otro es un tema patético, así de simple. El caso nos lleva de vuelta a un personaje que si bien no es ni de cerca santo de la devoción de muchos, se torna ineludible en virtud de lo que dice y cómo lo dice: Josué Quesada.

El protegido de Kristian Mora, en Tigo Sports, es un infractor recurrente, ya sea porque se da de golpes en un estadio o porque se deja decir lo que sea al aire, así, sin meterle mucha mente.

Tristememente se ha hecho viral un extracto de un programa de esta semana, en el que Quesada, con absoluta certeza, empezó a hablar del régimen “comunista” de la Alemania nazi y aseguró que Adolfo Hitler había sido el autor de El manifiesto comunista, para espanto de sus compañeros. Uno de ellos es José Eduardo Mora, un erudito con no sabemos cuántas especialidades, que interrumpió al oír aquel desastre y de inmediato corrigió al aire el error histórico, mientras que Kristian Mora, evidentemente consumido por la pena, solo atinó a decirle a Quesada que no hablara de lo que no sabía.

Pero gente, no es lo que no sabe ese muchacho Josué. Es la forma, la barbarie mezclada con ignorancia. Nos preguntamos, en serio ¿a nadie le preocupa, en el canal de marras, el daño que le está haciendo este muchacho a la audiencia? Y es que, más allá de su evidente falta de conocimiento en los aspectos más básicos de algunos de los temas históricos más importantes del siglo XX, inexplicablemente encontró el modo de enredar una discusión futbolera con comunismo y nazismo... no entendemos el sancocho.

Hablar sobre los frecuentes desatinos de Josué Quesada es llover sobre mojado: al periodista deportivo se le nota el ánimo de ser polémico a toda costa y pues pareciera que su curso de acción está fijo. Lo que no se comprende es por qué Kristian Mora, a pesar de los pesares, se empeña en seguirle dando un micrófono y un alcance nacional para que cometa desatinos un día sí y el otro también. Eso sí que es un misterio.

El fin de semana pasado se casó Sabrina, la hija de Everardo Herrera, y como todo evento hubo fotos para el “feis”, todos divinos, como recién llegados de París. Lo que no entendemos estos topos es como Keyla Sánchez no aprendió la lección, junto con sus amigas, de no aparecer sin mascarilla en público.

Es cierto, muchas personas han empezado a aparecer sin cubrebocas en fotos (es una decisión muy personal y lo que sí hemos presenciado es que se acercan brevemente para la foto y, de inmediato, vuelvan al distanciamiento o se colocan la mascarilla de nuevo), pero en este caso, el antecedente hace que la cosa cambie: no olvidemos que hace unas semanas todo el grupo de amigas de la novia, en cuenta Kelya, sufrieron un linchamiento público por haber salido en tremendo festolín en un yate, en un incidente que terminó con la aceptación de Keyla de haberse contagiado con covid-19 (su salud bien, por dicha). Aquí el tema no es si lo hacen muchos o pocos, es la crisis mal aprovechada por parte de Keyla y todas sus amigas.

Se hubiera visto muy bien si Keyla aprovecha toda su situación para hacer conciencia sobre las más de 2.800 víctimas que han muerto en Costa Rica a causa del virus, pero lastimosamente no fue así. Lo que vimos (percibimos, puede ser que estemos equivocados) fue una actitud retadora frente a sus seguidores, lo que por su puesto desató -una vez más- miles de críticas. ¡Eso es ponerse para que le den, como dicen popularmente! PD. No anexamos la foto porque las muchachas hicieron una historia de Instagram con la fecha de caducación ya consabida, pero sí alcanzamos a verla.

Este fin de semana nos pusimos a vinear los stories de algunos famositicos. Unos de verdad le sacan provecho al hecho de ser “influencer”, otros no tanto. Pero ¡diay!, así son las cosas.

A una que vimos fue a Gabriela Jiménez, primero qué bárbara y que cuerpo más bien cuidado el de esta muchacha, y lo segundo de admirar fue como Gaby se fue a limpiar la playa de Manuel Antonio. En tan solo una hora, según contó en sus redes, recogió más de mil chingas de cigarro, qué barbaridad.

