Fernanda Matarrita Chaves, Manuel Herrera.   16 enero
Los pequeños se entusiasmaron cuando tenían caballos cerca. Fotografía : John Durán

Caminar en las aceras de Palmares durante el tope de sus fiestas ahora es posible. También en la actualidad es más fácil buscar un baño, hallar un espacio para parquear o simplemente buscar algo que comer en alguna de las sodas que están sobre la calle principal que conduce hasta el centro de Palmares o en el campo ferial.

Ahora en Palmares todo es más fácil durante sus tradicionales festejos de inicio de año. El público apostado a las orillas de las aceras que definen el perímetro del recorrido del tope, hoy permanece más cómodo y nadie tiene la necesidad de llegar con muchas horas de antelación para asegurarse un buen espacio.

Las Fiestas de Palmares cambian y el resultado de ese proceso, que según la Asociación Cívica Palmareña (ACP) busca congregar a un público mayormente familiar, pasa la factura en la asistencia y en el ambiente festivo que acompañaba la actividad estelar de la cita: el tope.

Esa merma en la asistencia importa poco a la ACP. Manuel Rojas, su presidente, dijo en diciembre a Viva que prefiere menos público pero un ambiente más sano y familiar.

René Picado Cozza, gerente general de Teletica, fue el dedicado del Tope de Palmares en su edición número 34. Fotografía : John Durán

El panorama de este jueves no es nuevo debido a que el proceso de cambio en Palmares viene de las últimas cuatro ediciones, aunque sí en este 2020, la baja participación de público y caballistas en el tope fue aún más evidente. ¿Se le acabó la pólvora a los festejos?

“Mejor así”

Las opiniones son encontradas. Mientras que algunos visitantes locales y de afuera celebran ese cambio, otros como los vendedores ambulantes extrañan la gloria de los años anteriores al 2016, cuando Palmares aún tenía mucha pirotecnia para reventar.

“Hay mucha menos gente y menos participación de caballistas pero nosotros, los que somos de aquí, preferimos que sea así porque hay menos delincuencia y violencia. Creo que esto (la falta de participación en las fiestas) obedece mucho a las restricciones que han puesto en cuanto a la ingesta de licor”, dijo Enrique Cerdas, quien religiosamente participa desde hace 15 años junto a su familia en el tope palmareño.

Teresa Morales, vecina de El Roble de Alajuela, fue otra de las que celebró la tranquilidad que, a criterio suyo, se vive entre quienes llegan al tope como asistentes en el Palmares de hoy.

Una parada de autobús fue el refugio de astutos asistentes que querían protegerse de las inclemencias del sol. Fotografía : John Durán

“Todo está lindo, está bello y ordenado. Sí hay poca gente en comparación con otros años pero eso le permite a uno hasta encontrar un mejor campo y sentirse mucho más seguro”, consideró Morales, una aficionada del mundo equino.

Esas opiniones discrepan con la de Jéssica Parrales, una josefina que llegó hasta Palmares para revender sombreros y artículos para niños. Ella estaba sentada en una acera en un tramo del recorrido.

Su vista se mantenía en un punto fijo y no intentaba vender más sus productos. El sol era pesado y los constantes “no gracias” la hicieron tomar asiento para retomar las ganas.

El año anterior ella asistió el tope y consiguió vender un poco más. Este jueves, apenas había comerciado cuatro de los 20 sombreros que tenía expectativas de vender. Eso sí, dijo que se quedaría hasta las 6 p. m. para intentar vender los accesorios que tenían luz y que en la noche podían ser llamativos para la clientela que se entusiasma con la fiesta.

Al final de la tarde, Senasa reportó que no atendieron incidentes relacionados con maltrato animal. Jorge Barrantes, director regional de esta entidad en Occidente, comentó que poco a poco las personas se han ido "educando" en este tema. Fotografía : John Durán

“He visto que la gente está consumiendo bebidas para el calor, pero lo que son sombreros nadie compra, ya muchos los traen. Llegué a las 11 a. m. y en definitiva vemos menos gente que el año pasado. El año anterior vendí un poco más. La diferencia se ve”, dijo Parrales, quien atribuye a la economía la baja asistencia y la poca compra de productos.

“Ahora las personas piensan más para gastar en un artículo, pero para comer y beber la gente no tiene límite”, aseveró.

Fieles jinetes
La ausencia de público al Tope de Palmares fue notoria a la 1 p. m. cuando arrancó el recorrido. Fotografia: John Durán

El alcalde de San José, Johnny Araya, no podía faltar al tope de su tierra. Siendo uno de los primeros en participar en la cabalgata, antecedido eso sí, por René Picado Cozza, gerente general de Teletica, Araya apareció montando un robusto ejemplar iberoamericano llamado Encantador. El político reconoció que este año asistió menos gente a la actividad.

