Cultura

¡Tantas Sila Chanto!

Visiones múltiples Artistas recuerdan a la creadora Sila Chanto, recién fallecida

Víctor Hurtado Oviedo vhurtado@nacion.com

Una vida intensa equivale a una larga vida, y la de Sila Chanto Quesada fue la intensidad, la pasión misma. La creadora falleció el 29 de julio, a los 46 años, a causa de una enfermedad renal. Hoy, artistas y amigos nos la retratan.

Sila Chanto (1969) obtuvo la licenciatura en Artes Plásticas con especialidad en grabado en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica.

El catedrático emérito de la UCR Luis Paulino Delgado Jiménez precisa que Chanto ofreció unas 70 exposiciones, individuales o colectivas, en Costa Rica y en varios países de América y Europa. Delgado añade que Sila recibió numerosas distinciones, como el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría del Ministerio de Cultura y Juventud en el 2001.

Nueva estampa. ¿Qué aportó Sila Chanto al grabado? La historiadora del arte Clara Astiasarán opina: “Sila sacó al grabado de esa rutina de la reproducción en papel, que tiene un fin más coleccionable o comercial. Su grabado goza de un carácter expansivo que es casi una afrenta, como si no pudiera detener la obsesión de imprimir”.

Por su parte, el historiador del arte Carlos Guillermo Montero Picado anota: “Sila Chanto modificó el formato de la xilografía llevándolo al nivel de la gran escala ; se movió entre la miniatura grabada en metal, como en Corazón tan grande , de 1997, y ambientes, como Escaleras blandas , del 2003, en grabado en madera”.

El artista ÓlgerArias señala que Chanto influyó en grabadoras, como Rebeca Alpízar, Carolina Córdoba y Marcia Salas, y en Salomón Chaves y él mismo. “Recalco en Sila la experimentación de materiales que le permitió transgredir las técnicas, como en el gran mural xilográfico de los hombres que orinan”.

La artista Dinorah Carballo explica: “Sus matrices fueron grandes láminas de plywood, que imprimía en pelón [tela empleada en la confección de ropa]; también usaba gasa de curación. Este aspecto formaba parte de su leguaje innovador y polifónico”.

“Todavía cierro los ojos y veo su trazo en el dibujo: fuerte, decidido, expresionista desde el inicio. Ella comenzó a investigar soportes de impresión resistentes, como el pelón y la gasa”, confirma la artista Marcia Salas.

“Sila se desmarcó de la sombra enorme de Paco Amighetti, y poquísimos grabadores pueden decir lo mismo. Su indagación iba desde los temas de género hasta los identitarios, y la alejó de los formatos y las técnicas tradicionales”, describe el artista Joaquín R. del Paso.

Para María José Monge, curadora de los Museos del Banco Central, Sila reinventó el grabado nacional: “En su obra fueron comunes los grandes formatos, los planteamientos instalativos, y la aplicación de los principios de la estampación con soportes –y en espacios – inusuales. En muchos casos apostó al gesto y a lo efímero. Sila es una de las grabadoras contemporáneas más importantes de Latinoamérica”.

Herencias y cambios. ¿Separaba Sila Chanto géneros y medios? Joaquín R. del Paso responde: “No. Ella incursionó en un tipo de impresión tridimensional que puede considerarse escultórica. Su obra empezaba a decantarse por lo conceptual, sin llegar a la aridez visual que mucho arte conceptual manifiesta”.

¿Cuáles fueron los temas frecuentados por la artista? Dinorah Carballo señala: “Sila realizó una gran producción visual y literaria competente en cualquier escenario. Sus trabajos examinan aspectos sociales y femeninos. Así, junto con Carolina Córdoba, replanteó la forma en que se evaluó la producción de la xilógrafa Emilia Prieto, trabajo que se denominó Las peras del olmo ”.

“Sila poseyó un acento inquietante y expresionista que adquirió, con los años, un tono crítico –es el caso de La bestia –, con obras alusivas a la condición femenina y a las visiones tradicionales marcadas por el machismo y la religión”, indica Guillermo Montero.

Importa también saber si la artista continuó o modificó la herencia de otros creadores costarricenses.

“Sila Chanto se nutrió de las enseñanzas de los maestros del Taller de Grabado de la Escuela de Artes Plásticas de la UCR, como don Paco Amighetti, Juan Luis Rodríguez , Luis Paulino Delgado, Grace Herrera, Rudy Espinoza y Alberto Murillo. Sin embargo, con Sila se abre paso a otra generación de grabadores más experimentales y menos tradicionales”, opina ÓlgerArias.

“El trabajo de Sila Chanto deriva de la obra más oscura de Francisco Amighetti, como la serie Bestiario , cromoxilografías de 1978. Sila también asimiló el gran formato y las temáticas populares con un acento prosaico y con una intención mural”, indica el profesor Guillermo Montero.

“Sila incorporó la obra de algunos artistas, como la de la grabadora Emilia Prieto. Asimismo, la obra de su maestro Juan Luis Rodríguez estuvo presente en su trabajo. Un ejemplo es el Souvenir de los caídos , del 2002, pieza que alude a El combate , de 1969, de Juan Luis Rodríguez”, sostiene Clara Astiasarán.

“Sila entendió la ética que inculcaba Juan Luis Rodríguez: mirar hacia adentro, sin dejar de ver el entorno. Esto supone un cierto ascetismo que la separaba del mercado. Sila continuó una línea marcada por el artista conceptual Rafael Otton Solís, quien, con Otto Apuy, inauguró el arte conceptual en nuestro país. Sila prolongó la obra de ellos, entendida bajo sus propios términos”, expresa Joaquín R. del Paso.

Educadora. ¿Cuál fue el valor de Sila Chanto como difusora del arte en universidades y cursos libres? “Sus alumnos dialogaron con una artista en ejercicio. Sila mantuvo una competitividad intelectual –escritora, investigadora– y práctica ante sus estudiantes que conservó hasta el último momento”, describe Clara Astiasarán.

“Una vez, me la topé en la avenida Central imprimiendo, con niños, ‘el grabado más grande del mundo’. Con rollos de papel de cajas registradoras hicieron una tira llena de minisellos, la estiraron y llegó a dos cuadras. Cada infante recuerda aún que se puede dejar huella”, cuenta la también grabadora Marcia Salas.

“Sila ponía a los niños a pensar en sus sueños y tesoros, y así generaba el estímulo necesario para la innovación. Con los adultos, ella abogaba por una crítica de los planteamientos teóricos y sociales. Culta, generosa, fue poeta del dolor y las injusticias”, manifiesta Dinorah Carballo .

El maestro Rudy Espinoza concluye: “Sila Chanto encontró su carácter grabando en el metal, la piedra, la madera, el asfalto, las placas urbanas y en su carne propia. Lo controversial de sus opiniones y su gran acierto en hacer grabado a pequeña y a enorme escalas, la ubican como una de las mejores grabadoras contemporáneas de Centroamérica”.

Con amplitud. En nacion.com acceda a la versión completa de las opiniones aquí presentadas y al extenso ‘curriculum’ artístico de Sila Chanto.