La actividad fue organizada por la fundación Rich Coast y el Hotel Sí Como No, y aunque invitaron a otros figurones, Gaby fue de las pocas junto con Pedro Capmany que sí se apuntaron a limpiar la playa. Los otros, como dice la canción, se quedaron recibiendo arena y sol. ¿Quiénes serán, quiénes serán?

¡Ay acharita! Que no ven que Verónica González estuvo el martes pasado de invitada en el programa Sin Peláez en la lengua, de TD Más, y terminó hablando de una supuesta relación amorosa con Yiyo Alfaro, rumor que se desbordó fuertemente en enero del año innombrable (uno muy, el 2020 pues).

Ellos habían realizado un viaje juntos a Colombia para promocionar unas marcas y el rumor de que estaban iniciando una relación se esparció en un tris, algo que ella salió a desmentir, y la versión oficial de ambos era que se llevaban muy bien como amigos y habían coincidido en varios viajes por asuntos de trabajo.

Pues ya con las aguas más calmas, en la mencionada entrevista Verónica, quien está haciendo los últimos días de preaviso en Giros -donde trabajará hasta el 31 de marzo-, reconoció que antes de conocer al conductor de ¡Qué buena tarde! tenía el concepto de que Yiyo era un puro vacilón. Sin embargo, cuando lo conoció más a fondo, se percató de que era un muchacho superesforzado, afable pero serio, y se dejó decir que estaban conociéndose pero ¡zaz! en eso se atravesó la terrible pandemia.

Otro asunto que quedó clarísimo es que Verónica no está para andar “tonteando” y que si se reencuentra con el amor, será con fines serios, “para pasar y compartir la vida con esa persona, no estoy para perder el tiempo”. Más claro, ni el agua.

¡Cuidado con tanta diva en pantalla! En la últimas semanas nos pusimos a ver Divas y todos los días nos topamos con diferentes presentadoras, que cláramente tienen muchas virtudes, pero únicamente como titular Viviana Calderón.

Algunas hasta se ponen a leer, porque obviamente no dominan la camarografía, ni el guion del espacio.

La presencia de Victoria Fuentes no es fija en el programa, por lo que creemos que el espacio debe intentar tener un esqueleto básico, como al principio, pues eso genera la fidelidad (o el perillazo) de la gente, pero ya uno sabe a lo que va.

Es claro que el espacio era liderado por Cristiana Nassar, quién según supimos de muy buena fuente, posiblemente no regrese al show tras el fallecimiento de su esposo. Uno muy: Verónica González sería una buena ficha al lado de Viviana Calderón y Victoria Fuentes.

Pero en serio, mucho ojo: cambiarle todos los días los rostros al programa es algo muy riesgoso en televisión.

Para cerrar, hacemos nuestras las palabras del reconocido periodista Rogelio Benavides Rivas, quien nos alertó la mañana de este sábado sobre este desagradable post, que reproducimos tal cual. Aprovechamos para destacar el decoro con el que Benavides abordó este tema, que bien daba para un zipizape de calibre mayor.

Los ticos no somos pura vida como siempre hemos presumido y es muy probable que seamos más pura paja de lo que imaginamos. Sin embargo, hay formas de decir las cosas, de ser autocríticos, sin necesidad de recurrir a la vulgaridad. Hablo del libro: Pura Vida pura paja: el mito del buen tico, del bueno de Rodrigo Villalobos, conocido locutor y exitoso humorista; en la portada viene un rollo de papel higiénico con la bandera de Costa Rica. Hay una ley sobre el uso de los símbolos nacionales que incluso establece penas y multas, pero no hablo de asuntos legales, me refiero al respeto y al buen gusto. No está bien insinuar que nos debemos pasar la tricolor por el esfínter anal, para ensuciarla, para mancillarla y lastimarla más.

“Estoy de acuerdo con la crítica, con la autocrítica y hasta con la chota, pero no con el irrespeto y la vulgaridad. Más mesura por favor. Creo que la intención del autor es buena, la crítica está bien planteada, es ocurrente y creativa, pero malograron todo ese esfuerzo con la portada, pudieron haber elegido otro diseño igual de llamativo y también efectivo”.

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