Jorge Arturo Mora. 23 octubre, 2019
'Yo no soy Charlie' muestra un surrealista bar en el que las decisiones extremas son garantía. Foto: cortesía Laura Rodríguez
'Yo no soy Charlie' muestra un surrealista bar en el que las decisiones extremas son garantía. Foto: cortesía Laura Rodríguez

Puede sonar extraña la unión entre un intento de suicidio, una voz angelical y una cantina, pero en Yo no soy Charlie o la melancolía de una lengua en formol la libertad es absoluta.

Esta obra, escrita por el joven dramaturgo Bryan Vindas, y dirigida por Adolfo Gómez Bloise, tendrá sus últimas cuatro funciones esta semana.

Yo no soy Charlie o la melancolía de una lengua en formol cuenta la historia de un hombre que, durante un intento de suicidio en Nochebuena, escucha una voz que parece provenir del cielo. Esa voz lo lleva hasta una cantina donde se topará a un extraño puñado de personajes que lo involucrarán en un sorpresivo juego (que no conviene demasiado explicar antes de ver la obra) y que detonará en diferentes retos que podrían terminar con su vida.

“La obra expone el cumplimiento de los roles sociales impuestos a los hombres por una masculinidad hegemónica que insiste en ser única e incuestionable, además plantea cuestionamientos sobre la construcción de la identidad, así como la salud mental y el suicidio como consecuencia”, detalla la producción.

En el montaje se procura representar los alcances de la soledad y cómo las decisiones extremas pueden aparecer con destinos fatales. Además, también desarrolla una subtrama en torno a los sistemas económicos y lo que se puede considerar como “éxito”.

Este texto de Vindas logró su montaje al resultar ganador del Concurso de Teatro del Sol. “Su tema actual y contingente incide en la problemática costarricense del suicidio masculino asociado a su construcción social y cultural. Además, explora una inquietud propia de nuestra población universitaria en 2019”, escribió el jurado que dio por ganador a la obra.

“Asimismo, la propuesta artística de dirección permite que el público se reconozca en elementos estéticos propios de su entorno, que ayudan a introducir e identificar la temática que trata la obra. El proyecto es claro en cuanto al aprovechamiento de recursos y congruencia con respecto al texto dramático”, rescataron los miembros del jurado.

Este fin de semana será el término de la temporada, con funciones el jueves 24, el viernes 25 y el sábado 26 de octubre en horario de 7 p. m.; el domingo 27, que será la última función, iniciará a las 6 p. m.

El costo de las entradas es de ¢6.000 para el público general; los estudiantes y ciudadanos de oro que presenten carné pagan por su tiquete ¢4.000.

Para asistir a la función se pueden realizar reservas vía web en el sitio: http://teatro.ucr.ac.cr/node/863. También se puede reservar llamando a los teléfonos: 8971-8893 y al 7046-4081.

El Teatro Universitario se ubica en San Pedro, en avenida 5, 100 metros al este de la librería universitaria.