“Hoy (jueves) los caballistas de Costa Rica tienen un corazón partido pues coincidieron dos topes muy famosos: el de Santa Cruz y Palmares. Así es que desearles éxitos y que todos los que estemos en Palmares disfrutemos. (…) Sí es cierto que hay menos gente. Es evidente que el hecho de que los dos topes fueran el mismo día divide la asistencia a ambas cabalgatas”, comentó. Araya.

El alcalde capitalino subrayó que para él asistir al tope de su pueblo es de suma estima, pues le recuerda a su papá, quien le heredó la pasión por los caballos.

Similar aprecio le tiene a este tope el nicoyano Miguel Rojas. Él participa hace una década en ese desfile y aunque reconoció que sí hubo mucho menos participación este 2020, a él le gusta más ese “tono”.

“Hay menos ambiente en las calles, pero para nosotros como caballistas está más lindo así porque podemos lucir más nuestro caballo”, expresó Rojas mientras permanecía sobre su caballo El Gringo del Potrero.

Agregó: “No es tan masivo (el tope del 2020) ni en asistencia ni en caballistas, pero lo hemos disfrutado al máximo. Mucha gente está en Santa Cruz (en las fiestas de ese cantón que coincidieron con Palmares), y allá hay menos reglas, pero a uno le gusta andar a caballo aquí y lo disfruta”.

Rojas fue parte de los 1.500 caballistas que, según la ACP se inscribieron para el Tope del 2020. El año pasado, los encargados de las fiestas palmareñas habían reportado una asistencia al tope de 2.000 jinetes.

Antes del inicio

Música ranchera, cumbias y relinchos de caballos trataban de animar un ambiente que parecía dormido en comparación a otros años horas antes del inicio del desfile.

Eran las 11:45 a. m. y de los 1.500 caballistas que se esperaban para el tope, como mucho había unos 200 animales aguardando a ser montados.

De manera muy pausada llegaban camiones con algunos caballos en su cajón. Aun así, 45 minutos antes de que arrancara la cabalgata no había suficientes participantes.

Jorge Barrantes Pacheco, director regional de Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) de la zona, comentó que de los caballos revisados solamente uno no iba a poder participar, pues al momento de bajar del camión se lastimó una de sus patas. La institución no reportó incidentes al final de la tarde.

Barrantes lidera la supervisión de los animales desde hace nueve años y manifestó que este año sí se notaba menos presencia de caballos.

Hace cuatro años cuando los esposos Carmen Rojas y Freddy Hernández empezaron a visitar el tope palmareño llegaban y nunca encontraban campo para ver la actividad.

Este jueves, la pareja tenía un lugar de lujo. Llegaron a las 11:15 a. m., desde Miramar, Puntarenas y encontraron su ubicación bajo la sombra de un árbol. A su alrededor la concurrencia era mínima. Cada cien metros había una o dos personas esperando el inicio de la actividad.

Freddy y su esposa Carmen encontraron un espacio ideal bajo lo fresca sombra de un árbol. Fotografia: John Durán

Grupos de jóvenes compraban bebidas para refrescarse de los golpes de un calor que llegaba a 27º.

“Salimos a las 8 a. m., de la casa y nos sorprendimos porque hace años llegábamos y no encontrábamos campo. Venimos a este y no al de Santa Cruz porque sentimos que este es más familiar. Quizá ahorita llegue más gente”, dijo Rojas, quien es educadora y aprovechó sus vacaciones para asistir.

Venta fría

Rafael Solano, de 29 años, llegó desde las 6 a. m., para encontrar un atractivo punto cerca de los descargaderos de caballos y así ofrecer sus productos a los caballistas.

Él es uno de los propietarios de la Tienda Vaquera Solano, que se dedica a ofrecer implementos para los animales y sus montadores.

A las 12:15 a.m. dice que ni siquiera había conseguido vender la mitad de lo que colocó en años anteriores. Tiene un lustro asistiendo a esta actividad.

En el ambiente previo al tope de Palmares predominó la ausencia de público y caballistas a eso del mediodía. Fotografia: John Durán

Dice que él y su famila previeron que esto sucediera, pues pensaron que el tope de Santa Cruz perjudicaría la asistencia.

“Esto nunca había estado así en comparación con otros años. Antes son presas de camiones y había fila para entrar. Presentimos que estaría flojo y así fue efectivamente.

“Estamos desde las 6 a. m. Calculo que hay como 250 caballos”, lamentó.

Atraso en el inicio del tope

A las 12:20 p. m. Roberto Marín, de la Asociación Cívica Palmareña, comunicó que el tope se pospuso para iniciar a la 1 p. m. Empezó al filo de la 1:30 p. m.

Marín comentó que el accidente ocurrido esta mañana, en el que chocaron una mezcladora de materiales y un automóvil dejando a una persona fallecida, generó una presa que provocó que las personas llegaran tarde a Palmares.