Andrés Díaz P.. 8 septiembre

Netflix estrenó su comedia animada (Des)encanto, creada por Matt Groening, el mismo que le dio vida a Los Simpsons y a Futurama. La nueva apuesta del servicio de streaming cumple en su condición humorística, sin embargo, no está a la altura de sus animados predecesores. Pero, como quien dice: se deja ver.

(Des)encanto se desarrolla en DreamLand, una especie de reino medieval que se inspira en producciones como Game of Thrones y Shrek. Además presenta situaciones que remiten a los cuentos de hadas y a los relatos de los hermanos Grimm, como Hansel y Gretel y Caperucita Roja. Al igual que Futurama, (Des)encanto hace hasta lo imposible para ridiculizar e hiperbolizar las situaciones.

Para realizar esta serie, Groening contó con un grupo selecto de escritores con los que trabajó en Los Simpsons y en Futurama. Sobresalen nombres como el productor Josh Weinstein y Bill Oakley (ganador de tres premios Emmys por su aporte como guionista de la familia de Springfield). Es un equipo talentoso del que se espera mucho.

“Esta serie se trata de vida y muerte. Sexo y amor y cómo ser feliz en un mundo plagado de idiotas", comentó Groening previo al lanzamiento de lo último del servicio de streaming.

La nueva serie de Netflix es protagonizada por Tiabeanie Mariabeanie De La Rochambeaux –aunque todos la llaman Bean–, una princesa luchadora, malhablada y alcohólica. Bean encaja en el arquetipo de doncella poco convencional que se quiere valer por sí misma y escapar de las sobreprotección de su padre, el rey Zog.

Los compinches de Bean son un inocente gnomo llamado Elfo, que es igualito a Bart Simpson, y un egoísta demonio que lleva el nombre de Luci, diminutivo de Lucifer.

Este dúo hará el papel de consejeros de la princesa. Por un lado, Luci fue enviado a cumplir con una agenda misteriosa, la cual se desarrolla a lo largo de los episodios. Por su parte, Elfo es un gnomo, que cansado de vivir en una tierra perfecta, abandona su hogar para buscar un reino donde la gente sea infeliz. En el camino se encuentra a Bean con la que tiene una latente tensión sexual, como Leela con Fry de Futurama.

Los acontecimientos de la serie giran alrededor del trío y cómo este interactúa con las locuras que ocurren en el reino. Hay guiños a Game of Thrones, el episodio cinco se llama The Red Party, el cual hace alusión al Red Wedding de la tercera temporada de la producción estrenada por HBO.

Fiel a sus inspiraciones, (Des)encanto es muy sangrienta; hay decapitaciones, torturas y galones de sangre. El humor está enfocado a un público adulto, esto no es malo, más bien puede ser una de las ventajas del medio del streaming, pues los escritores cuentan con más libertades para desarrollar sus ideas ya que no están obligados a apelar a una audiencia amplia.

El mayor acierto de (Des)encanto recae en el trabajo del elenco que aporta las voces en inglés de los personajes. Abbi Jacobson (Broad City) da vida a Bean; Eric Andre (The Eric Andre Show, en Adult Swim) es la voz de Luci; y Nat Faxon aporta la voz de Elfo. El resto del reparto es igualmente formidable, especialmente John DiMaggio como el Rey Zog. David Herman, un recurrente de Futurama, es el encargado de dar los anuncios a lo largo del reino.

La serie bebe mucho del humor de la película Monty Python and the Holy Grail , la cual se estrenó 1975. Eso sí, también tiene espacio para bestias como los ogros, brujas, sirenas y monstruos del pantano, entre otros.

Los primeros diez episodios son como un largo piloto, en el que los guionistas establecen las reglas del juego. Muestran los personajes, sus personalidades y en el mundo en el que se desarrollan. Esta serie, a diferencia de sus predecesoras, se basa menos en chistes de la cultura popular estadounidense y más bien prefiere apoyarse en su propio universo.

Quizás por ello se sienta que (Des)encanto todavía no ha encontrado su personalidad final y su estilo propio, pues los primeros compases se han centrado en introducir a los personajes (principales y secundarios), así como en establecer las bases de la trama central de la temporada. Se percibe que el potencial está allí para ser una gran serie de dibujos animados pero todavía no ha llegado a dar todo de lo que es capaz.

Eso sí, esta serie tiene potencial para hacer mejor las cosas en una segunda temporada. Netflix ordenó 20 episodios, así que solo hemos visto la mitad. No olvidemos, que tanto Futurama como Los Simpsons afinaron su fórmula con el tiempo. (Des)encanto es una serie que vale la pena verla con las expectativas bajas y en una maratón de cinco horas.