Andrés Díaz P..   28 noviembre, 2018
Lynda Díaz se sometió a una cirugía estética el 4 de mayo de este año. La exmoledo sufrió complicaciones posteriores que implicaron su internamiento en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Bíblica. Jeffrey Zamora

La expresentadora de televisión puertorriqueña Lynda Díaz inició un proceso legal en contra de un médico de apellido Alvarenga y una anestesióloga de apellido Guevara, quienes le realizaron un tratamiento estético el 4 mayo de este año en Costa Rica.

Así lo confirmó la oficina de prensa del Poder Judicial, la cual especificó que los dos profesionales son investigados por presunto delito de lesiones culposas, en modalidad de mala praxis.

De acuerdo con la denuncia, esta cirugía, efectuada en una clínica contigua al consultorio privado del doctor, se prolongó por más horas de lo recomendable y, a la postre, esto habría derivado en una seria complicación renal, por la cual Díaz debió ser internada de emergencia en la Clínica Bíblica, donde permaneció durante dos semanas.

En ese entonces, la empresaria radicada en Miami afirmó que la principal causa de sus problemas de salud era la deshidratación, además de la falta de apetito, por lo que eximió de responsabilidad a Alvarenga; sin embargo, seis meses después de la intervención, Lynda Díaz decidió presentar una demanda por mala praxis, que se tramita desde el 6 de noviembre en los Tribunales de Justicia.

Díaz le comentó a La Nación que se siente indignada y molesta por el trato que recibió por parte del médico.

“Cuando yo regreso a Miami, después de haber estado internada en la Clínica Bíblica, mi doctor nunca me dio una cita posoperatoria, ni siquiera me llamó para saber cómo yo estaba. Me sentí traicionada y abandonada", afirmó Díaz.

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“Pasó el tiempo. Él no se ha apersonado, hubo un total abandono por parte de la anestesióloga y el doctor. Yo la culpo tanto a ella como lo culpo a él. Hubo muchas consecuencias psicológicas como ataques de pánico, noches sin dormir, aún sigo con doctores y mucho gasto económico también causados por la cirugía”, prosiguió la empresaria.

“Esa sensación de que yo ya no era importante porque ya había pagado. Yo fui la persona perjudicada, esa fue una de las razones por las que yo me fui enojada. Luego vi lo que está pasando en Costa Rica con cirugías plásticas y me dije: Lynda, tenés que hacerlo, tenés que demandar”, prosiguió la expresentadora.

Díaz también se refirió al que considera un mal manejo de las cirugías plásticas en el país; además, recordó a su allegada Maricruz Leiva, quien está internada en el San Juan de Dios desde setiembre por una complicación por una cirugía estética.

El Colegio de Médicos tiene que venir y hacer algo al respecto. Yo no entiendo cómo es posible que haya médicos que se jalen una “torta” y ellos siguen ahí como si nada publicitándose. Maricruz Leiva está en el hospital en un estado grave”, destacó Díaz.

La Nación contactó a Alvarenga para obtener su reacción; sin embargo, el médico se abstuvo de comentar la demanda en su contra.

Experiencia dolorosa

Durante su internamiento, Díaz compartió con sus seguidores los difíciles momentos que vivió desde su habitación en cuidados intensivos y sin poder evitar el llanto en una transmisión en vivo en Instagram.

“Como pueden ver estoy viva, gracias a Dios... un poquito bastante débil, pero nada más quería aclarar algunas cositas para que entendieran, porque la noticia se hizo fuera de proporción. Hasta los gemelitos (sus hijos Gary y Tiffany) están recibiendo mensajes y les iba a pedir que no les manden nada porque ellos no entienden mucho lo que está pasando (empieza a llorar)... Yo sé que con la ayuda de Dios todo va a salir bien”, dijo entonces.

Durante esa transmisión, que duró 22 minutos, Lynda Díaz absolvió de culpa al personal médico que la operó.

“Para mi tranquilidad necesito hacer esto. Tengo mis dudas, jugaron con mis presiones por casi siete horas. No quiero tomar ninguna acción legal ni nada, quiero dejar este capítulo en el pasado”, expresó ella en la red social, el 31 de mayo.

Según Díaz, la operación costó unos $10.000 y su internamiento posterior ascendió a los $60.000. “Al final, la bromita salió en unos $70.000, que, diay, es lo que es”, manifestó en ese entonces la exmodelo.